Especial Disney (Vol. 1) | La locura de Disney, una guerra y los package films

Ya sea en mayor o menor medida todos hemos crecido viendo películas de Disney. Como uno más enamorado de la animación y del propio estudio me he propuesto traeros un reportaje sobre la trayectoria de la casa del ratón más famoso de la cultura pop. Una mera excusa para adentrarme en la dedicada tarea de verme en orden cronológico los cincuenta y cuatro largometrajes que se consideran clásicos Disney, casi nada. La historia de la compañía me parece de lo más interesante así como la figura del propio Walt Disney, y con esta serie de artículos espero que entendamos mejor lo que pasaba más allá de lo que se mostraba en las salas de cine. He decidido dividir como mejor he considerado la cronología del estudio por etapas; cada artículo cubrirá una de ellas.

Voy a omitir los primeros años de Walt Disney para centrarme directamente en su trayectoria profesional, pero os insto a que leaís sobre su vida. Walter Elias Disney comenzaría su carrera artística creando anuncios para diversos medios. En algún momento empezó a utilizar primitivas técnicas de animación para estos anuncios y le fascinó las posibilidades que brindaba la propia animación, empapándose de libros de anatomía y mecánica. Tras un par de años adquiriendo experiencia decidió crear un negocio por su cuenta y fundó Laugh-O-Gram Studio en 1922, donde realizaría cortometrajes de animación basados en cuentos populares como Cenicienta o Los músicos de Bremen.laughogram_title Estos cortos se hicieron famosos a nivel local pero sus ingresos eran escasos, así que el estudio se declaró en bancarrota al año siguiente. Disney decidió partir a Hollywood con un único billete de ida y con su último corto producido: Alice’s Wonderland (1923), una mezcla de acción real y animación. Una vez allí y junto a su hermano Roy formaron Disney Brothers’ Studio, que posteriormente se rebautizaría como la archiconocida Walt Disney Studios. Consiguieron un contrato con el que continuar realizando una serie de cortos mezclando animación y acción real que se llamarían Alice Comedies y que tuvieron bastante éxito durante varios años. En 1927, finaliza la producción de las comedias de Alicia y Disney obtiene el contrato para animar a Oswald el conejo afortunado, sin embargo el productor Charles B. Mintz se la jugó a Walt y este rechazó seguir trabajando para él tras un año haciendo cortos del citado conejo. Tras perder a Oswald, se decidió a concebir un nuevo personaje, y vaya personaje.

Mickey_Mouse-Walt_Disney-caricaturas_LNCIMA20150630_0058_1Mickey Mouse. Creo que nadie, ni siquiera el propio Walt -que no solo lo animaba sino que hasta 1947 le puso voz- se podía imaginar que ese ratón animado iba a convertirse en todo un icono. La primera vez que lo pudimos ver fue en el cortometraje Plane Crazy (1928) y al no lograr distribución Disney se empeñó en realizar una película sonora de la que saldría la ya icónica El botero Willie (Steamboat Willie, 1928), esta vez consiguiendo distribución y convirtiéndose en un gran éxito. A partir de ahora, todas las películas del estudio serían sonoras. Mickey gozó de tanta popularidad que durante los años treinta el mercado estaba inundado de productos relacionados con el personaje (juguetes, relojes de pulsera, etc), numerosas celebridades declararon su admiración por el ratón y le otorgaron varios premios a Disney como la medalla de oro de la Sociedad de Naciones por crear un símbolo internacional de buena voluntad, así como un Oscar honorífico por crear al personaje también. Hablando de Oscars, aparte de numerosos cortos protagonizados por su famoso ratón, Disney inició una serie de cortometrajes musicales titulados Silly Symphonies, de los cuales siete de ellos consiguieron llevarse un premio de la Academia a mejor corto animado. Entre estos se encontraban la primera producción a color del estudio, Flores y árboles (Flowers and Trees, 1932) y otros cortos famosos como Los tres cerditos (Three Little Pigs, 1933) o La liebre y la tortuga (The Tortoise and the Hare, 1935).

