D’A Film Festival 2018 – Previa

Como cada año, a caballo entre los meses de abril y mayo, Festival del Cinema d’Autor de Barcelona, comúnmente conocido como D’A, abrirá sus puertas al cine de autores destacados del panorama nacional e internacional. Desde La Pantalla Invisible estamos expectantes de poder degustar todo aquello que nos puede ofrecer el festival, que es mucho y muy variado. Para ir abriendo boca, bajo estas líneas encontraréis un repaso de filmes de la programación que tenemos muchas ganas de ver, además de críticas de películas que se proyectarán en el D’A pero que algunos de los autores de esta web ya han podido ver en otros festivales.

Empezamos con el alfa y el omega. Abriendo el festival tendremos Chesil Beach (On Chesil Beach, 2017), película de Dominic Cooke que adapta la novela homónima de Ian McEwan y cuenta con Saoirse Ronan liderando el reparto. Por su parte, el peso de clausurarlo recae en la misteriosa ópera prima de Andrea Jaurrieta protagonizada por Ingrid García-Jonsson, que lleva por título Ana de día (íd., 2018) y que llegará a Barcelona tras su paso por Málaga.

Si nos centramos en el grueso de la programación, la lista de autores que están presentes a través de sus obras audiovisuales en la nueva edición del D’A es tan variada como extensa. Entre los autores con reconocimiento internacional destaca el omnipresente Hong Sang-Soo, quien está disfrutando de un momento profesional inmejorable y muy prolífico gracias, entre otros filmes, a The Day After (Geu-hu, 2017) y La cámara de Claire (Claire’s Camera, 2017), ambas presentadas en Cannes hace casi un año. Y hablando de Cannes y de franceses, Philippe Garrel también hace acto de presencia con Amante por un día (L’amant d’un jour, 2017), mientras que Arnaud Desplechin lo hace con la inauguración del certamen francés del año pasado, Los fantasmas de Ismaël (Les fantômes d’Ismaël, 2017).

Pero el plantel de cineastas europeos no se queda en esos dos nombres, ya que también estarán en el D’A películas como Hannah (íd., 2017) de Andrea Pallaoro A ciambra (íd., 2017) de Jonas CarpignianoBienvenida a Montparnasse (Jeune Femme, 2017) de Léonor Serraille —la mejor ópera prima de Cannes 2017—, Chien (íd., 2017) de Samuel Benchetrit, Gutland (íd., 2017) de Govinda Van Maele o 3/4 (íd., 2017) de Ilian Metev.

Entre las propuestas que llegan del otro lado del charco encontramos bastantes platos fuertes. Empezando por el norte tendremos el placer de disfrutar películas como First Reformed (íd., 2017) de Paul Schrader, Lean on Pete (íd., 2017) de Andrew HaighThe Green Fog (íd., 2017) de Guy Maddin, Evan Johnson y Galen Johnson o incluso un pase especial en pantalla grande de Good Time (íd., 2017), la última película de los hermanos Safdie y que llegó directa a Netflix a principios de año.

Pero lo del norte no es nada comparado con la fuerza del cine latinoamericano, con títulos de la talla de Disobedience (íd., 2017) de Sebastián Lelio, Colo (íd., 2017) de Teresa Villaverde, El futuro que viene (íd., 2017) de Constanza NovickTiempo compartido (íd., 2018) de Sebastián Hofmann, Princesita (íd., 2017) de Marialy Rivas, Nadie nos mira (íd., 2017) de Julia SolomonoffArábia (íd., 2017) de Affonso Uchôa y João Dumans o Cocote (íd., 2017) de Nelson Carlo de Los Santos Arias.

Y de América pasamos a España y la sección Un impulso colectivo, centrada en exponer un nuevo cine español alejado de los estándares de la industria. Entre los títulos presentes podemos encontrar Con el viento (íd., 2018) de Meritxell Colell, Dhogs (íd., 2017) de Andrés Goteira, No quiero perderte nunca (íd., 2017) de Alejo Levis, Puta y amada (íd., 2018) de Marc FerrerYo la busco (íd., 2017) de Sara Gutiérrez o Trinta Lumes (íd., 2017) de Diana Toucedo. Otras propuestas de autores españoles también presentes en el festival serán A estación violenta (íd., 2017) de Anxos FazánsI Hate New York (íd., 2018) de Gustavo Sánchez o El vent és això (íd., 2018), rodada por Pere Vilà y alumnos del IES Sobrequés de Girona.

