Americana Film Fest 2016 | Días 1 y 2

Tras dos exitosas ediciones, este fin de semana ha regresado el Americana Film Fest, un festival de cine independiente americano que se celebra en los Cinemes Girona de Barcelona. El año pasado ya pude asistir al certamen, el cual contó con películas como Before I Disappear (íd., 2015), Selma (íd., 2015) o Faults (íd., 2015), y la experiencia fue muy positiva, de manera que era inevitable tener muchas ganas de volver a “hacer el indie”, más aún si es haciendo una cobertura de las películas vistas para el blog que en que os encontráis. 

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PEOPLE, PLACES, THINGS

La elegida para inaugurar el festival en el cine Phenomena ha sido People, Places, Things (íd., 2015), un perfecto ejemplo del tipo de comedia romántica que últimamente nutre bastante el panorama independiente y parece ha sustituido casi totalmente a las comedias prefabricadas protagonizadas por estrellas de Hollywood. En este caso tenemos a Jemaine Clement interpretando a Will Henry, un dibujante de cómics, profesor de ilustración, padre de dos gemelas, separado de la madre de estas por una infidelidad y, como habréis adivinado, perdido por la vida. Este personaje podría ser uno más dentro del prototipo típico de persona asocial y excéntrica del cine indie si no fuera por que Clement tiene suficiente carisma como para darle un toque diferenciador y para soportar las constantes idas y venidas emocionales que sufre durante la película mientras intenta conseguir algo de estabilidad. En el otro lado de la balanza se encuentra el personaje de su ex, que acaba cayendo bastante mal con su errático comportamiento una vez empatizas con Will. Una comedia entretenida y divertida que además es bastante entrañable gracias a un protagonista  y dos niñas gemelas muy adorables.

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TANGERINE

Uno de los platos más fuertes del festival de este año ya lo pude disfrutar en Sitges hace unos meses y está rodado con un flamante iPhone 5s. Os hablo de Tangerine (íd., 2015). Ha llovido mucho desde el primer visionado. Mya Taylor ha recibido unos cuantos —y merecidos— premios por su interpretación de Alexandra mientras que la propia película no ha parado de crecer en mi memoria. Este segundo revisionado no ha hecho más que confirmar su condición de joya indie independiente, cuya historia sobre la amistad de dos mujeres transexuales y la vida de un taxista armenio durante el día de nochebuena consigue mostrar los conflictos y problemas de este colectivo, especialmente el sector que se tiene que dedicar a la prostitución. Pero la mayor sorpresa ha sido encontrarme con un filme más divertido de lo que pensaba, aunque también puede haber influido que la sala de cine estuviese el doble de llena que en aquél entonces. En cuanto a los aspectos técnicos, me han seguido enamorando tanto la saturada y anaranjada fotografía que acompaña los vibrantes planos diurnos de la ciudad de Los Ángeles como la muy diversa banda sonora que suena constantemente (aunque los temas que más encajan con el estilo del film son los electrónicos).

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YOSEMITE

La siguiente parada del viernes es Yosemite (íd., 2016), un proyecto producido y basado en relatos cortos escritos por James Franco, además de contar con un pequeño papel. Él es el padre de uno de los tres chicos, cada uno de los cuales protagoniza su propia historia, aunque todas ellas están entrelazadas entre sí. Gabrielle Demeestere intenta hacer un triple coming-of-age alrededor de estos tres chicos con toques sórdidos sobre la amistad, la muerte y la pérdida de la inocencia durante la infancia. La propuesta a priori es interesante, pero por desgracia estos elementos oscuros no consiguen despertar la emoción que deberían en el espectador, mientras que a las propias historias les falta un poco más de desarrollo (algo que pueden haber heredado de su formato original) para ser más efectivas, siendo la primera la más floja de todas. El ritmo pausado que la directora imprime en las escenas ayuda a que el contenido del filme sea escaso, pero además consigue que los ochenta minutos que dura se hagan algo largos.

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THEY LOOK LIKE PEOPLE

Para cerrar el segundo día tocó They Look Like People (íd., 2016), ópera prima muy low cost de Perry Blackshear y una de las películas de terror que más ganas tenía de ver por los comentarios que he ido leyendo en Internet. En ella, Chris (Evan Dumouchel) se reencuentra con Wyatt (MacLeod Andrews) tras mucho tiempo sin verse y le invita a quedarse en su casa. Lo que él no sabe es que Wyatt escucha voces afirmando que criaturas malignas están infectando a la humanidad y que intentará proteger a su amigo de ellos. Uno de los grandes aciertos del filme es la ambiguedad constante que hay en muchos de los elementos de algunas escenas, ya que en todo momento, como el propio Wyatt, hay dudas sobre qué es real y qué no. A este adictivo misterio hay que añadirle una atmósfera oscura, sobretodo en las escenas nocturnas, que añade muchísima tensión y mal rollo para suplantar la falta inherente de espectaculares artificios a causa del muy bajo presupuesto de la propuesta. Pero paralelamente al terror psicológico nos encontramos con una sorprendente buddy movie bastante divertida y con toques de comedia romántica por parte de Chris.

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