Harry Potter a través de su banda sonora (Parte 1)

¿Quién no conoce a Harry Potter? En el mundo ficticio donde se desarrolla toda la acción de las novelas y las películas es toda una celebridad, un héroe, y como para no serlo, sobrevivió al mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos. Pero en el mundo real en el que vivimos, sí, el de los muggles, es igual (o más) famoso. Sin duda, es uno de los iconos más reconocibles de la industria del cine de las últimas décadas así como todo un estandarte británico y una parte esencial de la cultura popular del primer cuarto de siglo. Se ha escrito mucho sobre la creación de J.K. Rowling así como de sus adaptaciones cinematográficas, y aunque no descarto hablar alguna vez de la saga per se en profundidad, llevaba tiempo queriendo escribir sobre la banda sonora que hemos podido escuchar a lo largo de las ocho cintas.

Efectivamente, inauguro una nueva sección con este artículo, Orquestando, donde tendrán lugar los análisis, comparaciones o cualquier artículo dedicado al impresionante mundo de las composiciones musicales en el mundo del cine. La saga cinematográfica de Harry Potter se divide en ocho entregas y a su vez, ha pasado por cuatro compositores distintos. En este reportaje (dividido en dos partes) trataré de hacer un repaso y un pequeño análisis de la banda sonora de cada película. Mientras, podéis ir a la playlist de Spotify que he creado para la ocasión, donde he metido todos los temas de los que voy a hablar ordenados por orden de aparición en este reportaje; y de paso escucháis buena música. Con suerte, incluso os entra el gusanillo de volver a ver las aventuras de Harry, Ron y Hermione.

John Williams y la magia hecha música

El creador de las fanfarrias más conocidas de la historia del cine y considerado uno de los grandes compositores del siglo XX y lo que llevamos de este, es uno de los pilares fundamentales de las primeras entregas de la saga Potter así como la base de la misma para los compositores posteriores. Los que siguierais el Ciclo Spielberg sabréis el aprecio que le tengo a Sir John Williams, y no es para menos, alguien que se ha encargado de hacer bandas sonoras tan grandiosas como las de Star Wars, Indiana Jones, La Lista de SchindlerParque Jurásico, Superman, E.T., Tiburón… no puede ser menos.

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Todo comienza con Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the Philosopher’s Stone, 2001), y con ella, empezamos a sentir las frías notas de los metales en la melodía que todos tararean cuando piensan en el niño mago. Es Hedwig’s Theme, todos la reconoceréis. Enmarca la esencia de esta primera película a la perfección y se configura como el leitmotiv principal de toda la saga llegando a estar presente en las ocho películas, en mayor o menor medida. The Arival of Baby Harry es uno de esos temas que incluye trozos de esta pieza icónica y a la que mejor le funciona. Es toda una odisea de casi cuatro minutos y medio que pasa por distintos estados y es sin duda de lo mejor que hay en esta primera banda sonora. Otra de las piezas que se han vuelto a reutilizar posteriormente es The Quidditch Match, y no es de extrañar, aunque no sea de mis favoritas es innegable lo bien que funciona con las escenas de la película. La pieza tiene reminiscencias de Star Wars, lo que siempre es un plus.

Uno de los temas más emotivos de esta banda sonora es Harry’s Wondrous World, lo percibo como uno de los más mágicos que encontramos en toda la película y sin duda es el que tiene más entidad Williams, llegando a recordar a lo que hizo en otras de sus grandes composiciones como Hook o E.T.. Hasta la navidad en Hogwarts tiene su propio leitmotiv, aunque solo se pueda disfrutar en los primeros veinte segundos de Christmas at Hogwarts. La tensión constante del minuto final de The Chess Game merece al menos tener su mención aquí. Y sí, he querido dejar para el final mi pieza favorita de Harry Potter y la piedra filosofal que, casualmente, también es la última en sonar en dicho filme. Estoy hablando de Leaving Hogwarts un emotivo himno que representa a la perfección lo que siente Harry al dejar su verdadero hogar y resume un poco toda la magnífica aventura que ha sido el primer año vivido en Hogwarts con nuestro querido amigo Potter.