En este repaso a la programación tampoco podemos olvidarnos de Asia, ya que hay vida más allá de Hong Sang-Soo. A los dos títulos del director coreano tenemos que añadir propuestas de distintos puntos de la geografía asiática, como Oh Lucy! (íd., 2017) de la japonesa Atsuko Hirayanagi, Die Tomorrow (íd., 2017) del tailandés Nawapol Thamrongrattanarit o Village Rockstars (íd., 2017) de la india Rima Das.

Uno de los objetivos importantes del D’A ha sido acercar el cine de autor a miradas juveniles, ya sea para expandir su mirada con respecto al séptimo arte o, en el mejor de los casos, animarles a formar parte del futuro de este medio audiovisual. Es por eso que este año, además de tener propuestas enmarcadas en el coming-of-age como Ava (íd., 2017) de Sadaf Foroughi, Invisible (íd., 2017) de Pablo Giorgelli o El viaje de Nisha (Hva vil folk si, 2017) de Iram Haq, han creado una sección especial para jóvenes con propuestas como As duas irenes (íd., 2017) de Fabio Meira, High Fantasy (íd., 2017) de Jenna Bass o Night is Short, Walk on Girl (Yoru wa mijikashi aruke yo otome, 2017), lo más nuevo de Masaaki Yuasa.

Por último, el D’A 2018 y la Filmoteca de Catalunya dedicarán una programación especial a  la filmografía de Nobuhiro Suwa durante los días que dura el festival, un homenaje que además coincide con el estreno nacional en salas de El león duerme esta noche (Le lion est mort ce soir, 2017).

Precisamente de esta última película, y otras tres cintas más, podéis leer lo que opinan mis compañeros Daniel Cabo y Daniel Perez-Michán después de haberlas podido degustar durante la pasada edición del Festival de San Sebastián.

El león duerme esta noche

por Daniel Cabo

El león duerme esta noche, nueva obra del director japonés Nobuhiro Suwa esta vez rodada en Francia teniendo como protagonista a Jean-Pierre Léaud (conocido, entre otras cosas, por ser el niño de Los 400 golpes de Truffaut), nos habla de un actor que, en un parón de un rodaje, se verá envuelto en un viaje al pasado en la tierra donde perdió a su único amor y también en una película improvisada que un grupo de niños están haciendo por diversión. El león duerme esta noche me parece una obra maestra por muchos motivos. Primero, por la delicadeza con la que Suwa narra esta historia, con esos movimientos de cámara tan suaves y una puesta en escena increíblemente precisa; no hay más que ver el cómo utiliza los espejos, tanto con una función estética como argumental. Segundo, está repleta de personajes inolvidables, desde un protagonista tremendamente complejo hasta ese amor que se le aparece en forma de fantasma, sin dejarme atrás a ese grupo de niños que quieren hacer una película por el simple hecho de disfrutar del proceso, de vivirlo, de ser parte de ello. Tercero, y podría seguir así hasta que la longitud del párrafo excediera lo recomendable, es un filme repleto de amor por el propio arte cinematográfico, no solo porque lo trate en la narración sino por cómo lo transmite, la calidez que desprende y lo emocionante que es ver a Léaud, una leyenda del cine francés, encarnar a ese hombre que cree que la edad más interesante de un hombre transcurre entre los 70 y los 80 años, pues ahí es cuando debe prepararse para el encuentro con la muerte. Es una película muy compleja en su aparente sencillez; una obra enorme que se siente humilde, que te emociona desde la sinceridad y la sensibilidad. Cuando terminó y las luces se encendieron apuntando a sus dos protagonistas y a su director, presentes en la sesión, no quedó otra que aplaudir.

