Entrevista con el equipo de Sexo fácil, películas tristes (II)

En La Pantalla Invisible tuvimos la oportunidad de conversar con el director y guionista Alejo Flah y con gran parte del reparto de Sexo fácil, películas tristes, que llega a nuestras salas este viernes 24 de abril después de su paso por el Festival de Málaga.

Quim Gutierrez y Marta Etura

Vosotros ya habéis trabajado juntos en proyectos anteriores ¿Cómo ha cambiado vuestra dinámica de un tiempo ahora con todo aquel recorrido común y cómo ha afectado a la química de los personajes?

MARTA: Si me preguntas por un cambio, evidentemente, los dos hemos crecido profesionalmente y personalmente. (Quim se sube a una silla más alta que la de Marta y ambos ríen) Yo creo que la principal diferencia es que esta vez nos ha tocado trabajar en una comedia. La preparación para entrar en escena ha venido desde un lugar mucho más lúdico. Nos conocemos desde hace mucho y siempre hemos tenido muy buena conexión y química, evidentemente eso sigue siendo así.

QUIM: (Se queda observando a Marta) Sí, es verdad, ni siquiera lo había pensado, pero estoy completamente de acuerdo. Sí, sí, buf, con lo que sufrimos en otras… Los personajes, además, tampoco estaban tan alejados de nosotros como para estar pendiente de una composición que nos resultara ajena, sino que podíamos hacer el gamba desde nosotros, pero incorporando los discursos del personaje.

MARTA: Sí, tal cual.

¿Cómo entrásteis en la película? ¿Qué fue lo que más os atrajo?

QUIM: Fue bastante similar entre los dos. Nos enviaron el guión y nos reunimos con el director. Cuando leí el guión, me gustó mucho la parte argentina, me parecía que todo estaba muy bien hilvanado y, además, muy graciosa de leer. Nuestros personajes me resultaban muy antipáticos y fue trabajo de Alejo seducirme para aceptar el papel. Luego entendí por qué me caía mal Víctor. Me caía mal porque es un tío que voluntariamente decide vivir de manera gris. Pero como todos los personajes que tienen potencial para hacer cosas distintas y lo reprimen, por miedo, hay una cierta insatisfacción latente, ¿no? A veces necesitan un revulsivo para cambiar, que es lo que le ocurre a Víctor con Marina. Gracias al riesgo que ella supone en su vida, él decide arriesgarse también. Eso, a mí, me fue haciendo el personaje más atractivo y, de algún modo, es un homenaje a este tipo de amigos que todos conocemos que dicen que “pa’ qué cambiar si estamos bien, pa’ qué arriesgar lo que tenemos” y que al final, dicen “pues, sí, yo voy a cambiar a riesgo de perder la estabilidad, pero ganar en otras cosas”. Eso es un poco lo que me planteó Alejo y me lo planteó muy bien.

MARTA: Para mí el proceso fue muy parecido. Leí el guión, me parecía que estaba muy bien escrito, se notaba que (Alejo) es un tío que sabe escribir y componer personajes. En mi caso, mi personaje me gustaba, no me caía mal, pero nuevamente -que es algo que me pasa casi siempre- notaba que estaba escrito para el personaje masculino. Es el personaje masculino el que tiene el conflicto y el personaje femenino está escrito para resolver el conflicto del personaje masculino. Entonces, bueno, intenté que tuviera algo más de conflicto mi personaje, pero no podía ser porque estaba ya escrito. Y entonces Alejo me dijo: “tú no te preocupes, tu personaje es bailarina y vas a poder bailar”. Al ser una de mis pasiones, hice balance y terminé aceptando. Me gustó la historia, me gustó el personaje, era un personaje bonito. Me apetecía bailar en la película y me apetecía volver a currar mucho con Quim. Además, Alejo me parecía un tío con un gran entusiasmo que haría del rodaje algo atractivo y así fue.

Sobre la construcción de personajes, al formar parte de un mundo lleno de los estereotipos de las comedias románticas, ¿cómo fue meterse en papel?

MARTA: Yo tenía muy claros a los personajes, precisamente porque pertenecían a una fantasía de comedia romántica, con unos cánones ya muy establecidos. Eran personajes que, sobre el papel, ya estaban muy concretos y a los que solamente quedaba ponerles la vida y la chispa.

