Las ovejas negras en taquilla de Walt Disney

Antes de leer las primeras críticas desconfiaba bastante de El libro de la selva (The Jungle Book, 2016), adaptación live-action del libro de Rudyard Kipling y la película de animación de la propia Disney, hasta el nivel de pensar que podría fracasar. Ahora mismo sospecho que pasará justamente lo contrario, pero ante el inminente estreno no es mal momento repasar los fracasos taquilleros más recientes de la exitosa Disney para ver que no todo son alegrías dentro de la compañía dueña de Pixar, Marvel y Star Wars.

En toda la historia de la compañía ha habido fracasos, pero al centrarme solo en los más recientes empezaré en el año 2000, un buen punto para dar inicio a este repaso ya que la gran mayoría de películas de animación estrenadas durante la primera década del cambio de milenio perdieron dinero. Estos títulos son una muestra de la crisis creativa y comercial que el estudio padecía aquél entonces mientras otros como la asociada Pixar o la enemiga Dreamworks iban triunfando con sus proyectos en 3D-CGI.

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El emperador y sus locuras (The Emperor’s New Groove, 2000) gustó, pero solo recaudó $89M con un presupuesto de $100M, convirtiéndose en la primera de una larga lista de decepciones taquilleras. A las aventuras de Kuzco le siguieron Atlantis: El imperio perdido (Atlantis: The Lost Empire, 2001), que recaudó $84M, con un presupuesto idéntico y una recepción bastante tibia, y El planeta del tesoro (Treasure Planet, 2002), el mayor fracaso de la compañía de animación con apenas $38M ingresados bajo un coste de $140M.

El panorama era totalmente devastador y no mejoró mucho los años siguientes. Hermano oso (Brother Bear, 2003) no gustó demasiado, siguiendo la racha de criticas poco efusivas a las pelis de animación de la compañía, y en América solo consiguió $85M de los $128M que costó. Por último tenemos a Zafarrancho en el rancho (Home on the Range, 2004) que además de tener un título ridículo fue todo un fracaso comercial con apenas $50M de recaudación tras haber costado $110M. Y digo “último” no porque se acaben los fracasos, si no  porque desde ese año Walt Disney Animation Studios decidió centrarse en la animación 3D.

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Chicken Little (íd., 2005) prometía bastante al ser la primera incursión en este tipo de animación utilizada por otros estudios, pero los resultados seguro fueron algo decepcionantes al recaudar $135M con un presupuesto de $150M. Salvaje (The Wild, 2006), película sospechosamente similar a Madagascar (íd., 2005), no está producida por la compañía madre pero sí la distribuyó en plena debacle animada con el mismo resultado, $37M ante un coste de $80M. Descubriendo a los Robinson (Meet the Robinson, 2007) apenas consiguió $97M con presupuesto desconocido (sospecho que $150M) y Bolt (íd., 2008) con $114M no llegó a cubrir los $150M que costó su producción. Por suerte para Disney la tendencia se invirtió con un último “fracaso”. La costosa Enredados (Tangled, 2010) recaudó $200M sin recuperar su desorbitado presupuesto de $260M, fruto de los cambios de planes (iba a ser tradicional y se pasó a 3D), pero sí marcó el camino a seguir a nivel cualitativo durante esta segunda década.

Si entramos en terreno live-action es imposible no hablar del 2004, un año especialmente devastador, ya que una semana después del desastre de Zafarrancho se estrenó un fracaso aún mayor llamado El Alamo: La leyenda (The Alamo, 2004), cuyo presupuesto de $107M solo sirvió para recaudar $22M. Dos meses después llegó Vuelta al mundo en 80 días (Around the World in 80 Days, 2004), con $24M y presupuesto de $110M, y al mes siguiente le tocó fracasar a El rey Arturo (King Arthur, 2004), que costó $120M pero solo recuperó $51M.

