Seis propuestas para un Halloween terrorífico

Hoy es noche de brujas, de fantasmas y de calabazas cutres compradas en tiendas de barrio. Hoy es noche de terror, y como el cine nos ha brindado grandes películas en este campo, los miembros de La pantalla invisible hemos decidido reunirnos para recomendar, cada cuál con sus preferencias, un film para pasar una noche de esas de mear y no echar gota.

Repulsion

Daniel Escaners: Repulsión

Como en la variedad está el gusto y a continuación los demás miembros de esta santa casa van a hablar de películas más habituales para estas fechas, he decidido seleccionar algo más especial o específico o, si no están a gusto con esos dos adjetivos, quedémonos en autoral. La mano que mueve los hilos es Roman Polanski, y lo hace en su segunda obra, Repulsión (Repulsion, 1965), de una forma magistral. Tras una primera parte destinada a presentarnos a la protagonista y su situación, poco a poco vamos entrando en su cabeza y en un estado esquizofrénico que le da pie a Polanski para jugar con la claustrofóbica ambientación, situándonos prácticamente en todo el viaje en el piso que la protagonista comparte con su hermana. Repulsión es una película que, sobre todo en su segunda mitad, quiere hacerte partícipe de una pesadilla, no utilizando tanto el susto fácil como la inquietud proveniente tanto de una buena utilización del espacio como del uso del sonido, que ayuda a la creación de ese lugar cada vez más enfermizo. En ocasiones me recuerda bastante, y salvando las evidentes distancias, a la Cabeza borradora (Eraserhead, 1977) de David Lynch, que serviría perfectamente para completar una sesión doble de una noche terrorífica y de autor.

Daniblacksmoke: La cabaña en el bosque

The whore. The athlete. The scholar. The fool. The virgin. Es la segunda vez que vuelvo a esta cabaña, y aunque se disfruta viendo detalles que en un principio pasabas por alto, creo que el primer visionado de esta película es cuando mejor te lo pasas. Esto se debe a que es de esos filmes en los que cuanto menos sepas mejor, por tanto, también recomiendo al lector que no la haya visto aún que deje el párrafo aquí y que, o bien siga con el de mis compañeros o se ponga a ver la película ahora mismo; y luego vuelva, claro. Podría haber elegido otras obras del terror antes que La cabaña en el bosque (Cabin in the Woods, 2012) pero esta tiene dos factores muy claros que me han hecho decantarme por ella: condensa todo el cine de terror norteamericano (haciendo sátira de él en numerosas ocasiones) y que tras descubrir que está pasando en esas curiosas instalaciones subterráneas -al menos en mi caso- me hace ver las películas del género con otros ojos. La película juega precisamente con los clichés de este tipo de cine y que saben que el espectador conoce para hacer de éstos la base del humor de la cinta. Por que sí, es comedia también. No confundir con las spoof del género como la saga Scary Movie, ésta es una comedia de terror con todas las letras. Sin duda es toda una experiencia la que se gastan Drew Goddard (en su primer trabajo como director) y Joss Whedon, una experiencia que no creo que convenza a todos pero que funciona como homenaje a buena parte del género.

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Alecxps: Scream

A la hora de pensar en pelis de terror, lo primero que se me viene a la cabeza es mi subgénero favorito, el slasher. Y dentro del gran grupo de slashers, hay uno por el que siento especial predilección, Scream: Vigila quien llama (Scream, 1996), una de las primeras comedias autoconscientes de meta-horror (mi subsubgénero favorito). A mitad de los noventa, el cine de terror estaba prácticamente muerto y Scream llegó como un soplo de aire fresco para resucitar el interés del público mainstream en el cine de terror, especialmente en los slashers adolescentes. Muchos son los elementos de esta peli de Wes Craven que se han convertido en memorables, desde el tenso prólogo de Casey Becker (Drew Barrymore) hasta el tremendo clímax en la casa, pasando por la “final girl” interpretada por Neve Campbell, pero lo más significativo del film es el tono irónico del guión firmado por Kevin Williamson, una sátira del cine de terror de la época, el cual siempre iba alimentándose y recurriendo a los mismos tópicos y clichés. Scream puede que también contenga algunos de estos tópicos, pero es consciente de ello y juega con las reglas del género para darle toques cómicos. Esta esencia está condensada especialmente en los comentarios del geek del grupo, Randy Meeks (Jamie Kennedy), el alma gemela de todos aquellos fans del género que están enamorados con el componente metarreferencial del film, entre los que me incluyo.

