13º Muestra Syfy | Ratas, calvos, gritos y caníbales

Continuamos nuestra travesía en la 13º Muestra Syfy con un día intenso, y es que son cuatro las películas que forman el menú. Desde propuestas de ciencia-ficción hasta un western con toques macabros, esto es lo que hemos podido degustar en el sábado de este movidito fin de semana.

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THE PIPER

por Daniblacksmoke

El día comenzó con una película coreana (del sur, claro). En ella, se nos sitúa un tiempo después de que la guerra civil del país haya concluido. Un flautista y su hijo viajan a Seúl para curar una enfermedad del pequeño, pero en el camino se encontrarán con una aldea en mitad del bosque que está infestada de ratas. Cabe decir que The Piper (Sonnim, 2015) es una adaptación de El flautista de Hamelín, la conocida fábula de los Hermanos Grimm, así que ya podéis haceros una idea por donde van los tiros. La película se mantiene bastante fiel a la obra original, y no obvia los puntos más crudos y desagradables del relato, como si lo hacen el resto de adaptaciones de cuentos que hemos estado viviendo estos últimos años en la gran pantalla. Sin embargo, The Piper no deja de ser una película bastante regulera, demasiado. Su guión está mal construido, lleno de situaciones sin sentido y con un problema bastante grave de ritmo. Tarda en arrancar el conflicto, y tarda en terminarlo una vez empezado. Por otra parte, entiendo la metáfora del cuento con la situación política de la posguerra coreana pero no conecto con su historia. Si bien no está del todo mal dirigida (puede que sea el mejor apartado del filme), no soporto alguna de sus excentricidades, algo muy dado en el cine surcoreano por otra parte; y que no hace de ellas un recurso humorístico y eso le hace perder peso, pues le sale mal parada tomarse demasiado en serio.

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LISTENING

por Daniblacksmoke

Listening (íd., 2014) es desde ya una fuerte candidata a llevarse el premio a Peor Película en nuestros Premios Invisibles de este año, al menos por mi parte. Ese es el nivel. Lo peor de Listening es que su mensaje —sin ser novedoso— podría llegar a ser interesante, y más desde ese punto de vista. Pero lo echa todo por la borda con una película hecha con un mal gusto inhumano. Quiere ser una mezcla entre una película de superhéroes y una Primer hipervitaminada, y falla estrepitosamente en ambos campos. La dirección es casi nula, y es uno de los trabajos detrás de las cámaras más desastrosos que he visto en bastante tiempo. El guión también es de echar de comer aparte. Desde diálogos odiosos sobre ciencia/tecnología que nadie entiende para hacérselas de película interesante, situaciones de verdadera vergüenza ajena, abandono absoluto de cualquier coherencia narrativa, uno de los Deus Ex Machina más insultantes que he visto jamás y personajes —si es que se les puede llamar así— estereotipados al máximo. Sobre esto último destaco al personaje de la chica, Jordan, la única que entiende —muchísimo además— de todas las materias que trata el filme aparte de los dos protagonistas y que casualmente es la tía buena, hipersexualizada. Esto es lo que necesitaba el cine en 2016, más películas machistas. Y aún no he hablado de su horrible montaje, o su incapacitada dirección de fotografía —a alguien le pareció buena idea que cada escenario de la película tuviera un filtro de color distinto—.  Nada se salva de este desastre, nada. Mejor evítenla, a no ser que quieran ver a muchos calvos en pantalla, en tal caso esta es su película.

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THE MIND’S EYE

por Daniblacksmoke

En The Mind’s Eye (íd., 2015) nos encontramos el paradigma de la película ideal para la Muestra Syfy. Parece hecha para ser exhibida en este evento y, personalmente no la concibo fuera de tal. El argumento de The Mind’s Eye es lo de menos, solo nos importa saber que es una historia donde hay personas que tienen poderes telequinéticos y existe una institución donde tienen a algunos de ellos. De aquí surgen algunas reminiscencias con el universo X-Men, pero no va mucho más allá. Dicha institución la dirige el Dr. Slovak y el protagonista es Zack, quien ingresa en este centro y descubrirá que Slovak tenía intenciones ocultas. Todo va siendo una espiral de locura demencial y mucha sangre. Seamos sinceros, desde un punto de vista objetivo la película es horrible. Pero por otro lado, puede que sea una de las experiencias más divertidas que he vivido en una sala de cine en años, y eso no me lo quita nadie. Se podría decir que el —extravagante y a veces pesado— público de la Muestra le da vida al filme. Desde aquel que pedía a gritos un Oscar por John Speredakos, el actor que interpreta al Dr. Slovak (un villano de risa con una interpretación que tardará mucho en disiparse en mi memoria), los “NO SE OYE” cuando el volumen estaba altísimo, hasta los aplausos y las risas por cada vez que el gore se volvía más y más retorcido. Es una película en la que el mayor tiempo del metraje se lo pasan gritando y poniendo caras de estreñidos, siendo el momento culmen cuando el villano y el protagonista están enfrentados cara a cara en el climax final. Pero el mejor momento de la Muestra este año, a falta de lo que suceda el domingo, es la escena en la que paralelamente encajan una escena de sexo con una inyección. Brutal. Horrorosa película, glorioso visionado. La magia de cine.

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BONE TOMAHAWK

por Daniel Escaners

Tenía especiales ganas de Bone Tomahawk (íd., 2015) por las entusiastas opiniones que había ido leyendo a lo largo de los últimos meses del que parecía ser otro exponente de un género, como es el western, que vive a base de pocas cintas cada año. Con una premisa bastante básica como es el emprendimiento de un viaje por parte de cuatro hombres debido al secuestro efectuado por unos salvajes, el regreso de Kurt Russell (que últimamente también ha protagonizado otra película del género como Los odiosos ocho) se podría dividir en dos partes: la primera, que presenta el conflicto y narra la mayor parte de la travesía, y la segunda, que arranca con la llegada de los protagonistas al lugar indicado. La primera, sin ser particularmente memorable, funciona gracias a la relación entre los personajes y a una dirección efectiva. La falta de situaciones dramáticas (más allá del estado de la pierna del personaje de Patrick Wilson y un encuentro con extraños) se compensa con un guión sólido, sin grandes alardes pero funcional en todo momento. El gran problema llega con la segunda parte, y es que la película empieza a controlar el timing de una forma muy deficiente y nos ofrece un tramo final terriblemente poco inspirado, que avanza a trompicones y cree que en la violencia gráfica reside el suficiente impacto como para mantener el interés del espectador. Y bueno, es cierto que impacta (con un momento muy desagradable), pero no hace desaparecer la sensación de que hemos hecho el viaje en balde. Muchos consideran a Bone Tomahawk una joya del género, y puedo entender el entusiasmo, pero no lo comparto. El tramo final me pesa demasiado.

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