[Especial Star Wars] Episodio V: El imperio contraataca

(De cara al cada vez más próximo estreno del séptimo episodio de Star Wars, en La pantalla invisible hemos decidido dedicarle un especial a la saga, hablando tanto de las seis entregas que de momento la forman como de otros materiales audiovisuales que ya iremos adelantando. Nos hemos sorteado las películas entre —casi— todo el equipo, y cada semana traeremos la crítica —con detalles de la trama, es decir, con algunos spoilers— correspondiente. Seguiremos la línea argumental cronológica, que desembocará en diciembre en lo que veremos en el cine. Que la fuerza os acompañe.) 

Durante mi infancia y mi juventud he tenido mis acercamientos a la saga Star Wars. Tengo el vago recuerdo de haber visto los dos primeros e inferiores episodios de la segunda trilogía, me vienen a la memoria escenas míticas del Episodio III cuando fui a verlo al cine, igual que recuerdo que años más tarde las dos primeras entregas de la trilogía original me gustaron pero sin entusiasmarme demasiado. Aún así, nunca he sido un gran fan como lo son muchos de mis amigos. Es más, desde que el director de la próxima entrega de Star Wars, J.J. Abrams, cogió las riendas de la saga Star Trek, he sido un acérrimo defensor de la nave Enterprise y el comandante Spock. Es gracias a este primer visionado consciente de la saga galáctica que me he convertido en un fanático más de Star Wars, con especial predilección por la segunda entrega de la trilogía original: El imperio contraataca (Episode V: The Empire Strikes Back, 1980).

El éxito de La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977) —film que más tarde se llamaría Episodio IV: Una nueva esperanza (Episode IV: A New Hope, 1977)—, además de inesperado, abrió las puertas de un extenso universo que se fue expandiendo poco a poco y en varias plataformas. El primer paso fue la primera de las secuelas que tendría la saga y la película que nos ocupa hoy. Pero posiblemente uno de los mejores resultados del film fue el impacto que este tuvo en la carrera de Harrison Ford, quien conseguiría el status de gran estrella de Hollywood durante los ochenta, gracias a los míticos papeles de Han Solo en Star Wars, Deckard en Blade Runner (íd., 1982) e Indiana Jones en la franquicia dirigida por Spielberg. Casi nada.

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En este quinto episodio, el conflicto anteriormente presentado entre los rebeldes y el Imperio Galáctico continúa, ya que la destrucción de la Estrella de la Muerte no supuso, en absoluto, la destrucción del Imperio. Pero ahora, más que en derrotar al ejército rebelde, Darth Vader se centra en ir contra su más valioso miembro: Luke Skywalker. Mientras tanto, él deberá continuar el entrenamiento que empezó con Obi-Wan si quiere dominar el poder de la Fuerza y derrotar al señor de los Sith.

El imperio contraataca apuesta por continuar con la esencia aventurera y el puro entretenimiento presentes en el Episodio IV. Al prescindir de las presentaciones pertinentes, consigue explotar al máximo todas las virtudes de la anterior entrega, además de conseguir añadirle toques más oscuros y tremendamente emocionales en el último tramo.

Nada más empezar se nos muestra el Imperio como un peligro muy fuerte para los rebeldes, ya que la derrota en la batalla disputada en el helado planeta de Hoth les deja con muchas bajas y la obligación de abandonar el planeta para asentar su base de operaciones en otro lugar de la galaxia. En este punto es cuando nuestro grupo protagonista se divide: Luke se marcha a Dagobah para entrenar con el maestro Yoda, mientras que los tripulantes del Halcón Milenario huyen a un campo de asteroides para acabar aterrizando en la Ciudad de las Nubes. Como veis, ya desde la segunda película el rico universo en que se emplaza Star Wars no deja de crecer, mostrando múltiples localizaciones nuevas.

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Empezando por nuestro héroe, hay que decir que las historias de Luke y Anakin tienen sus similitudes, más allá de que ellos compartan apellido y un 50% de ADN. Ambos han sufrido pérdidas intensamente emocionales y también ambos fueron entrenados para mejorar sus habilidades Jedi y aprender el correcto uso de la Fuerza. El resultado final fue obviamente distinto ya que, a diferencia de Anakin, Luke tiene más control emocional y lo demuestra en la épica, archiconocida e hiperspoileada batalla de sables final en la Ciudad de las Nubes. Este es uno de los puntos cumbres de la saga y desde luego uno de los más potentes a nivel emocional. Aún se me ponen los pelos de punta al recordar el grito de dolor de Luke.

Ya dentro del Halcón Milenario, Han Solo se confirma como uno de los personajes más carismáticos de la historia del cine, conquistando al espectador gracias a sus constantes comentarios chulescos y sus frases lapidarias dignas de enmarcar. Así es normal que acabemos sufriendo con la carbonita… Por su parte, Leia Organa sigue siendo un potente personaje femenino con muchísimo carácter —y también algo de corazoncito— dentro de una saga dominada por hombres. La química entre Han y Leia es brutal, y aunque sepas que van a acabar juntos desde aquél rescate en la estrella de la muerte, las constantes discusiones y el amor-odio mutuo que se profesan hacen que te lo pases genial cada vez que comparten escena.

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Con quien también te lo pasas genial es con los tres personajes secundarios no-humanos. El bromance entre C3PO y R2D2 es uno de los puntos fuertes de toda la saga, gracias sobretodo a la curiosa personalidad del robot dorado y la ironía con la que impregna algunos de sus comentarios en respuesta al cilindro azul. Por su parte, el peludo Chewbacca nos da muy buenos momentos cómicos como complemento a Han Solo y sobretodo en sus constantes intentos de arreglar el montón de chatarra que es el Halcón Milenario. Desde luego, los toques cómicos de la saga son todo un acierto a la hora de hacer el conjunto más divertido y, a la vez, más entretenido.

El imperio contraataca se desmarca como la entrega más emocionante, emocional y puede que triste de la saga, pero a la vez es una de las más divertidas y entretenidas. Todo ello es gracias a un conflicto muy interesante, un buen puñado de personajes carismáticos y memorables, giros de guión desconcertantes, una tremenda banda sonora de John Williams y unos efectos que han envejecido mejor de lo previsto —los prefiero antes que el CGI y los cromas cantantes de ópera de la segunda trilogía—. Una mezcla perfecta de acción y comedia con el toque justo de lado oscuro que consigue romper la famosa regla de “las segundas partes nunca fueron buenas”. Quien dijo esto creo que no vio este Episodio V.

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