Harry Potter a través de su banda sonora (Parte 2)

Si habéis llegado hasta aquí sin haber pasado antes por la primera parte de este reportaje os recomiendo encarecidamente que paséis antes por allí. Al resto, os dejo seguir leyendo y recordaros que podéis acompañar la lectura con la playlist de Spotify que he creado para la ocasión, donde he metido todos los temas de los que voy a hablar ordenados por orden de aparición en este reportaje.

Nicholas Hooper y el descenso a la oscuridad

La entrada del compositor británico a la saga viene casi de la mano del nuevo director, David Yates, que acabaría dirigiendo el resto de películas del niño que sobrevivió. Nicholas Hooper y Yates eran buenos amigos y ya habían colaborado previamente en numerosas ocasiones, por lo que cuando Yates entró en el proyecto lo convocó de inmediato para vestir musicalmente la quinta entrega de la saga. Siendo este compositor un habitual en telefilmes, series de televisión y documentales, su trabajo en la saga fue (y es hasta el día de hoy) el de más éxito y relevancia comercial de toda su carrera.

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En el apartado sonoro de Harry Potter y la orden del Fénix (Harry Potter and the Order of the Phoenix, 2007) ya podemos ver claramente que no estamos ante lo que nos habían acostumbrado los dos compositores anteriores. La principal diferencia es que es un compositor que dota a su obra de menos identidad temática en sus melodías, no crea fanfarrias. Y si podíamos enmarcar a Williams y a Doyle dentro del marco de la música clásica  del romanticismo e incluso del renacimiento, Hooper se encuentra más alejado de aquello incluyendo instrumentos contemporáneos como guitarras o leves sonidos electrónicos. La banda sonora de esta quinta entrega se puede dividir en cuatro leitmotivs bien diferenciados. El primero de estos es el de Dolores Umbridge, uno de los más representativos que se han hecho para un personaje en toda la saga. Este tema se desarrolla en su totalidad en el homónimo Professor Umbridge, una marcha que plasma esa inquietante dualidad del personaje. La parte más alegre de la pieza guarda similitudes con temas de Hook, al menos a mí parecer. Otra muestra de este leitmotiv está presente en Umbridge Spoils A Beautiful Morning, que se guarda el humor que podía tener la pieza anterior para dotarla de algo más de misterio. El segundo gran leitmotiv que está presente en esta banda sonora es el de la progresiva posesión por parte de Voldemort en Harry, lo que da lugar a los temas más psicológicos y que concuerda con el miedo que sufre nuestro protagonista ante tal situación como se puede ver claramente en Possession o en la primera parte de The Sirius Deception.

Esta última pista cuenta con una segunda parte que está enfocada al tercer leitmotiv de la película, y que resulta el eje central de la misma, el Ejército de Dumbledore. Dumbledore’s Army es un tema esperanzador dotado de un aura de positivismo que da buen rollo a todo quien lo escucha; y algo similar ocurre con The Room Of Requirements (en el que encuentro a Danny Elfman como una clara referencia para Hooper). El cuarto y último gran leitmotiv de esta película es el único que no es de la autoría de Hooper ya que reutiliza el ya clásico Hedwig’s Theme, que le da una coherencia melódica a toda la composición. Aunque en esta ocasión se desmarque de lo habitual otorgándole un toque personal y un tono oscuro era más que necesario para esta entrega. El ejemplo de todo esto lo encontramos en Another Story, o en el emotivo A Journey To Hogwarts. Luego, obviamente, hay piezas que son tan potentes por sí solas que no encajan en ninguno de los cuatro leitmotivs que he citado. Hablo por ejemplo de The Ministry Of Magic —decidme por favor que no soy el único que en el 1:07 de este tema le resuena el One Day More de Los MiserablesFireworks con el que por fin oímos un tema dedicado a los gemelos Weasley (ojo al solo de guitarra eléctrica que se marca Hooper), la ambiental The Kissque retrata como pocas la magia del primer beso —nunca mejor dicho— o el que nunca falla, el tema de despedida, en esta ocasión titulado Loved Ones & Leaving, que cuenta con un final totalmente inspirado. Aunque no es un adiós a Hooper ya que se encargó de la siguiente entrega: Harry Potter y el misterio del príncipe (Harry Potter and the Half-Blood Prince, 2009).