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Segundo año y segundo trabajo de Williams en la saga con Harry Potter y la cámara secreta (Harry Potter and the Chamber of Secrets, 2002). Una película que se torcía a un tono más misterioso y oscuro que su antecesora, algo que ya no cambiaría hasta el final de la saga pues cada entrega resulta aún más oscura que la anterior. En esta ocasión John Williams no realiza la banda sonora completa por problemas de agenda —Spielberg le necesitaba para su Atrápame si puedes (Catch Me If You Can, 2002)— y así fue como la Warner contrató al compositor William Ross, que se encargó de adaptar temas de la piedra filosofal para incluirlos en esta, añadirlos a los nuevos ya compuestos por Williams y conducir las sesiones de grabación. Empecemos por The Chamber Of Secrets la cual se va moviendo por esos senderos que se tuercen a lo tenebroso. Como también ocurre en The Spiders, aunque me quedo con Meeting Aragog que me parece una versión mejorada de aquella. La epicidad se cruza con lo tenebroso en una pieza de infarto como es Dueling The Basilisk. Pero admito que el tono oscuro de la película y el momento que podría definir a la misma en la banda sonora es, como no, Meeting Tom Riddle, un magnifico tema que acaba con un in crescendo que pone la piel de gallina.

El contrapunto “alegre” dentro de esta obra son las piezas relacionadas con Gilderoy Lockhart, como vemos en su tema homónimo (una pseudoversión retorcida del Hedwig’s Theme) e incluso levemente en The Dueling Club así como en la brillante Polyjuice Potion, hasta que, para variar, se tuercen a lo oscuro. The Flying Car por su parte me recuerda demasiado a los temas que Williams compuso para nuestro querido Indiana Jones, sobre todo en esas persecuciones tan entretenidas o las situaciones de extremo peligro pero rebosantes de aventura que vivía el arqueólogo, lo cual le viene perfecto al viaje en coche que tienen Ron y Harry. No lo puedo remediar, de nuevo la que más disfruto y la que más emotiva me resulta de toda la película es el tema que da cierre a la obra, Reunion Of Friends, un versión ¿mejorada? de la ya mencionada Leaving Hogwarts. Y así, concluye felizmente el segundo año.

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No tengo ningún reparo al admitir que Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Harry Potter and the Prisoner of Azkaban, 2004) es, con diferencia, mi película favorita de toda la saga. Ya no solo por la excelente dirección de Cuarón, la fotografía o el apartado artístico sino por la historia en sí, el viaje en el tiempo, Buckbeack, el Mapa del Merodeador, Lupin, el Bogart, Sirius Black, etc. Es la última banda sonora que Williams compondría para la saga, y se marcó un tanto. Se alejó de la continuidad sonora y estilística que había mantenido en las dos primeras películas para crear una maravillosa obra con cierto tono renancentista y con clara referencias del folclore medieval. Si escucháis Aunt Marge’s Waltz ya podéis saber de lo que hablo, no tiene nada que ver con lo escuchado hasta ahora. Al igual que tampoco se había escuchado un tema a coro tan característico como Double Trouble, cuya letra por cierto está recogida de unas estrofas que recitan las brujas en Macbeth. Pero la cosa no se queda ahí pues también Williams experimenta con sonidos más actuales como el jazz en la agotadora The Knight Bus. La oscuridad creciente que comentaba antes también se nota aquí, que sube un peldaño más con la presencia de los dementores y los temas relacionados con ellos como Apparition on the Train.

El toque del medievo que envuelve esta banda sonora es protagonista en piezas tales como Hagrid the ProfessorThe Portrait Gallery o la gran A Window to the Past, que además es recordada como de las mejores composiciones de toda la saga, y con razón. Los momentos más tensos de la película están acompañados en esta ocasión por piezas tan angustiosas como The Werewolf Scene o The Dementors Converge, esta última con dos partes bien diferenciadas. Saving Buckbeak es otro tema que, si bien destaca por su constante tensión como los dos antes mencionados es superior para mí al saber retratar a la perfección los diferentes escenarios y situaciones que van sucediendo mientras suena en el filme. Pero la verdadera maestría llega con posiblemente el tema más característico de esta tercera entrega, Buckbeak’s Flight, una verdadera delicia auditiva que hace sentir real y tangente todo ese mundo mágico durante esa gran escena a lomos del hipogrifo. Y hablando de momentazos, la BSO nos ofrece con Finale el acompañamiento perfecto al clímax de la cinta. Llegamos a los créditos con Mischief Managed! toda una oda musical de doce minutos en la que se resume todo lo escrito hasta ahora sobre el señor Williams, una despedida por todo lo alto.

