Entrevista a Todd Douglas (Apolo 11): “Fue genial meterse en esa máquina del tiempo y trabajar con cosas que nadie más había visto”

En julio de 1969, tres astronautas, Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin ‘Buzz’ Aldrin, se embarcaron en una misión cuya meta era llevar humanos a la luna. En un esfuerzo monumental por parte de miles de ingenieros, pilotos, mecánicos, que, como en la canción de John Stewart, Mother Country, simplemente hicieron su trabajo “lo mejor que pudieron”, el Apolo 11 hizo posible que el hombre pisara la superficie de la luna. Ahora, 50 años después, aquel pequeño paso para el hombre y gran salto para la humanidad vuelve a nuestras pantallas gracias al estreno en salas del laureado documental, Apolo 11, dirigido por el estadounidense Todd Douglas Miller. Este documental sigue la misión de ocho días que llevó al hombre a donde solo algunos pocos habían imaginado que podría llegar y para ello el director se ha servido de imágenes nunca antes vistas, restauradas y digitalizadas en alta calidad. Douglas Miller estuvo en Madrid y pudimos sentarnos con él para entrevistarle. Esto es lo que nos contó sobre la titánica y estimulante labor de producir un documental que nos hace pensar en lo que es posible cuando la humanidad se une para lograr una meta común, un documental que nos ha vuelto a dar razones para mirar a la luna.

¿De dónde viene exactamente la idea de producir una película como esta?

Empezamos haciendo un cortometraje sobre el Apolo 17, experimentando con la idea de trabajar solo con imágenes de archivo. Uno de los productores que estaba trabajando en el proyecto me dijo que se acercaba el 50 aniversario ─esto fue en 2016─; así que empezó como un ejercicio de montaje para ver si podíamos coger lo que habíamos hecho con el cortometraje y aplicarlo al Apolo 11. Y si vas a hacer una película sobre el Apolo 11 ─por lo menos para mí─, vas a querer trabajar con el mejor material de alta calidad, lo que significaba volver a trabajar con los negativos originales. Teníamos contactos en la NASA y en la oficina de Archivos Nacionales, y les dijimos que lo queríamos todo sobre Apolo. Creo que pensaban que estábamos locos, al principio (ríe). Pero a lo largo de unos meses empezamos a cuantificar exactamente cuánto material había en estas bóvedas, y en medio de esta documentación es cuando encontramos esta colección de películas en gran formato, lo que cambió la dirección del proyecto.

Lo que más destaca de una película como esta es la autenticidad de las imágenes. Se nota que, además de montar la película, Apolo 11 es un esfuerzo por restaurar mucho metraje de archivo. ¿Cuán difícil fue seleccionar el material de entre todas las horas de metraje? ¿Y cuándo se dio cuenta de que había dado con el núcleo emocional de lo que sería la película?

Buena pregunta. Cuando haces una película, usualmente no tienes suficiente material, y nosotros teníamos el problema opuesto. Así que desde un punto de vista de montaje fue bastante divertido. Echando la vista atrás, supongo que parece difícil, pero en el momento cuando lo estábamos haciendo, estábamos inmersos en el trabajo, en ese momento solo parece trabajo y haces lo posible por terminarlo todo.

Cuando empezamos a trabajar, lo hicimos con una secuencia de nueve días, poniendo todo el material en una línea de tiempo. Una vez que tuvimos eso hecho, sabíamos todo lo que teníamos relacionado con la misión con respecto a esa línea de tiempo. Nos quedaba intentar encontrar la historia y eso sucedió a través de investigación, lectura de libros, conversaciones con los astronautas y sus familias sobre cosas que quizás no hayan sido representadas en películas ficción y en no-ficción y que a ellos les interesaba ver. También, personalmente, la mayoría del equipo que estaba trabajando en esta película éramos nerds del espacio, así que nosotros queríamos ver cosas que no hubiéramos visto antes. En ese sentido, fue muy divertido trabajar en ello. Y fue genial poder meterse en esta “máquina del tiempo” y trabajar con todas estas cosas que nunca nadie más había visto. Fue realmente genial y emocionante.

 

Siendo un amante del género y de las películas del espacio, cuando te encontraste con todo el material inédito, ¿cuál fue la escena que más te conmovió?

Creo que la escena que más me emociona siempre es cuando se están poniendo los trajes antes del lanzamiento. Es uno de los primeros rollos de metraje que pudimos ver, pero lo que lo hizo todavía más espectacular es que habíamos digitalizado imágenes que eran de unos días antes del lanzamiento, en donde estaban ensayando, poniéndose los trajes, fueron a la plataforma, subieron por el ascensor, se sentaron ahí arriba en el cohete, pero después se fueron cada uno a su casa. En el día del ensayo estaban riendo y bromeando, había un ambiente y una atmósfera jovial. Esto fue totalmente opuesto a lo del día del lanzamiento real, en donde tenían esta mirada y expresión distinta en sus rostros, sin hablar, muy meditativos. Y puedes ver que ellos nos representaban a todos nosotros, a toda la humanidad, estaban a punto de hacer algo inaudito que no se podían haber imaginado diez años antes. Estoy seguro de que eso tenía que estar pasándoseles por la cabeza, la profundidad de lo que estaban a punto de hacer. Para mí, ver eso siempre me pone la carne de gallina.

