Festival de Sitges 2015 | Días 4 y 5

El día 12 de octubre es el día de la Hispanidad, festivo en toda España, pero en Sitges las películas no paran de proyectarse ni siendo fiesta nacional. Y aunque el martes sea laborable, eso no ha evitado que un servidor también se haya acercado por la tarde a este pueblo costero para poder disfrutar de más cine. Esto es lo que han dado de sí el cuarto y quinto día del Festival de Sitges.

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LAS ÚLTIMAS SUPERVIVIENTES

Una de las pelis más esperadas de los últimos meses para los fans del cine de terror es, sin duda alguna, Las últimas supervivientes (The Final Girls, 2015), un film con una premisa que promete muchísimo humor meta. Tras un incendio en una sala de cine, un grupo de jóvenes acaba encontrando refugio detrás de la pantalla, algo que les lleva a entrar dentro de la peli: un slasher de los ochenta del que tendrán que sobrevivir para volver a casa. Con este punto de partida empieza un extremadamente divertido híbrido de terror y comedia repleto de elementos metarreferenciales y comentarios de lo más frikis que harán las delicias de los fans del género. Porque así es como Las últimas supervivientes rinde homenaje a títulos de culto dentro de los slashers como son Campamento Sangriento (Sleepaway Camp, 1983) o Viernes 13 (Friday the 13th, 1980), a través de analizar y reírse de sus tópicos, en los cuales reside el encanto de este subgénero. Además, el debutante Todd Strauss-Schulson sabe jugar a la perfección con la atmosfera de este tipo de films, clavando el exagerado ambiente que tenían los slashers de antaño. Y sí, el rating es PG-13 y la sangre escasea, pero eso no lastra el resultado final, enfocado más en la comedia meta que en el terror. En definitiva, una delicia de película que encaja con el espíritu de un festival de género como es el de Sitges.

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THE INVITATION

De la mano de la directora de Aeon Flux (íd, 2005) y Jennifer’s Body (íd, 2009), Karyn Kusama, nos llega The Invitation (íd, 2015), una película independiente de la que conocía críticas positivas pero de la que no estaba seguro si me iba a gustar tras conocer el pasado de la directora. Will y Eden eran una pareja ideal hasta la muerte del hijo de ambos. Años más tarde, una irreconocible Eden vuelve a reunir a todos sus amigos para una cena en que todo puede pasar. Kusama consigue con una sencilla producción un gran thriller de suspense que acaba derivando en un film de terror puro. Los dos primeros actos se desarrollan de forma pausada pero asentando bien las bases del pasado y dando pistas sobre el desenlace. Planos contemplativos se combinan con flashbacks y relevantes conversaciones en una atmósfera que se mantiene inquietante durante todo el metraje. El dolor y las formas de procesar una pérdida son los temas principales tratados durante la película y que involucran especialmente a los personajes de Logan Marshall-Green y Tammy Blanchard, ambos con interpretaciones emocionalmente contundentes. Pero cuando verdaderamente impacta el film es en el intenso y sucio tramo final, un postre que hace que el tranquilo viaje transcurrido haya valido mucho la pena.

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ENDORPHINE

El quinto día empezó con Endorphine (íd, 2015), un peculiar film canadiense estrenado en el Festival de Toronto y que se centra en tres mujeres, las tres llamadas Simone (Sophie Nelisse, Mylène MacKay y Lise Roy), quienes están misteriosamente conectadas entre ellas a través de sueños y un suceso en un aparcamiento. Para su tercera película, su director André Turpin (cinematógrafo de películas de sus paisanos Dolan y Villeneuve) se viste de David Lynch y crea un puzzle cinematográfico carente de lógica narrativa y centrado en el tiempo. El film plantea, a través de los diferentes planos temporales, unas interesantes reflexiones físico-filosóficas que le dan un toque ligero de ciencia-ficción. Dentro de este rompecabezas, Turpin habla del amor y el dolor a través de la Simone adolescente y la Simone veinteañera. La atmósfera onírica ayuda a sentirse hipnotizado por las escenas que, aunque puedan resultar repetitivas, acaban siendo parte del juego temporal en el que Endorphine se encuentra. Una película que hay que experimentar e intentar no entender.

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THE ASSASSIN

Para cerrar la jornada y la crónica está The Assassin (íd, 2015), otro film que mis compañeros pudieron ver en San Sebastián el pasado mes de septiembre, en este caso una película china del género wuxia dirigida por Hou Hsiao-Hsien, quien ganó el premio a Mejor Director en Cannes gracias a ella. La película, ambientada en el siglo IX, se centra en el personaje titular, la temida asesina Nie Yinniang (Qi Shu), quien tras años de exilio vuelve a su Weibo natal con la misión de acabar con la vida de su primo Tian Ji’an (Chen Chang). Todo en The Assassin es bello: los paisajes, los planos, los colores intensos, los movimientos elegantes de Yinniang. Y el director lo sabe, porque se explaya al máximo en sus planos, escupiéndote a la cara lo bonito que es todo, aunque eso implique ser algo aburrida al tener una narrativa extremadamente lenta. Esta lentitud, unida al hecho de que la trama resulta algo difícil de seguir por los nombres orientales, hace que The Assassin sea propensa a que el espectador acabe desconectando. En mi caso, la multitud de gente saliendo de la sala a mitad de la proyección resultó ser un buen entretenimiento en las partes más pesadas. Aún así, tiene tramos algo más interesantes y las escasas escenas de acción están muy muy bien rodadas. La parte técnica compensa la narrativa y The Assassin al menos merece el aprobado.

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