Festival de Sitges 2015 | Días 7 y 8

Desde hace ya unos años, el Festival de Sitges no solo es hogar para films de género y se ha permitido abrir su oferta hacia casi todo tipo de películas, entre ellas los dramas históricos adaptados de grandes obras clásicas (Macbeth) y algunos de los experimentos de narrativa cinematográfica más recientes (Zoom y Victoria). Esto es lo que nos han traído el sèptimo y octavo día en el festival. 

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MACBETH

Una de las adaptaciones cinematográficas más esperadas es la del videojuego Assassin’s Creed, la cual estará protagonizada por los actores Michael Fassbender y Marion Cotillard. Pero justo antes de ponerse con ella, Justin Kurzel estrena Macbeth (íd, 2015), otra adaptación, sí, pero este caso de la archiconocida tragedia de William Shakespeare y que cuenta en su reparto con el mismo dúo protagonista. En esta obra sobre traición y ambición, Macbeth es un guerrero a las ordenes del Rey de Escocia que recibirá una predicción sobre su futura coronación por parte de las Hermanas Fatídicas. Ante tales presagios, su mujer le presiona para asegurar que esta visión se cumpla. La estructura de la película se podría describir como un sandwich en el que el pan son las escenas de batallas, con las que el film empieza y acaba, mientras que en el interior está toda la chicha argumental, repleta de altibajos rítmicos y diálogos de lo más exquisitos. Un punto muy fuerte de la obra y optimista hacia los futuros trabajos del director son las batallas, realmente épicas y místicas gracias a omnipresente la niebla que cubre los paisajes escoceses, la suciedad que flota en el aire y una muy buena fotografía de tonos y colores cambiantes, destacando especialmente las escenas de tonos rojizos y anaranjados. Solo espero que Kurzel traslade este buen hacer en la acción y el tono de esta obra a la próxima Assassin’s Creed y no se decante por hacer un film sin personalidad. De momento con Macbeth se ha ganado mi confianza. En el apartado interpretativo presenciamos una tremenda actuación visceral de Michael Fassbender, confirmándose como uno de los mejores actores en activo.

Zoom pic

ZOOM

Quien me conoce sabe que la metaficción me encanta, de ahí que Las últimas supervivientes (The Final Girls, 2015) me parezca de lo mejorcito de Sitges. La nueva película de Pedro Morelli, Zoom (íd., 2015), no está cortada por el mismo patrón que aquella, pero sí que presenta un juego de metanarrativa muy ingenioso. En resumidas cuentas, Emma (Alison Pill) dibuja un cómic sobre Edward (Gael García Bernal), un director que filma una película sobre Michelle (Mariana Ximenes), una modelo que escribe un libro sobre Emma. Así esta construido este innovador y cómicamente surrealista film multidimensional sobre las falsas apariencias, la estética y la inspiración con toques de crítica. Cada historia tiene su tono y estilo diferenciado, mezclando un drama profundo, una extravagante comedia y un adulto film de animación en una misma película. Y aunque sean historias relativamente independientes, están ligadas hasta el punto de que las emociones de una historia acaban afectando el desarrollo de las otras. Una conexión que, personalmente, me ha encantado. La única pega que le podría encontrar es la ausencia de una voz en off en la historia del libro para diferenciarla más de la narrativa cinematográfica.

Victoria

VICTORIA

Y por fin llegamos a uno de los films más esperados de Sitges, especialmente por el prestigio y reconocimiento que ha ido recibiendo de otros festivales y de los premios Lola del cine alemán. Estamos hablando de Victoria (íd., 2015), película dirigida por Sebastian Schipper. en que la catalana Laia Costa interpreta a la madrileña Victoria, una chica que vive en Berlín y que acaba viviendo una noche muy movida cuando conoce a Sonne (Frederick Lau) y sus amigos, quienes necesitarán la ayuda de la española para atracar un banco. Esta película nos enseña, en un plano secuencia de más de dos horas, el encuentro entre Victoria y los chicos, el atraco y las consecuencias de éste. Sí, lo habéis leído bien, más de dos horas sin parar de rodar. Es cierto que el resultado final dista de la perfección visual, no está tan bien rodado como el falso plano de Birdman (íd., 2014), pero el mérito técnico y el gran trabajo detrás de las cámaras es innegable, especialmente por las escenas más movidas y la problemática del rodaje nocturno en una gran cantidad de localizaciones exteriores. Así es como Victoria se convierte un hito dentro de la historia del cine. En cuanto a la historia, no está a la altura de su mérito técnico. Es un drama romántico con tintes de thriller criminal que funciona muchísimo más cuando abraza este último género, tanto por motivos técnicos como por la tensión que genera. Aún así, la química entre Frederick Lau y Laia Costa es palpable y sus interpretaciones están francamente bien.

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