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Esta es quizá la película más oscura de toda la saga y, curiosamente, la que cuenta con las tramas más intrínsecamente adolescentes (rollo de instituto, amoríos, etc). Esta vez, Hooper lo da todo para reflejar a través de la música la oscuridad con la que cuenta la trama y que hemos ido viendo crecer a lo largo de las cinco películas anteriores, para ello optó por composiciones más simples y atmosféricas que en su anterior trabajo. También me gustaría señalar que según el compositor británico, lo que hizo Williams en Harry Potter y el prisionero de Azkaban le sirvió de inspiración y era lo más cercano a lo que pretendía llegar con esta banda sonora. Aunque pretendía darle una identidad propia, tuvo que reutilizar algunos temas de anteriores películas como el ya manido tema de Hedwig como se puede escuchar en la armoniosa Opening & Deatheater Attack; o el tema de Umbridge, compuesto por él mismo en la anterior entrega, en Living Death. La oscuridad que denota el filme se ve reflejado en uno de los nuevos leitmotivs de esta sexta película, el de Draco Malfoy, que es el que se puede escuchar en Malfoy’s Mission, entre otros. Pero el de Albus Dumbledore es mi favorito en esta película y se puede escuchar en numerosas piezas como en la angustiosa The Drink of Despair, la imponente The Killing of Dumbledore o la triste y emotiva Dumbledore’s Farewell. Otra pieza de despedida de un personaje, radicalmente distinta, sería Farewell Aragog, con tendencias célticas, y es una de las que más disfruto en esta sexta banda sonora.

Ya decía antes que los romances, noviazgos y líos de adolescente son predominantes en esta película. Y en cuanto a lo musical podríamos dividirlo en tres grupos: las melancólicas que van más a juego con el tono de la cinta (y a como se siente Hermione), como Harry & Hermione; las divertidas como en la breve School! y las que se cultiva el amor, como en When Ginny Kissed Harry. Y llegamos a una de las partes que hace más interesante a esta banda sonora y es la inclusión de numeroso material, bastante bueno he de decir, que no se acabó utilizando o que directamente pertenecen a escenas eliminadas. Esto último le pasa a In Noctem, una pieza brutal con una presencia de cantos gregorianos que no podría tener cabida en otra película más que en esta. Si os suena dicha canción es porque se reutilizó para Dumbledore’s Speech. Otro caso curioso pasa con la tremenda Of Love & War que se acabó desechando para utilizar Ron’s Victory en su lugar. Y uno de los temas que más pena me dan que no acabara utilizándose es Wizard Wheezes, todo un festival de jazz marchoso que iba a sonar en la tienda de Fred y George, pero finalmente optaron por The Weasley Stompuna versión de Fireworks, el tema con el que los identificó musicalmente Hooper en la quinta película. Otro tema que también me llama la atención —volviendo ya a pistas que sí que se pueden oir en el filme— es The Slug Partyporque no se parece a nada que hayamos escuchado en la saga, toda una rareza. Y finalizo con Nicholas Hooper y el sexto año en Hogwarts, como no, con la canción de despedida, en este caso titulada The Friends.

Alexandre Desplat y el broche de oro

Para las dos últimas películas de Harry Potter contaron con el compositor francés Alexandre Desplat, uno de los mejores compositores actuales para el que aquí escribe. No podían contar con alguien más adecuado. Desplat tiene esa esencia a John Williams que tanto me gusta pero reúne unas cualidades propias que lo desmarca del resto de sus compañeros de profesión. Con todo, también le aporta nuevos matices a la música de la saga, creando unas piezas realmente increíbles y de una calidad abrumadora. Sin duda, todo un acierto para cerrar de forma sublime la banda sonora del mundo mágico.

Para muchos, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte I (Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I, 2010) es una película puramente de transición y más aburrida que otra cosa. Pues que sepáis que es mi favorita de las cuatro cintas que comento en esta segunda mitad del reportaje, me cautiva. No creo que sea el único al que Obliviate, con el que da inicio la película, le suene al principio del fin, que la tormenta está punto de venir, que ahora es cuando se pone realmente serio el asunto. La presencia tenebrosa ahora es más palpable que nunca y Desplat impregna casi toda su composición de matices oscuros, pero siempre melodiosos, esto está claramente presente en piezas como Snape to Malfoy Manor o Sky Battle, e incluso en DetonatorsThe Deathly Hallows por su lado, es toda la esencia de la película: reflexiva, oscura y misteriosa. Las piezas más calmadas son la guinda del pastel, At the Burrow o Harry and Ginny son una prueba de ello. En The Will veo mucho de John Williams, y eso me encanta, de hecho evoca a la nostalgia de la primera película de la saga por momentos, como un recuerdo lejano. Otro ejemplo que evoca en su lejanía a las primeras películas se tiene en Dobby, una pieza muy de Desplat pero que aún así consigue darle ese leve toque nostálgico.