QUIM: Es curioso porque es una pregunta recurrente, por lo que imagino que el resultado es muy efectivo. Desde fuera da una sensación de que hay una diferencia muy grande entre la realidad y la ficción, pero los personajes, por muy conceptuales que sean, los creas como personajes de carne y hueso. No es como si dijera: “Es un personaje de ficción, esto lo voy a decir un poco más arriba”, no, no, lo trabajas desde una veracidad y un realismo absolutos.

MARTA: Te enfrentas a ellos como cualquier otro tipo de personaje. Un personaje nunca sabe que está en una historia de ficción.

QUIM: Exacto, y aunque los giros se reconozcan como clichés de la comedia romántica, él no lo sabe. Él, cuando le dicen de ir a París, no piensa en París como referente de la comedia romántica.

Una cosa es protagonizar una comedia romántica y otra ser espectador. ¿Vosotros sois de comedias románticas o no? ¿Cuáles son los clichés que más odiáis?

MARTA: Yo he de reconocer que, en general, no me gustan las comedias románticas porque creo que, en general, las comedias románticas de los últimos diez años son muy previsibles, con personajes tan planos… Siempre son chico guapo, chica guapa, se conocen, se enamoran, tienen un problema y al final sabes que se van a volver a juntar.

QUIM: Pero, por ejemplo, ¿tú has visto (500) días juntos?

MARTA: No…

QUIM: O… ¿Algo en común? Bueno, aquí se tradujo así, es Garden State, una peli de Zach Braff y Natalie Portman.

MARTA: Algo en común me flipó.

QUIM: Claro, es que hay buenas y malas. Estas son súper indies y las han visto tres.

MARTA: Claro, al final, las que más llegan al público masivo son del tipo que digo, pero, en realidad, la buena comedia romántica es maravillosa. Y sí, es verdad que las comedias románticas buenas son generalmente indies, de producciones pequeñas y que casi no llegan al espectador. Porque las joyas de la comedia romántica casi nunca llegan a la masa, las que llegan a la masa son las…

QUIM: Las tontorronas.

MARTA: Sí, las tontorronas.

QUIM: A mí me gustó la de Jack Nicholson con Diane Keaton, Cuando menos te lo esperas. Ella es una escritora de teatro que tiene una casa en Los Hamptons; él es un productor musical que se tira a niñas de veinte años, el Jack Nicholson de ahora, eh. Entonces, se enrolla con la hija de ella y cuando van a la casa de ella en Los Hamptons le da un ataque al corazón. La hija se va y, ahora, la madre, una mujer totalmente independiente, sola hace mucho tiempo, que escribe teatro se encuentra al mamotreto este que se quería tirar a su hija. Son dos opuestos y ahí surge la chispa. ¡Es cojonuda! Cada vez que la veo empezada, me quedo a verla.

Pero, aunque estos personajes no conozcan su naturaleza como personajes de ficción, para ustedes, como actores, ¿existió algún tipo de referente, algún personaje en el que se inspiraran?

QUIM: Yo, para dar estos speechs de tío socarrón, Woody Allen.

MARTA: Yo creo que esta película, a nivel estructural, tiene un claro referente en Cuando Harry conoció a Sally y a la hora de plantear las secuencias y, sobre todo, tu personaje, sí, Woody Allen.

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Carlos Areces y Bárbara Santa-Cruz

Traes el pelo rubio, Carlos, ¿por qué es eso? Estás ahora vinculado a muchos proyectos, ¿es por alguno?

CARLOS: Es porque vengo de camuflaje (ríe). Esto, en realidad, es por Mi Gran Noche, de Álex de la Iglesia. El rodaje terminó la semana pasada y soy feliz, muy feliz, porque Álex me ha puesto a compartir planos con el mismísimo Rafael. Hago de su representante en la película. He tenido que llevarle discos casi cada día para que me los firmara porque tengo la discografía completa.

Sexo fácil, películas tristes es la primera película dirigida por Alejo, ¿qué fue lo que más los atrajo del proyecto?

BÁRBARA: En mi caso fue que me gustó muchísimo el personaje, el hecho de que fuera una bailarina de danza contemporánea. Al final en la película sólo baila Marta en un solo precioso, pero yo, en principio, iba a bailar…

C: ¿Ah, sí?

B: Sí, sí, yo iba con mis calentadores y mis leggins, hice clases de danza contemporánea. Y a mí todos los personajes que supongan aprender algo nuevo o un reto siempre me gustan. Además, es un personaje distinto a los que yo venía haciendo, en donde siempre soy la novia rancia o la amiga borde, la que corta la diversión; este era un personaje muy luminoso, muy naíf, y me apetecía interpretar algo así.

