Open Windows y nuestras ventanas de opinión

El equipo de La pantalla invisible (casi) al completo nos reunimos de nuevo para dar nuestra opinión, individualmente, de otra película que por estos lares gusta a unos y disgusta a otros: Open Windows (íd., 2014), la última obra de uno de los directores españoles más populares, Nacho Vigalondo. Hablemos de ella.

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Daniel Escaners: Error 404

Open Windows es una película insoportable. Su interesante premisa, que intenta narrar la historia mediante diferentes ventanas en un ordenador, se ve acompañada de una historia de la que me es imposible sentir ningún tipo de interés al: a) plantearte el conflicto de manera torpe, apresurada; b) tener unos personajes desarrollados de una forma tan pobre que te da igual lo que les ocurra; c) creer que los giros de guión son suficiente aliciente como para que el espectador se mantenga enganchado, algo que no ocurre en absoluto conmigo; y podría seguir con todas las letras del abecedario. Es cierto que formalmente plantea cosas interesantes, y el trabajo dentro de ese montaje interno es elogiable, pero está al servicio de la nada; todo son fuegos artificiales, un torbellino de supuesta intensidad que acaba desembocando en una de las resoluciones más patéticas, facilonas y tontas que he visto en bastante tiempo. Y si a esto le sumas un Elijah Wood que hace de todo menos un papelón y a una Sasha Grey con una capacidad nula de interpretar de una forma creíble, bualá, te sale Open Windows, un filme curioso en su planteamiento pero absolutamente desastroso en su ejecución.

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Daniblacksmoke: Lo que tú sientes se llama obsesión

En Open Windows, Nacho Vigalondo realiza una proeza técnica de locura. Con un montaje endiablado logra hacer coherente el “high-concept” de la obra (que todo esté visto desde la pantalla de un ordenador) a la vez que consigue entrar en ese selecto grupo de películas de metraje encontrado (aunque en este caso sea en directo) con una excusa real para que haya cámaras grabando todo. Me gustaría decir con la boca llena que Open Windows es mucho más que eso, mucho más que una virguería técnica-narrativa. Pero no lo es, el guión me resulta muy al servicio de la propuesta. Vale, trata algunos temas interesantes, sobre todos los relacionados con el fenómeno fan en la actualidad (obsesión, voyeurismo, morbosidad, etc) y el uso que se hace de la tecnología, pero tiene demasiados agujeros de guión y no hay por donde agarrarlos. Eso sí, es un thriller que te tiene en vilo todo el rato, preguntándote constantemente por donde y como avanzará el asunto. Ritmo y tensión con giros de guión en cada nueva ventana que se abre en ese monitor, tantos que acabas perdido en ciertos momentos. Me gustaría destacar que la carrera de Elijah Wood se podría definir en dos trilogías, la de ESDLA y la del trio de películas que ha hecho con directores españoles, curioso cuanto menos. En definitiva una propuesta ambiciosa que yo aplaudo porque se haya hecho realidad y que me entretiene hasta el último minuto a pesar de sus carencias.

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Alecxps: La multipantalla

Hablar de Open Windows es hablar de como Nacho Vigalondo se está convirtiendo en uno de los cineastas más interesantes de este país junto a otros como, por poner unos ejemplos, Carlos Vermut o Alberto Rodríguez. Una buena muestra de esto es su excelente ópera prima Los cronocrímenes (íd., 2007). También es hablar de un subsubgénero dentro del subgénero del found-footage en que todo lo que vemos durante la película sucede en la pantalla de un ordenador, con The Den (íd., 2012) y Eliminado (Unfriended, 2015) como otros buenos exponentes. Un formato bastante peculiar y original que, más allá de las muy bien aprovechadas posibilidades narrativas que le aporta al producto, se puede llegar a interpretar como un reflejo de las nuevas formas de visionado de contenido audiovisual que han aparecido con el VoD y Netflix. Pero sobretodo, hablar de Open Windows es hablar de un thriller muy tenso y con mucho ritmo construido a partir de la relación platónica entre fanático y celebridad, en este caso con un correcto Elijah Wood adorando a una estrella de Hollywood interpretada pobremente por Sasha Grey (conocida por sus ya sabéis qué pelis…). Y cierto es que el final puede ser algo apresurado, confuso a primera vista o incluso un poco inverosímil, pero en mi opinión no importa mucho si durante hora y media Vigalondo te ha hecho estar con el culo clavado en la butaca (o en la silla, o en la cama…) mientras no paraban de pasar pantallas por delante de tus ojos. Una propuesta formalmente innovadora y tremendamente entretenida.

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GabriL0L: Una premisa echada a perder

En muchas ocasiones lo que parece ser una buena premisa o una idea interesante de la que partir acaba no saliendo tan bien como se espera, o incluso siendo un desastre. Open Windows es uno de estos últimos casos y es algo que me molesta bastante: las ideas tanto en ejecución como en historia me parecen buenas, podrían haber dado tanto como para un thriller bastante interesante como para una película de terror, pero todo acaba en un intento de mantener al espectador en tensión y, en mi caso, no consiguieron si quiera que me interesase. El guión me parece flojo no, lo siguiente, con momentos muy estúpidos y con decisiones tomadas por parte de los personajes carentes de cualquier tipo de sentido. Y hablando de los personajes: tienen poquísima credibilidad, aunque de esto ya no sé si culpar al guión o a los propios actores… Pero vamos, que entiendo que quizás no encontrasen la motivación suficiente en el hecho de trabajar en este proyecto. En resumen, la cinta es una sucesión de malas decisiones de todo tipo sumadas a una historia que no acaba de enganchar, aunque entendería que pudiese llegar a ser considerada “entretenida”, con unos personajes directamente malos. No es para nada recomendable. Ah, y bonita patada le dan a todo lo que se conoce actualmente sobre informática.

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Charlie Simons: Así no, Sasha Grey

Tengo que decirlo: Open Windows es una película que vale la pena ver (y volver a ver). Nacho Vigalondo es uno de los directores más llamativos en el escenario cinematográfico nacional que siempre ha sabido sorprender con originales propuestas a la hora de abarcar no solamente el género de ciencia ficción, sino también las técnicas narrativas que el lenguaje cinematográfico le ofrece. Es un fanático de la sorpresa, de la revelación, y, sobre todo, del final explosivo. Y sí, Open Windows es todo eso. Y, aunque no lo parezca inicialmente, puede chocar mucho. La primera vez la vi como una película fallida y esta vez me ha parecido un thriller trepidante (cómo odio esa palabra) con giros ingeniosos y con un claro comentario cultural sobre la relación que mantenemos con la tecnología y cómo esta condiciona nuestra percepción de la realidad. Vale la pena porque es original. Vale la pena porque es interesante. Y eso es destacable. Ese es su punto fuerte. Lo malo es que tiene un final apresurado. Lo malo es que  tiene a Elijah Wood con cara de pelele sufrido todo el rato. Y lo peor -ay, lo peor- es que Sasha Grey -ay, Sasha Grey- cree que agitar los brazos y hacer como que tiembla es actuar bien. Y no. Es terrible. Y así no se puede, Vigalondo. Así no, Sasha Grey.

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