Al principio de la película, en las escenas del despegue, hay gente blanca y gente de color. Cuando escogió estos planos, ¿fue consciente de que todos vivían de igual manera ese momento histórico?

Desde el punto de vista de un documentalista solo quieres ser lo más preciso posible, quieres representar las escenas así como fueron y sucedieron, así que fue frustrante para mí que algunos documentales en el pasado ─algunos que incluso me gustan y de los que soy fan─ no hicieran eso, no representaban de manera precisa escenas como la que tú mencionas. Encontramos que había una representación aún mayor de mujeres y personas de color de lo que habitualmente habíamos visto en películas así hasta el momento. Por ejemplo ─esto se ve muy pronto en la película─ vimos a JoAnn Morgan, que fue la primera ingeniera en la sala de lanzamiento de la NASA, y que trabajó durante años para ellos.

Y, volviendo a tu pregunta anterior, teníamos una escena que borré ─y mi mujer quería matarme por ello─ donde veíamos a la primera controladora de vuelo mujer, sentada en una oficina, y era muy extraño escuchar la voz de una mujer entre la voz de tantos hombres mayores. Lo que fue más importante, es que ella realmente era matemática y estaba corrigiendo a uno de estos controladores de vuelo en cuanto a la trayectoria de vuelta, porque sus cálculos estaban mal y los de ella estaban bien, pero no pudimos incluirlo en el montaje final porque no podíamos hacer que la escena funcionase. Pero definitivamente estará en las escenas eliminadas.

Y luego, en cuanto a la gente de color. Siempre había visto a este único caballero afroamericano en imágenes mezclado en las personas de la sala de control durante la misión, pero nunca me gustó cómo estaba incluido, porque podías deducir, a partir de los ordenadores detrás de él, que no pertenecía a esa sala. Durante la investigación descubrimos que en realidad tenía un trabajo bastante más importante que un controlador de vuelo. Él trabajaba en una oficina llamada la Spacecraft Analysis Room, y su trabajo era calibrar los niveles de radiación. Así que los astronautas, cada noche, comunicaban por radio los niveles de radiación y era el trabajo de este hombre realizar un seguimiento de todo eso. Un trabajo muy importante. No es como si estuviéramos buscando estas imágenes, estas personas simplemente estaban allí, formaban parte de lo que sucedió y debería haber habido más de ellos, pero estoy contento de que al menos hayamos podido destacar a aquellos que sí estuvieron.

 

En el documental no hay entrevistas, ni manipulación de las imágenes, ni una voz en off, como suele ocurrir para explicar las cosas. ¿Ha sido elección suya utilizar la técnica del cine directo? ¿Tenías total libertad creativa en este aspecto?

Sí. Creo que lo bueno de trabajar en documentales, en contraposición a trabajar en ficción, es que tienes control sobre el corte final, lo cual es genial. El plan desde el principio era contarlo desde el estilo más directo. Personalmente soy un fan de este estilo, particularmente de las películas de gran formato en los 50 y los 60, esos cortometrajes pre-vanguardistas de la época. La cinematografía en Apolo 11 es absolutamente exquisita, y es, para mí, realmente lo que hace la película; eso es algo que supimos muy pronto todos, incluso si no llegábamos a tener el material de gran formato. Mis películas favoritas son aquellas en las que no ves las huellas de los directores.

Todos los astronautas eran miembros de la American Society of Cinematographers (ASC) y creo que la gente olvida que ellos filmaron algunos de los planos y secuencias más icónicos de la historia del cine, así que ¿por qué querrías editar eso?, simplemente deja que se desenvuelva como una secuencia sin cortes. Pero con el material de gran formato nos costó saber quién exactamente estaba detrás de esas imágenes, quién las rodó, por qué las estaba rodando. Lo que encontramos fue que fueron estos técnicos increíbles y cinematógrafos. Había un grupo que trabajaba para la NASA y que filmaba las 24 horas del día. Y otro grupo que eran parte de un proyecto financiado por la NASA, llamado Moonwalk One (1970), que se ha convertido en un clásico de culto entre los geeks del espacio. Y tenían a dos cinematógrafos europeos que rodaron la mayoría de las imágenes más icónicas que han terminado en nuestro documental. Uno de ellos es Urs Furrer, que es suizo y creció en Alemania, y el otro es un cineasta finlandés Janne Sopanen. Si veis la película, todas las escenas en la playa y aquellos planos detalle, ese es el trabajo de Janne.

Ha mencionado su predilección por el cine más directo y que esto parecía una elección más natural, especialmente porque le gustan las películas en donde la mano del director no se vea, ¿qué piensa entonces de una película como For All Mankind (1989)?

For All Mankind… (ríe) For All Mankind es una de mis películas favoritas. De hecho, el director, Al Reinert, que luego fue y escribió el guion para Apolo 13 (1995), se convirtió en un buen amigo mío. Extraño tener conversaciones con él. Estábamos como a una semana de enseñarle la película completa, pero entonces, lamentablemente, falleció. En la película le hacemos una pequeña dedicatoria en los créditos, la película está dedicada a él.