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GabriL0L: Expediente Warren

Como todos podréis observar, el cine de terror actual se traduce a películas y más películas sobre temas relacionados con espíritus, posesiones y demás asuntos con fantasmitas de por medio. Normalmente, la calidad de estas cintas deja mucho que desear, al menos de los últimos ejemplos que encontramos en el mercado, ya sean ideas nuevas o absurdos remakes, solo tenemos films de “posesiones” que dan bastante risa y fantasmas sacados de la más cutre de tus pesadillas. Pero, a veces, encontramos excepciones como Expediente Warren (The Conjuring, 2013). Con Expediente Warren estamos ante una cinta que quizás no sea sobresaliente, pero sabe desenvolverse muy bien y que, siendo sinceros, es de las muy pocas de este estilo que han llegado a entretenerme durante toda la película sin llegar a aburrirme a los pocos minutos: juega bien con el terror, sin recurrir en exceso al típico susto estúpido –el que parece necesario últimamente en todas y cada una de las películas del género- y la trama, aunque muy típica, me pareció bastante interesante. Me gustaría mencionar especialmente los papeles de Vera Farmiga y Patrick Wilson, cuyos roles como investigadores fue lo que me pareció más interesante de todo el conjunto. No es perfecta, pero si te gusta el cine de terror y estas harto del panorama actual, es muy recomendable.

TooGeek: Terroríficamente muertos

Decía Bergson que la risa era un mecanismo de defensa evolutivo. Al margen de que esta frase obviamente necesita un contexto, si nos quedamos en la superficie entenderemos por qué es una sensación que funciona tan bien con el terror, otro mecanismo de defensa. Por eso, cuando vemos películas de cine de serie B, o japonesas con un estilo que muchos definirán como “cutre”, sentimos esa extraña sensación entre risa y a veces incomodidad. Y cómo me encanta esa sensación. Dentro de ese tipo de películas, una de mis favoritas es Terroríficamente muertos (Evil Dead II, 1987), la “secuela” de Posesión infernal (The Evil Dead, 1981). Y secuela entre comillas, pues es más bien un remake de la primera que decide autoparodiarse mostrándonos más de lo que ya nos dio la primera película solo que desde un punto de vista nuevo. Un alarde de efectos especiales imaginativos, tramas inverosímiles y un uso del lenguaje cinematográfico muy acertado que dan lugar a escenas tanto hilarantes como a veces siniestras, como por ejemplo la que, personalmente, considero una de las mejores representaciones de la locura que he visto en una escena y que si habéis visto la película sabéis cuál es.

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Charlie Simons: La matanza de Texas

Lo que hace Leatherface, el sádico asesino de La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974), en la escena final de la película, blandiendo aquella motosierra mientras danza en medio de la carretera, justo después del amanecer, como quien participa en un ritual milenario, debe de ser lo más parecido a aquello que el Joker de Jack Nicholson describía como “bailar con el demonio bajo la luz de la luna”. Y es que en este Halloween -noche de terror, de asesinos en serie y disfraces de los que, en unos cuantos años, quizás te arrepientas- es realmente justo y necesario recordar que La matanza de Texas no es otra cosa que la alegoría perfecta de que el hombre es el mayor depredador al que podemos temer. Porque es importante resaltar, además, que esta película no ofrece ningún tipo de salida, ni fácil ni difícil. No hay, de hecho, a la llegada de los créditos finales, ningún atisbo de lo que podamos considerar como justicia. No hay misericordia, no hay escapatoria, y por eso el lado más salvaje de la humanidad es el único que, entre sangre a chorros y gritos ensordecedores, después de habernos mostrado el infierno, se pone ante nosotros y baila. Nuestro más grande terror se ríe de nosotros y baila. Esto es el miedo.

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