The Master y el duelo interpretativo

Qué mejor que la magnífica The Master (íd., 2012) para dar el pistoletazo de salida a otra nueva sección en La Pantalla Invisible, esta vez dedicada al comentario de escenas individuales de películas concretas. Quizá no desde un punto de vista técnico, aunque sin duda opinaremos al respecto, sino más bien de los motivos más subjetivos por los que consideramos que esas escenas seleccionadas merecen ser estudiadas, reconocidas o vistas por el mayor número de gente posible. ¿Y por qué he escogido la película de Paul Thomas Anderson para abrir esta sección? Porque contiene una escena que me vuelve loco.

Realmente son muchas las escenas de The Master dignas de comentar, pero todo aquel que haya visto la película habrá deducido de qué momento estoy hablando: la conversación, o interrogatorio, entre los personajes de Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman. Que las interpretaciones son importantes en una película es algo evidente, y de actores nos hemos cruzado con casos y casos: gente con talento que da menos de lo que podría, gente mediocre que sin embargo se esfuerza y consigue convencer, actores normales que pasan por delante de nuestras retinas sin decirnos algo realmente especial… y bueno, luego están los ACTORES. Con mayúsculas y con acento en todas las letras. Esos intérpretes con un talento más allá de la técnica (que por supuesto también es importante) y que son capaces de hipnotizarte. Joaquin y Philip pertenecen a esta última categoría.

La escena consiste en un interrogatorio sustentado en los mencionados actores y en un guión que fluye de una manera maravillosa, con preguntas y respuestas cortas que bien podrían ser cuchillos. Paul Thomas Anderson lo narra mediante planos largos, hasta llegar a un último que se enmarca directamente en el plano secuencia, y le da la mayor parte de la importancia a la gesticulación facial de sus intérpretes.

No sé la cantidad de veces que habré visto esta escena, pero el caso es que siempre que la veo, estando cada vez más atento a los pequeños detalles, termino asombrado y con ese escalofrío de haber visto un fragmento realmente digno de ser recordado. Las actuaciones de Joaquin Phoenix y Philip Seymour Hoffman en The Master se encuentran, para mí, entre las mejores de las que llevamos de siglo, un duelo interpretativos que se desarrolla a lo largo de toda la obra pero que está resumido en estos siete minutos. La gesticulación es perfecta, el timing es perfecto, la entonación está clavada, la forma en la que el director reparte el protagonismo y le regala a Joaquin ese último plano secuencia absolutamente memorable en el que explota todas sus cualidades como actor… Me trasmite mucho. Tanto que hasta me atrevería a decir que se cuela entre mis escenas favoritas de todo el cine que he visto hasta el día de hoy.

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