La pieza titulada Ron’s Speech es una maravilla, me relaja a más no poder, como dirían algunos: “es bonita”. Y uno de las momentos musicales más emotivos de toda la película también está protagonizado por nuestro Weasley favorito en Ron Leaves. Si no entendéis aún porque me parece el compositor francés la mejor elección posible para esta banda sonora solo tenéis que escuchar los tres últimos cortes que voy a poner. El primero de ellos es Godric’s Hollow Graveyard, con el que se ambienta uno de los momentos más tristes de toda la saga -—en los libros, al menos— y en ningún momento la pieza se antepone a la escena en sí. En Hermione’s Parents se refleja la soledad que marca a los protagonistas y una clara desesperanza en una pieza ambiental que es toda una odisea auditiva. Por último, con Farewell to Dobby probablemente Desplat nos haya dejado la mejor pieza de despedida que se haya hecho para  un personaje en la saga. Empieza floja, pero luego sube y envuelve todo, impresionante. Y así, sin casi darnos cuenta llegamos al final del camino, pero aún, nos queda ir a Hogwarts una última vez.

HARRY POTTER AND THE DEATHLY HALLOWS – PART 2

En Harry Potter y las Reliquias de la Muerte – Parte II (Harry Potter and the Deathly Hallows: Part II, 2011) se crea un nuevo leitmotiv para un personaje clave dentro de la mitología de Rowling: Lily, la madre de Harry. Siendo Lily’s Theme el tema principal de la entrega final de la saga y un acierto innegable ante el tono de la propia película. Este tema se puede escuchar en varios cortes de la banda sonora pero de entre todos me quedo con Snape’s Demise, que también emplea muy levemente el tema de Hedwig en su inicio. La epicidad está presente aquí como nunca antes, esto se debe, como no, a la batalla de Hogwarts. Aunque antes de ella hay varios temas que ya aluden a esa épica como en Dragon Flight. Sin suda el momento más épico de la batalla de Hogwarts lo tienen las piezas Statues y Courtyard Apocalypse. Otros cortes que representan la batalla son Battlefield y Showdown, que utilizando los correctos instrumentos y melodías nos damos cuenta solo escuchando que no es una guerra muggle al uso sino una guerra mágica, de varita a varita.

Harry Surrenders apenas dura un minuto y medio pero es un momento tan importante en la obra y funciona tan bien musicalmente que debía mencionarlo. Por otra parte, Neville por fin tiene un tema propio en una película, Neville the Hero. Y mi querido Snape, quien probablemente tenga la mejor historia dentro de la saga, se redime en esa gran revelación dramática donde la pieza Severus and Lily acompaña sin cesar. Uno de los últimos grandes cortes de esta banda sonora es Voldemort’s End, que supone la mezcla perfecta del tema de Lily y la batalla de Hogwarts. Sí amigos, hemos terminado el repaso a la banda sonora de Harry Potter. Me despido, para seguir con esta pequeña tradición que he instaurado en el reportaje, con el último corte de esta banda sonora (aunque en realidad sean dos), a mi juicio quizá los mejores de las cuatro últimas películas. A New Beginning tiene esa esencia que tanto me gusta de los finales de esta saga, esa calma tras el caos, y esta vez nunca mejor dicho. Pero la despedida con mayúsculas viene en el epílogo, de la mano de 19 Years Later (que por algún motivo no está en Spotify), donde Desplat emplea de base mi tema favorito de la primera de Harry Potter (Leaving Hogwarts), y reutiliza el tema de Hedwig para cerrar la saga devolviéndote por unos instantes a cuando viste dicha cinta por primera vez.


Aquí podéis leer la Parte 1 de este reportaje. Me gustaría comentar que se han quedado fuera algunas piezas que me hubiera gustado mencionar, pero ya suficientemente largo ha quedado esto. Gracias a todos los que habéis disfrutado con estos dos artículos así como de la banda sonora de Harry Potter, ha sido un placer.

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