A pesar de que ya gozaban de algo de éxito y de que los ingresos del estudio no eran malas cifras no eran lo bastante como para que se pudiera llevar a cabo un largometraje de las características que a Walt Disney se le había metido en la cabeza. Así, en 1934 empezó la preproducción del proyecto que lo tenía todo para que arruinase la compañía; de hecho, gente de su círculo cercano intentaron disuadir a Walt de esa loca idea. No en vano la prensa bautizó el proyecto como “la locura de Disney”. Sin embargo, tras algo más de dos años de duro trabajo y con un presupuesto de casi un millón y medio de dólares -invirtiendo casi toda su fortuna personal en él- consiguieron estrenar el primer largometraje de animación de lengua inglesa y el primer clásico Disney, efectivamente se trataba de Blancanieves y los siete enanitos (Snow White and the Seven Dwarfs, 1937).

Considerada por muchos una obra maestra del género, no me encuentro entre los más entusiastas de esta obra. Evidentemente hay que valorarla por lo que supuso para el futuro de la animación y del devenir del estudio, pero como obra cinematográfica no me parece en absoluto una maravilla, siendo una película bastante decente objetivamente. Quizás lo más logrado de Blancanieves y los siete enanitos sea precisamente la animación, ahí no hay discusión que es todo un portento contando que a día de hoy hace 78 años que se estrenó. En 1939 la academia reconoció el valor de Walt Disney otorgándole el mítico Oscar honorífico -otro más- con siete estatuillas a su lado.

Pinocho+Fantasia

Fue en un mismo año, 1940, cuando se estrenaron las dos siguientes películas del estudio. Pinocho (Pinocchio, 1940) fue la primera y aún a día de hoy se considera una de las obras fundamentales de la animación. No vacilo al decir que es una de mis películas favoritas de todo el estudio y la que más me gusta de esta época. Lo tiene todo. Tan aterradora como encantadora. Excelente animación y ritmo narrativo. Probablemente sea lo mejor que produjo Walt en vida, una obra maestra como una casa (de madera). Fantasía (Fantasia, 1940) se estrenaría a finales del citado año y fue un proyecto bastante más arriesgado que los largometrajes anteriores, pero de nuevo, Disney tenía que hacerla sí o sí. Y la hizo. Uno de los clásicos del estudio más originales y atrevidos. Nunca antes -ni después- la animación y la música estuvieron tan unidos como en Fantasía. Verla en una sala de cine tuvo que ser toda una experiencia, y así lo confirman las crónicas de la época. Una verdadera lastima que ninguna de las dos apenas llegaran a Europa por culpa de la Segunda Guerra Mundial.

El año siguiente estuvo marcado por un par de sucesos. El primero de ellos sería la huelga de animadores, que se originó ante la negativa de Walt Disney de que sus empleados se afiliaran al sindicato de animadores. Finalmente ganaron los trabajadores, que obtuvieron mejoras salariales y además se les reconocería su trabajo en los títulos de crédito. La huelga hizo que la imagen de Disney como empresa paternalista que había tenido hasta aquel entonces se esfumara, sin embargo no cambió la enorme aceptación que tenía el gran público por la marca.wallpaper-of-dumbo-disneyland En octubre de 1941 se estrenaría Dumbo (íd., 1941), gozando de un notorio éxito en taquilla. Una película entrañable que le venía de perlas a la sociedad decadente de aquel momento. Tiene momentos visuales que son difíciles de olvidar como el montaje del circo en plena lluvia o la escena mítica de los elefantes rosas. Además cuenta con uno de los personajes más infravalorados de la compañía: Casey Jr, sí, el tren. Si bien la taquilla no le fue nada mal, el éxito fue breve, ya que dos meses después de su estreno Estados Unidos entró en guerra.

