[Especial Star Wars] Episodio VI: El retorno del Jedi

(De cara al cada vez más próximo estreno del séptimo episodio de Star Wars, en La pantalla invisible hemos decidido dedicarle un especial a la saga, hablando tanto de las seis entregas que de momento la forman como de otros materiales audiovisuales que ya iremos adelantando. Nos hemos sorteado las películas entre —casi— todo el equipo, y cada semana traeremos la crítica —con detalles de la trama, es decir, con algunos spoilers— correspondiente. Seguiremos la línea argumental cronológica, que desembocará en diciembre en lo que veremos en el cine. Que la fuerza os acompañe.) 

Tras una película como El imperio contraataca (Episode V: Empire Strikes Back, 1980), que cumplía una labor increíble al terminar en una nota tan alta, ¿cuál era el rumbo que iba a tomar la, por aquel entonces, última entrega de esta saga cinematográfica? La película anterior había introducido a nuevos personajes con mucho éxito y había puesto, al mismo tiempo, a nuestros personajes más queridos de la trilogía contra las cuerdas. Después de una secuencia que coronaba al Episodio V como la más oscura de las películas de Star Wars (aquel combate en la Ciudad de las Nubes, con la ya mítica escena del “Yo soy tu padre”), ¿qué papel jugaría en todo esto El retorno del Jedi (Episode VI: The Return of the Jedi, 1983)?

Pero primero recapitulemos, ¿cuál es el punto de partida de El retorno del Jedi? El Imperio es, a estas alturas, más fuerte que nunca y una nueva Estrella de la Muerte, el arma más temible de la galaxia, está en construcción. Esta versión actualizada de la Estrella de la Muerte se encuentra orbitando uno de los satélites de Endor, una luna boscosa en la que las fuerzas imperiales mantienen bajo resguardo los instrumentos tecnológicos que generan un escudo que protege la descomunal arma. Mientras tanto, Luke y compañía intentan rescatar a Han Solo, quien, aún congelado en carbonita, adorna las paredes del salón del despreciable mafioso Jabba el Hutt. Además, las fuerzas de la Alianza Rebelde planean un ataque sorpresa sobre la Luna de Endor y la Estrella de la Muerte para derrotar al malvado Imperio Galáctico y declarar la paz en la galaxia.

Por supuesto, nuestros héroes (grupo al que ahora se suma Lando Calrissian, recientemente nombrado General) logran rescatar a Han, que, a estas alturas y sin exagerar, puede ser considerado el personaje más carismático de toda la saga. En el primer tercio de la película, tenemos la oportunidad de descubrir, además, que Luke ahora es un caballero Jedi y que tiene un control más refinado de sus habilidades gracias a las enseñanzas del maestro Yoda —y del siempre presente Obi Wan—. Con acción, humor y un acertado ritmo, la película nos ofrece en su primer acto una presentación inmejorable, dándole espacio para brillar a cada uno, y el reencuentro del equipo que deberá garantizar el éxito de la Rebelión, un equipo al que ya conocemos, pero que se siente refrescantemente nuevo.

El retorno del Jedi es, ante todo, una película que expande de manera increíble el universo de Star Wars con una habilidad innegable. Aquella ilusión que tenía George Lucas de crear su propia space opera a lo Flash Gordon se hace más palpable en este capítulo de la saga que en ningún otro, sin embargo, la adición de estos nuevos elementos no es tan refinada como en las entregas anteriores. Así, nos chocamos con los personajes más criticados de la franquicia mucho antes si quiera de que Jar Jar Binks estuviera en los planes de Lucas: los Ewoks, aquellos seres salvajes y primitivos que más que amenazantes resultan adorables, pero que, sin mucho esfuerzo, son capaces de derrotar a las tropas de combate del Imperio.

Aunque quizás sea más oportuno criticar que la trama principal que conduce el Episodio VI se parezca tanto en esencia a aquello que vimos en Una nueva esperanza (Episode IV: A New Hope, 1977), donde el conflicto entre un bando y otro era peligrosamente similar. Quejas aparte, El retorno del Jedi logra, a partir de sus diferencias, presentar un viaje emocional y de aventuras difícilmente olvidable. La derrota del Imperio es, para Luke Skywalker, la derrota de las cadenas que controlan a su padre, la derrota de aquel lado oscuro que encarna el Emperador Palpatine, y por el que se sentirá peligrosamente tentado hasta el último momento. La esperanza más grande de los Rebeldes no es solamente Luke —ni Leia, su hermana, como le confiesa a su discípulo Obi Wan—, sino la redención final de Darth Vader o, mejor dicho, la justa redención de Anakin Skywalker.

El retorno del Jedi es un justo final para la trilogía original, además de un ejercicio cinematográfico importante, lleno de creatividad y entretenimiento, que juega con el espectador, con su sed de aventuras y, especialmente, con su capacidad de imaginar. Y ninguna adición digital puede cambiar eso. ¿Nos encontraremos más de esto en El despertar de la Fuerza (Episode VII: The Force Awakens, 2015)? Para saber la respuesta aún tenemos que esperar unos días, pero, por lo pronto, que la fuerza os acompañe.

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