Festival de San Sebastián 2015 | Día 5

Levantarse sabiendo que por la mañana nos esperan las nuevas películas de Mamoru Hosoda y Woody Allen es un puntual y agradecido placer de la vida. Hasta el atronador despertador sonaba a canto de pájaros. En este quinto día en el Festival de San Sebastián hemos visionado bastante material, así que vayamos a hablar de ello.

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EL NIÑO Y LA BESTIA

por Daniblacksmoke

Es una pena que sea noticia que El niño y la bestia (Bakemono no Ko, 2015) es la primera película de animación en la historia del festival en competición en la Sección Oficial cuando podría haberse dado la oportunidad mucho antes a otras, pero algo es algo y hay que aplaudir por dar el primer paso y arriesgarse. Dejando de lado este tema, cabe decir que se merece estar en SO con creces e incluso figurar en el palmarés. Vaya, es de lo mejor que se va a poder ver en todo el festival este año. Mamoru Hosoda nos vuelve a regalar una fábula hermosa y emocionante con un estilo visual apabullante. El niño y la bestia reflexiona sobre la búsqueda de uno mismo a través de una historia que se abre a un mundo paralelo donde animales antropomórficos conviven entre sí; eso sí, tanto este curioso mundo como la trama de la obra (en líneas generales) no es todo lo novedosa y original que me gustaría, lo queramos o no sigue estando destinada a un público mayoritariamente infantil/juvenil. Los dos personajes que dan nombre a la película dan mucho juego, sobre todo cuando se trata de su relación padre/hijo. La banda sonora es una maravilla, así como la animación per se, con un inconfundible estilo Hosoda. Ya con su anterior filme Los niños lobo (Ôkami Kodomo no Ame to Yuki, 2012) se podía decir pero ahora puedo reafirmar aún más fehaciente si cabe que la animación japonesa, con la triste retirada del genio Miyazaki, encuentra en Hosoda su máximo exponente.

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IRRATIONAL MAN

por Daniel Escaners

Se intenta enterrar a Woody Allen (figuradamente, no nos pongamos violentos) alegando que su tiempo ya pasó y que sus mejores películas fueron estrenadas hace mucho tiempo. No seré yo quien diga que Blue Jasmine (íd., 2013) o Magia a la luz de la luna (Magic in the Moonlight, 2014) están a la altura de obras maestras como Annie Hall (íd., 1977), Manhattan (íd., 1979) o Delitos y faltas (Crimes and Misdemeanors, 1989), pero tampoco me veréis subestimarlas. Muchas de sus últimas creaciones me parecen cintas más que interesantes. El genio neoyorquino vuelve un año más con Irrational Man (íd., 2015), deudora de la que es hasta el momento su película mejor acogida del siglo, Match Point (íd., 2005), aunque también con ecos de la infravalorada El sueño de Casandra (Cassandra’s Dream, 2007) y la mencionada Delitos y faltas. Joaquin Phoenix y Emma Stone son los encargados de interpretar a los protagonistas de una historia que le permite a Allen hablar del pesimismo, las ganas y objetivos para seguir viviendo, el egoísmo, el amor y algunos puntuales temas filosóficos (el personaje de Phoenix es un profesor en la materia). En la primera mitad se nota a un Woody Allen algo complaciente, quizá no con el piloto automático pero sin deslumbrar en exceso; sin embargo, poco a poco la intensidad va subiendo, las piezas de lo que se nos quiere contar empiezan a encajar con mayor habilidad y el sabor de boca final es tremendamente satisfactorio gracias a un desenlace tan cómico como irónico y contundente. Muchos seguirán intentando enterrar a Woody Allen mientras él, por el camino, continúa demostrando que todavía no ha dicho la última palabra.

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TAXI TEHERÁN

por Daniblacksmoke

No se puede entender Taxi Teherán (Taxi, 2015) sin tener un contexto previo de la situación política en Irán y la tremenda censura, que tiene su punto más desgraciado con lo que el gobierno iraní le ha hecho pasar (y sigue) a Jafar Panahi por hacer cine. Mientras que en su país de origen le tienen marginado, Taxi Teherán llega a Donostia tras haber ganado el Oso de Oro en Berlin. En ella, descubrimos como es el propio Pahani el conductor de un taxi al que le ha instalado un par de cámaras para grabar a los que se monten con él (¿Por qué nadie menciona que sea found footage?). Así, va realizando un retrato realista de la sociedad iraní actual a través de los pasajeros. Estos, a pesar de no aparecer en los créditos (básicamente porque esta cinta no tiene), están interpretados por actores no profesionales. Taxi Teherán no tiene una trama definida, simplemente somos testigos de lo que un taxista se puede encontrar a diario por las calles de Teherán. En ese aspecto parece más un documental que otra cosa. A pesar de que al final no deja de ser un relato crudo, muchas veces el filme se va a la comedia, porque es mejor reír que llorar. Me ha gustado, sí. Pero no dejo de pensar que resulta más interesante por lo que representa y muestra que por obra cinematográfica en sí. Aprovecho para mandar un saludo a toda esa gente que va a los pases a echarse buenas siestas y a los irrespetuosos que salen de la sala a la mitad de la película.