Patrick Doyle, algo más que un digno sucesor

Tras la alarmante noticia de que John Williams rehusaba la propuesta de componer la cuarta entrega de la saga, de nuevo por problemas de agenda, los rumores fueron infinitos y diversos hasta que se confirmó oficialmente que el escocés Patrick Doyle se haría cargo del proyecto. Doyle era reticente ya que no quería hacer una continuación exacta del trabajo de su predecesor y abandonó gran parte de las ideas temáticas que ya estaban asentadas en la saga, creando así, la que —sorpresa— probablemente sea la mejor banda sonora que haya tenido una película de Harry Potter.

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Siempre he pensado, y creo que muchos comparten mi opinión, que Harry Potter y el cáliz de fuego (Harry Potter and the Goblet of Fire, 2005) es, más allá de su calidad, un punto de inflexión dentro de la saga. La tenebrosidad que llevamos viendo crecer a lo largo de las anteriores entregas se hace física al final de esta, lo que deriva en unas formalidades más adultas, a la vez que las tramas puramente adolescentes también despiertan definitivamente. De todos las piezas que compuso Williams, Doyle solo se quedó con Hedwig’s Theme el cual solo emplea para darle cierta continuidad a la saga. Ciertas notas de aquel tema suenan tanto en The Story Continues, con el que inicia la película; como en Foreign Visitors Arrive, una carta de presentación de un minuto y medio de las tres escuelas de magos que están presentes en esta cuarta entrega. Una pieza curiosa es The Quidditch World Cup, cuya primera parte representa a Irlanda con instrumentos propios de dicho país y una segunda parte, mucho más agresiva, que representa a Bulgaria y a su Cristiano Ronaldo Viktor Krum. Si alguien sigue teniendo dudas de que la música de la saga Potter no estaba en buenas manos con Doyle solo hay que seguir escuchando más de la misma, por ejemplo The Goblet Of Fire, con una más que marcada diferencia respecto al estilo de su predecesor. Aunque también hay hueco para las partituras épicas como en el caso de Golden Egg.

No lo puedo remediar, me encanta esta banda sonora, tengo más de una pieza favorita aquí pero creo que quizás por lo emotiva y por lo que siento al escucharla, Harry in Winter está bastante arriba en mi top personal de lo que se ha compuesto para la saga. Otras de mis piezas predilectas también son los dos valses que se compusieron para el baile: Neville’s Waltz Potter Waltz, geniales por igual. Esta última se reutilizaría para formar parte de Hogwarts March, una excelente pieza de instrumentos de viento-metales que, sin cambiar excesivamente, se vuelve sórdida la segunda vez que la escuchamos en la película. Una curiosidad de esta banda sonora es la inclusión de temas rock o mejor dicho “rock mágico”, los lectores del libro sabemos que se trata de los Weirds Sisters —aunque por motivos legales no pudieron decir el nombre de la banda en el filme— y la verdad es que tocan verdaderos temazos como la marchosa Do The Hippogriff o la inigualable Magic Works —¿quién no recuerda a Hermione llorando en las escaleras con su vestido mientras suena esta maravilla?—. Si antes decía que esta película es un antes y un después en la saga eso es sin duda por el alzamiento de Voldemort en carne y hueso. Doyle compone para dicho evento una pieza de nueve minutos que acompaña toda la secuencia del cementerio (Voldemort) y que no se podía haber hecho mejor. Finalizo el repaso a esta banda sonora con Hogwarts’ Hymn, con la que no solo despedimos este cuarto año acompañando a Harry y compañía sino que también nos toca decir adiós la primera parte de este reportaje y a Patrick Doyle que solo habiéndose encargado de una banda sonora para la saga se pone al nivel —a gusto personal— de lo que hizo Wiliams en las tres primeras, y eso es mucho decir.


La parte 2 de Harry Potter a través de su banda sonora ya está disponible.

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