[Especial Star Wars] Episodio III: La venganza de los Sith

(De cara al cada vez más próximo estreno del séptimo episodio de Star Wars, en La pantalla invisible hemos decidido dedicarle un especial a la saga, hablando tanto de las seis entregas que de momento la forman como de otros materiales audiovisuales que ya iremos adelantando. Nos hemos sorteado las películas entre -casi- todo el equipo, y cada semana traeremos la crítica -con detalles de la trama, es decir, con algunos spoilers- correspondiente. Seguiremos la línea argumental cronológica, que desembocará en diciembre en lo que veremos en el cine. Que la fuerza os acompañe.)

Tras el tortazo que los dos episodios anteriores se dieron en cuanto a crítica, el señor Lucas sabía que se lo jugaba todo a un último episodio para que la nueva trilogía no acabase siendo un completo desastre. Las expectativas de los aficionados comenzaron a disminuir, con razón, y la gente ya esperaba un episodio similar a los que esta nueva trilogía nos había dado: uno bastante flojo. Y, sinceramente, no es el mejor episodio de la saga, pero al menos este Episodio III: La venganza de los Sith (Episode III: Revenge of the Sith, 2005) cumple como parte de ella.

Como ya os mencioné en el artículo de La amenaza fantasma yo soy de los pocos que defienden a esta película, sin embargo, he de reconocer que la calidad está por debajo de lo esperado, especialmente viniendo de una saga como Star Wars que ya tenía una gran trilogía consolidada a sus espaldas. Pero, para colmo, la cosa solo acabó yendo a peor con el estreno del Episodio II: El ataque de los clones. No sabéis como agradezco no haber tenido que escribir sobre él. Malditos clones, que solo aparecieron para molestar, tanto a los Jedi como a la mayoría de espectadores. En cualquier caso, todo mejora con este tercer episodio, siendo la mejor de las precuelas.

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En este episodio, al fin, nos encontramos con la parte verdaderamente importante de la trama, aquella que conectará ambas trilogías: el nacimiento de Darth Vader. Además, va cerrando tramas de las guerras clon y estas conclusiones acaban siendo muy superiores a todo lo narrado en las dos cintas anteriores. Obi-wan sigue siendo el mejor y, en este caso, Anakin acaba por volverse alguien completamente insoportable. Porque cuando uno ve a Darth Vader no se espera que en los momentos inmediatamente previos a su transformación final fuera un maldito niñato. Lo peor del argumento de esta película, de hecho, es ver las decisiones que Anakin va tomando, con la mínima justificación y en el cien por cien de los casos totalmente estúpidas. Todos sabemos que si todo el mundo -hasta el propio Palpatine- te dice que Palpatine es malo, lo mejor es ser su fiel perrito y que te use como quiera. Total, ¿qué podría pasar? Todo sea por no pararte ni diez segundos a pensar en las posibles consecuencias. La historia intenta vender desesperación pero el señor Anakin se dedica a recordarnos que simplemente es algo lento de ideas. Aunque bueno, luego en Mustafar sí que se le ve desesperado y quemado al chaval.

Por otro lado, el argumento nos explica el por qué disminuye tan bruscamente el número de Jedi en la galaxia y cómo el lado oscuro comienza a crecer hasta el punto de acabar creando el Imperio. Esta parte está bien contada y, si me lo permitís, bien justificada pero retomo algo que ya he mencionado anteriormente: todo tendría más sentido si Palpatine fuese un personaje que no fuese gritando a los cuatro vientos lo malo que es. Por mucho que digáis que lo intenta ocultar, lo siento, se le ve en la maldita cara. ¿Es que nadie en el Senado fue capaz de darse cuenta? Y claro, los Jedi sospechan, pero rápidamente es capaz de poner a todo el mundo en contra de la Orden. Porque una orden altruista que vela por la seguridad y el bien de la galaxia solo puede ser mala en el fondo. De esos sí hay que sospechar. Todo muy lógico en este punto.

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Cambiando de tema, la acción de la película y las peleas entre usuarios de sable láser son, sin duda, lo mejor. Especialmente aquellas en las que aparece Ewan McGregor (no se nota que Obi-Wan es mi personaje favorito, ¿verdad?), que son una maravilla tanto por el combate como por ciertas frases del personaje. Nunca en mi vida olvidaré el combate en Mustafar contra Anakin, ese intercambio de golpes acompañado de una increíble -e icónica- banda sonora. Muy épico. Y tampoco hay que menospreciar el enfrentamiento contra Grevious que, aunque no llega a ser muy peligroso, el combate está bastante bien. Realmente, hubiese estado mejor ver más historia y/o combates de otros Jedi, pero entiendo que entonces se habrían pasado con la duración, que ya es de unos buenos ciento cuarenta minutos.

Entonces, y en conclusión, ¿es bueno este episodio? Sí, lo es. Sin embargo, creo que es insuficiente para tapar el daño hecho por los dos anteriores. Es mejor, es un episodio con real importancia en la saga y tiene momentos muy buenos, pero siempre vamos a tener en mente a los malditos clones o al repetitivo Jar Jar Binks, y lo sabemos. Es una lástima pensar que todo esto podría haber estado a un nivel muy superior y ser unas dignas precuelas de la trilogía original. Aun así, tengo que admitir que yo siempre defenderé estas películas: el maldito factor nostalgia juega mucho a su favor y en ellas puedo ver una gran parte de mi infancia. A estas películas les debo mucho y, por esto, ojalá sepáis perdonar sus fallos y disfrutar de ellas. Si no lo hacéis por mí, al menos hacedlo por Obi-Wan.

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