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EL BOTÓN DE NÁCAR

por Daniel Escaners

Patricio Guzmán nos trae El botón de Nácar (íd., 2015), un interesante documental sobre la relación de Chile con el océano que rodea gran parte de su territorio en particular y el agua en general. Mediante un estilo pausado, a menudo contemplativo y poético, el propio Guzmán nos va narrando lo que quiere plasmar en esta obra: lo atada que estuvieron algunas comunidades chilenas con el océano, abrazándolo para así aceptar sus peligros y también sus ventajas, y lo separado que se encuentra el país actualmente, que desaprovecha y casi huye de las aguas, intentando enterrar los sucesos que irónicamente intentaron ser sepultados bajo la amplia capa azul. Aun pareciéndome un tema muy interesante, noto (personales) bajadas de interés en algunos tramos, quizá por la ambición de Guzmán por hablar de diferentes temas; todos relacionados de una u otra forma con el agua y el concepto global, sí, pero no puedo evitar que algunos fragmentos me pierdan un poco. A pesar de ello, El botón de nácar es un documental recomendable, con puntuales momentos poéticos que no se deberían perder bajo el ruido de las olas, como pasó con muchos crímenes en Chile.

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EL REY DE LA HABANA

por Daniel Escaners

Había pasado ya el meridiano de El rey de la Habana (íd., 2015) y, sin previo aviso, me hice a mí mismo una pregunta: ¿Qué me está contando esta película? El vertiginoso inicio prometía una aventura en la que veríamos evolucionar a un joven (interpretado por Maikol David, incapaz de vocalizar) a través de experiencias vitales y grandes sucesos, pero no tardamos en darnos cuenta (cuando se nos viene la mencionada pregunta a la cabeza) de que realmente no nos están contando nada, que el protagonista no evoluciona y que el relato, dentro de un efectivo aunque muy exagerado sentido del humor, no te está atrapando especialmente. Agustí Villaronga, que ya triunfara hace cinco años con su Pa negre (íd., 2010), dirige con cierto gusto la historia pero no es capaz de evitar que el camino no nos conduzca a ningún lado, mientras la fiesta y el sentido del humor cubano (o lo que nos intentan vender que es el sentido del humor cubano; dudo que todo el mundo sea tan histérico) intentan esconder debajo de la alfombra unas carencias que se vuelven a cada minuto más evidentes. Su correcta primera mitad, en la que parece que todo iba hacia algún lado, no disimula un horrible sabor de boca en su conclusión.

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CHRONIC

por Daniblacksmoke

Así, por casualidades de la vida, en mi horario de la jornada de hoy coincidía que iba a ver dos películas consecutivas con dos grandes puntos en común: Tim Roth y que ambas son producciones latinas rodadas en inglés. En Chronic (íd., 2015), Michel Franco nos da una película fría, distante y entristecedora, vaya, perfecta para ver un día que estés jodido. No, ni se te ocurra. A pesar de ser un director aún joven (este es su tercer largometraje) tiene un estilo bastante maduro y sosegado. Por parte de Roth puede que haga aquí la actuación más brillante de su carrera, al menos como protagonista. La ausencia de música en toda la película me parece tanto una locura como un acto inteligente para remarcar el tono sobrio de la obra. Lo más polémico de todo es su abrupto y controvertido final, el cual no puedo defender aquí porque sería hacer spoiler, solo decir que no me disgustó en absoluto.

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600 MILLAS

por Daniblacksmoke

El nuevo cine latinoamericano ya está aquí. Como Gabriel Ripstein nos comentó en la presentación previa a la proyección de su película, es toda una locura que tres amigos que hacen cine y resguardados bajo la misma productora (Lucía Films) hayan coincidido en el Zinemaldia. Estos tres son Michel Franco, Lorenzo Vigas y el propio Ripstein presentando Chronic, Desde allá (íd., 2015) y 600 millas (íd., 2015), respectivamente. Se me ha hecho inevitable pensar en el trío Cuarón, Iñarritu, del Toro; a saber dentro de diez años donde está esta nueva oleada de cineastas. 600 millas no funciona, y dudo que en algún momento lo haga de cara a la Academia (está seleccionada por México para competir a Mejor película de lengua extranjera en los Oscar). Me siento indiferente ante esta producción, no sé qué me quiere contar. Está bien dirigida, eso sí, aunque de nada me sirve si el resto es pura banalidad y no sustenta nada. Si esto es el nuevo cine latino, mejor esperar. Menos mal que no es cierto, ahí está Chronic para demostrarlo. Tim Roth haciendo amigos.

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