Amante por un día

por Daniel Cabo

Amante por un día, la nueva película del mítico director francés Philippe Garrel, se engloba en una especie de trilogía que concluye después de La jalousie (íd., 2013) y La sombra de las mujeres (L’ombre des femmes, 2015), que no es que compartan un mismo arco narrativo pero sí aspectos temáticos y de identidad visual. El caso es que no soy un experto en el cine de Garrel, pues he visto únicamente ocho de sus largometrajes, pero debo decir que el que me ocupa se encuentra entre los que más me han entusiasmado. Narrando una historia de amoríos y relaciones familiares, Amante por un día resulta una película delicada y tremendamente bella, no solo en su forma de contar las cosas con una sensibilidad envidiable, sino también en la manera que se ven reflejadas en pantalla, con un blanco y negro precioso. A estas alturas decir que Garrel es un maestro de la puesta en escena sería redundante, y es que solo hay que echarle un vistazo a cómo rueda las escenas en pisos, cómo aprovecha el espacio en lugares cerrados en general y cómo domina el uso de la música para alcanzar una emoción total (la escena del baile es inolvidable) para darse cuenta de que uno se halla delante de un cineasta espectacular, de los que aparentemente narran con sencillez pero atesoran una complejidad desbordante. Para un servidor es, sin duda, la mejor entrega de esta llamada trilogía y seguro que se va a encontrar entre lo más destacable de este festival.

Arábia

por Daniel Pérez-Michán

Arábia (íd., 2017) es una película que se va encontrando a sí misma poco a poco. Comenzamos —mediante una secuencia de créditos iniciales especialmente inspirada— con André, un adolescente que vive en un barrio industrial de una ciudad brasileña, cerca de una fábrica omnipresente . Un día, por una serie de circunstancias que lo llevan hasta él, André se topa con un cuaderno de uno de los trabajadores de la fábrica y se pone a leerlo. Aquí empezaría en realidad lo que nos quiere contar Arábia (de hecho no es hasta pasados los veintitantos minutos que esto ocurre cuando sale a relucir el título del filme),  la historia de un trabajador y el largo camino vital que recorre a lo largo de los ocho años en los que transcurre. Parte de su peculiaridad y encanto es la elección de darle poder a una voz en off en primera persona que se encarga de guiar el relato y dotarle a la obra de un estilo literario y novelesco que le sienta muy bien (aparte de servir como herramienta para empatizar aún más con su protagonista). Así descubrimos este apasionante ¿cuento? de un buscador de vida, un nómada del trabajo, en el que la música tiene verdadero protagonismo: una serie de deliciosas canciones sobre las que orbita el folklore brasileño suenan y son cantadas a lo largo del viaje. Podríamos decir que Arábia es una sincera alegoría sobre la crisis del mercado laboral mundial (su relato podría suceder en casi cualquier parte del mundo) y sin que en ningún momento sus directores, João Dumans y  Affonso Uchoa, busquen aleccionar a nadie, al menos no de forma obvia y directa. La película prefiere centrarse en lo verdaderamente importante: su historia y sus personajes. Ante todo, Arábia es el viaje vital y emocional de su protagonista, un viaje que nos ha conquistado.

The Day After

por Daniel Cabo

Han sido estas semanas previas al festival cuando decidí sumergirme en la aclamada filmografía del director coreano Hong Sang-soo. Casi veinte películas después me encontraba absolutamente fascinado y encandilado por el estilo de un cineasta único y personal, de una capacidad impresionante para hablar de los detalles que envuelven las relaciones humanas con una tremenda sensibilidad. Se ha convertido en uno de los directores favoritos, hablando claro, y por ello esperaba con ansia su película, The Day After (Geu-hu, 2017). Lo que me he encontrado ha sido otra muestra de lo mucho que puede conseguir Sang-soo con los mínimos elementos: la historia es muy sencilla, con un hombre ocultándole un amorío a su mujer e involviendo a una joven que empieza a trabajar en su negocio, y a partir de ahí construye sus bien conocidas escenas de comidas y cenas en las que tanto los diálogos como la coreografía de la cámara, acercándose, alejándose y encuadrando según el momento, funcionan con una precisión milimétrica. El blanco y negro, de unos tonos muy contrastados, le aporta esa textura tan especial que tenían algunas de sus obras anteriores como La virgen desnudada por sus pretendientes o The Day He Arrives, especialmente en unas preciosas escenas de noche. No creo que sea una de las grandes obras del coreano ni una de sus más ambiciosas, pues no arriesga en la estructura como hace a menudo y, en general, se siente como una película más pequeña que las recientes Ahora sí, antes no o Lo tuyo y tú, pero eso no quita que vuelva a demostrar su genio en uno de los filmes mejor rodados, escritos y, en definitiva, concebidos que vamos a ver en esta edición del festival. Otra película estupenda que añadir a su descomunal filmografía.

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