C: A mí me hizo ilusión también que se contara conmigo para un personaje que no tuviera el perfil para el que me llaman usualmente. Y, en contraposición, lo que menos me gustó fue que había un par de escenas de footing (ríe). En esos momentos me planteé “¿me pondrán un doble? ¿cómo van a hacer esto?” Yo corriendo tengo un límite que llega muy pronto. Y entonces Alejo dio con dos soluciones bastante míticas. Primero, que las dos sesiones de footing se rodaron en plano secuencia, por lo que no había que estar corriendo para el plano, para el contraplano… con una que se hiciera bien bastaba. Y, segundo, que en seguida me entraba flato y que el resto lo podía hacer normal, cosa por la que le estaré eternamente agradecido (ríen).

En una escena en un bar, de fondo está sonando Ojete Calor, ¿cómo escogieron la música para escena?

C: Corre Sarah Connor era el tema que estaban poniendo de referencia para que la gente bailara cuando estábamos rodando esa escena. La gente de producción la puso en un par de ocasiones, y luego nos preguntamos “¿Y si pudiéramos meterla?” Había que preguntar a Universal para el uso de la canción y se portaron muy bien, hicieron una cesión prácticamente simbólica.

B: Y ahora compartiendo créditos con Julio de la Rosa. Julio de la Rosa y Ojete Calor. Esa es la liga.

C: Ya hay una película que tiene un tema de Ojete Calor… que no sea la única. Es la primera de una larga lista.

La naturaleza de vuestros personajes es la de ser un cliché de las comedias románticas ¿Qué clichés odian de las comedias románticas?

C: Yo, por norma general, todos. Lo bueno de esta película es que los evidencia, no trata de ocultarlos. Yo no soy un buen espectador de comedias románticas porque no siento empatía nunca con esa manera de vivir el amor que tienen los personajes y, creo que, por ende, no siento empatía con el resto de la humanidad, porque esas películas tienen mucho éxito (se ríe). Depende, realmente, de que reconozcas un detalle que hayas vivido en tu propia vida y yo nunca reconozco nada. Sin embargo, puedo reconocerlos en películas de géneros insospechados. Desde una película porno… “¡Esto me ha pasado a mí!” (ríe).

B: En mi caso sí podría definir mi vida como un compendio no de clichés, pero sí de ingredientes de distintos géneros. Me gusta vivirlo todo muy a tope. A lo mejor ese día empieza como comedia romántica y al día siguiente, por la mañana, es una historia de terror. Es verdad que ya no tengo 15 años y hay cosas con las que he perdido la inocencia, así que en ese aspecto me cuesta empatizar.

¿Qué películas de comedia romántica os gustan?

B: Voy a decir un titular ‘Carlos Areces no ha visto Pretty Woman‘.

C: No, nunca la he visto. He visto escenas, he visto parodias, sé de qué trata, pero nunca me he sentado a verla de principio a fin. Titular, sí, sí. Pero, bueno, ¿películas románticas que me gusten? Wall-E es de las que más me ha tocado, muy por encima de las que protagonizan personas. Manhattan también. Aunque no son realmente comedias, tienen su parte amarga, que es lo que hace que me sienta identificado. Hay un drama real, no un drama hueco, de pacotilla. Una en la que Bárbara y yo diferimos completamente es (500) días juntos; a mí me encanta y a ella no le gusta.

B: El personaje de Zooey Deschanel no me gusta nada en esa película. Pero creo que más allá del género, dentro de la comedia romántica hay películas mediocres, pero también maravillosas. Es cierto que hay películas como Pretty Woman o El diario de Bridget Jones que puedo disfrutar con un helado en casa, pero Carlos no. A Carlos se le atragantan.

¿Al preparar el papel, os habéis fijado en algún personaje en especial?

B: Mi personaje, Clara, está inspirado en un miembro del equipo del rodaje. A la hora de crear el personaje con Alejo, le dije “¡sería como esta!” y él dijo que sí, que efectivamente. Está inspirado en ella por la manera de hablar, la manera de moverse, el vestuario, en todo.

C: El mío estaba inspirado curiosamente en un amigo del director que no es otro que Borja Cobeaga, pero fue una inspiración principalmente de guión y aspecto, ahí termina cualquier paralelismo.

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