Hablamos de cine directo, de las imágenes asombrosas, pero la película también tiene una banda sonora muy épica, ¿por qué se escogió esta banda sonora?

He trabajado en Apolo 11 con la misma gente con la que llevo trabajando desde hace años. Mi colaborador más antiguo es Matt Morton, a quien conozco desde que éramos niños. Él es una de las personas más creativas que conozco. En esta película, él quería utilizar solamente todos estos estos instrumentos de antes de 1969, eso incluía un sintetizador Moog. Y este sintetizador fue construido en 1968, solo existían 25, que fueron fabricados hace un par de años. Así que él probablemente sería el primero en deciros que recibió uno justo después de que Keith Richards recibiera el suyo, porque estaba muy emocionado. Hicimos una banda sonora previa para toda la película, así que teníamos horas de esta música electrónica, y ese fue la banda sonora con la que montamos las escenas y le dimos la estructura, fue una manera maravillosa de trabajar. Le dije a Matt que  quería que la música se sintiese como si la sacaras de una estantería de 1969, pero con una composición moderna. Y es una de mis partes favoritas de la película.

 

Apolo 11 se estrenó en Sundance, donde ganó el Premio Especial del Jurado a Mejor Montaje. Después fue un éxito de taquilla en las salas de Estados Unidos. Tras su paso en salas de cine europeas, ¿cuál es el futuro del documental?

El plan es tener un estreno internacional ahora, de manera que se pueda ver en Europa y otros territorios durante los próximos meses. Probablemente tengamos un re-estreno en Estados Unidos en formato IMAX. Tenemos muchas escenas eliminadas y extras que serán incluidas con un lanzamiento digital en 4K, que no estoy seguro de cuándo se publicará, pero debería ser pronto. Y luego nuestro trabajo continúa, porque hay mucho material que no usamos en el documental, que hemos vuelto a meter al sistema de archivos, de forma que cualquiera pueda tener acceso a ellos y usarlo en películas futuras, sin tener que examinar delicados y diminutos rollos de película. Es un trabajo que puede llevar años y años.

¿Qué tipo de colaboración y qué papel tuvieron los astronautas durante la producción de este documental? ¿Le asesoraron en algo?

Los incluimos en los aspectos técnicos del documental, junto al departamento de historia de la NASA. Había ciertas escenas que yo quería mostrar que solo ellos podrían conocer. Le preguntamos a Buzz Aldrin “¿escuchaste las alarmas cuando sonaron durante el alunizaje? ¿escuchaste algo a través de tus cascos?” Porque yo siempre había visto en películas que la alarma solo sonaba en la cabina, pero ese no era el caso. El departamento de la historia de la NASA nos dijo que el sonido muy probablemente también estaba en los cascos, y Buzz terminó por confirmarlo. Así que volvimos a la NASA para intentar encontrar cuál era el sonido exacto y les tomó un tiempo averiguarlo, pero fueron a MIT Flight Dynamics, el departamento que desarrolló todos los sistemas de vuelo para las misiones de Apolo, y encontraron un documento que tenía exactamente los kilohercios del tono exacto de ese sonido, así que se lo llevamos a nuestros ingenieros de sonido, pudimos ponerlo en la escena, y luego se lo enseñamos a Buzz para saber si la duración era correcta, si el sonido era el mismo. Hicimos eso para varias escenas, para cosas más técnicas. Podría seguir y seguir. Fue increíble. Pude trabajar junto a mis héroes, fue realmente estupendo.

¿Cree que hemos dejado de mirar la luna como hacíamos antes?

Al Reinert y yo solíamos hablar todo el tiempo acerca de ello. Probablemente le haría muy feliz ver a gente caminando en la luna. Este tío era el nerd del espacio más grande del planeta y siempre nos decíamos el uno al otro “¿te puedes creer que eso sucedió?”. En su tiempo libre se sentaba y miraba vídeos del vehículo lunar recorriendo la luna. Para mí hablar con Al era como hablar con un niño grande, que nunca abandonó la posibilidad de asombrarse. Y si tuviéramos más Al Reinerts en el mundo, probablemente tendríamos una colonia en la luna hoy en día (ríe).

Pero bueno, mi última película fue un documental sobre dinosaurios, así que no suelo pensar que 50 años es mucho tiempo. Porque creo que todos tenemos mucha suerte de vivir en este período asombroso, en donde estamos a un par de generaciones de distancia de quienes inventaron los aviones. Estoy sentado en Madrid, donde guerras se pelearon hace siglos, en donde nuestros antepasados no se podían ni imaginar que podríamos volar por el cielo o viajar a la luna, mientras nosotros lo hemos visto pasar en nuestra vida, y eso es extraordinario. Así que en miles de años, si aún seguimos por aquí, la gente mirará hacia atrás y lo verán como un momento asombroso en la historia de la humanidad y cuán suertudos fuimos de vivir en él.

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