En esta época comenzó la relación entre el gobierno estadounidense y los estudios Disney al producir por encargo numerosos cortometrajes con fines propagandísticos donde se ridiculizaba al régimen nazi y la figura de Hitler como se ve en la divertida El rostro del Fuhrer (Der Fuehrer’s Face, 1943) o de tono más serio y sobreacogedor como en Enseñanza para muerte (Education for Death, 1943). Uno de los cortos más originales de esta hornada es Reason and Emotion (1943), que quitando el tema propagandístico implícito en ella se puede hallar la base conceptual de Del revés (Inside Out, 2015) la última obra (maestra) de Pixar, setenta y dos años antes del estreno de la misma. Otros cortos se emplazaban dentro de las academias militares americanas, normalmente protagonizados por Pato Donald. Hubo también cortos dedicados a aconsejar al pueblo estadounidense, ya sea convenciendo de la importancia de la agricultura de su país en tiempos de guerra (Food Will Win the War, 1942), la importancia de pagar los impuestos (The Spirit of ’43, 1943) o diciéndoles a las amas de casa que no tiren el aceite usado ya que con él se podían hacer explosivos (Out of the Frying Pan into the Firing Line, 1942), sí, tal cual. 84b71-bambi-disneyscreencaps-com-1088No todo lo que se hizo en aquellos años fue con aspiraciones propagandísticas: en el verano del 42 Disney estrenaba entre tanto cortometraje su conocida Bambi (íd., 1942). Con un apartado técnico bastante resultón, le lastra una historia simplona llena de animales felices que se ve solapada por la archiconocida muerte de la madre del propio Bambi. Sin la cual, la película no sería nada actualmente, ni tampoco la industria de los pañuelos de papel. Una cinta digna de su época, aunque realmente haya sido más querida y llorada por las generaciones posteriores que por la de la que pudieron verla en el cine en su día. Por cierto, ¿soy el único que hasta hace unos años creía que tanto Bambi como Flor eran hembras? No, nunca llegué al final.

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A pesar del éxito cultural, los cortos propagandísticos no generaban beneficios y Bambi no consiguió los resultados esperados en taquilla. Los estudios estaban atravesando unos años de verdadera estrechez económica como consecuencia del ambiente decadente de la primera mitad de los cuarenta. Sin embargo, con la intención de recortar gastos decidieron no producir más largometrajes, y a partir de ahora harían películas que recopilaran varios cortos. A día de hoy a estas recopilaciones o antologías se les conoce por el nombre de package films. Las dos primeras fueron Saludos amigos (íd., 1942) y Los tres caballeros (The Three Caballeros, 1944), producidas durante la guerra, también contenían cierto mensaje propagandístico pero esta vez con buenas intenciones, intentando afianzar las relaciones con América Latina. Ambas cuentan entre sus cortos con personajes conocidos como Pato Donald o Goofy y otros que se hicieron conocidos en estos, como en el caso de José Carioca. Ninguna de las dos cintas son nada destacable, tienen algunos cortos decentes pero otros muy irregulares; como curiosidad destacar que en las dos hay un corto que combina acción real y animación, algo bastante inusual en los clásicos de Disney.

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El resto de los package films no son mejores que los dos anteriores, de hecho algunos son peores. Como Música maestro (Make Mine Music, 1946) que se hizo con algunos restos que sobraron de Fantasía y un amplio número de cortos tediosos, aunque de ella podemos salvar la historia de los sombreros enamorados y la de Pedro y el lobo. Algo más decente es Las aventuras de Bongo, Mickey y las judías mágicas (Fun and Fancy Free, 1947) que en este caso solo incluía dos historias -las que dan título a la traducción española- aunque hilada por una historia protagonizada por Pepito Grillo y un par de actores reales como el ventrílocuo Edgar Bergen. Por su parte, Tiempo de melodía (Melody Time, 1948) es lo más desastroso que hizo el estudio hasta esa fecha, intentando ser la nueva Fantasía y fallando estrepitosamente en el intento. Además es descarado la utilización de ideas desechadas de películas anteriores. El final de esta etapa viene de la mano del último package film La leyenda de Sleepy Hollow y el Sr.Sapo (The Adventures of Ichabod and Mr. Toad, 1949). Me parece la más destacable de este conjunto, sin ser suficientemente buena, ese era el nivel. Ya era finales de los cuarenta y el estudio se había recuperado lo suficiente económicamente como para continuar con la producción de nuevos largometrajes; así, en 1950 se estrenaba la que fue la película favorita del mismísimo Walt Disney.


Las películas favoritas de esta primera etapa de Disney para los lectores de La Pantalla Invisible -que han participado en la encuesta- son: en primer lugar Pinocho (Pinocchio, 1940); el segundo lugar es para Dumbo (íd., 1941); y el tercer puesto lo ocupa Fantasía (Fantasia, 1940). 

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