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Durante esta década podemos encontrar otras decepciones y fracasos como la Misión a Marte (Mission to Mars, 2000) del reputado Brian de Palma, que costó $100M pero solo recaudó $60M. Los sustitutos (Surrogates, 2008), con el mismísimo Bruce Willis, recuperó solo $38M de los $80M de presupuesto y el remake USA de Los visitantes (Les Visiteurs, 1993) titulado Dos colgados en Chicago (Just Visiting, 2001) consiguió recaudar la paupérrima cifra $4M pese a costar $35M. Aunque sin duda una de las mayores decepciones es la de la épica Las crónicas de Narnia: El principe Caspian (The Chronicles of Narnia: Prince Caspian, 2008) cuya recaudación de $141M fue bastante inferior a los $225M que costó hacerla y a los $291M que consiguió la primera entrega.

Tras Narnia y con el cambio de década llegó la crisis al terreno live-action, no tan acusada como la crisis animada, pero también notable, sobretodo si tenemos en cuenta los abultados presupuestos. 2010 fue un año negro empezando por la adaptación videojueguil Prince of Persia: Las arenas del tiempo (Prince of Persia: The Sands of Time, 2010), que no llegó ni de lejos a cubrir los $200M de presupuesto al recaudar solo $90M. Le siguió El aprendiz de brujo (The Sorcerer’s Apprentice, 2010), un fracasó de $150M de coste con $63M de recaudación, mientras que el comeback de la aventura retro Tron Legacy (íd, 2010) no fracasó pero sí decepcionó aquellas navidades al recuperar muy justito su presupuesto de $170M.

Volvemos a la animación y es que Disney y Robert Zemeckis intentaron sacar provecho al motion capture con Cuento de navidad (A Christmas Carol, 2009) y Marte necesita madres (Mars Needs Moms, 2012). La primera ya fue un fracaso ($137M contra $200M), pero la segunda fue una absoluta hecatombe: $21M contra un presupuesto de $150M. Parece que al mundo no le interesaba esta técnica o al menos no lo que querían contar con ella, así que no hubo más remedio que cerrar ImageMovers Digital.

En 2012 Marvel llegó a la casa de Mickey, pero los abultados presupuestos acompañados de pocos ingresos en otros proyectos siguieron estando presentes de forma casi anual. Ese mismo año John Carter (íd., 2012), considerada la nueva Avatar en su día, acabó recaudando diez veces menos ($73M) pese costar algo más ($264M). Dos años después se intentó volver a repetir la hazaña de Piratas con Gore Verbinski y Johnny Depp detrás de El llanero solitario (The Lone Ranger, 2014), pero solo se recuperaron $89M de los $225M que costó. Finalmente, el año pasado Tomorrowland: El mundo del mañana (Tomorrowland, 2015) se unió a la lista con $93M recaudados frente a un presupuesto de $190M.

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Y si pensabais que Pixar nunca iba a fracasar con uno de sus filmes animados, os equivocabais. El viaje de Arlo (The Good Dinosaur, 2015) no ha sido la única película de la compañía del flexo en perder dinero en USA, Cars 2 (íd., 2011) recaudó $191M ante un presupuesto de $200M, pero sí es el caso más sangrante de los dos. Solo $123M de los $188M invertidos volvieron a las arcas de Disney tras el estreno de este ambicioso proyecto que se complicó, con cambio de director incluído, hasta acabar siendo demasiado simple y poco atractivo para los espectadores.

Llegamos por fin al 2016. Poca cosa ha estrenado Disney hasta el momento, pero ya tenemos el primer fracaso del año: La hora decisiva (The Finest Hours, 2016). Con solo $27M recaudados no llega para cubrir los $70M que ha costado y el estreno internacional tampoco va a ser suficiente. Ahora toca ver si algún filme más de entre los blockbusters de este año se une a esta larga lista de ovejas negras de Disney. ¿El libro de la selva? ¿Alicia a través del espejo? ¿Mi amigo el gigante? ¿Peter y el dragón? ¿Vaiana? ¿Capitán America: Civil War? ¿Rogue One? Estas dos últimas obviamente no, pero en cuanto al resto habrá que esperar unos cuantos meses (o días) para saber la respuesta.

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