¿Es Netflix el futuro del cine?

No quería pecar de tremendista o de sensacionalista en el título de este artículo, pero es una pregunta que se está formulando tanto últimamente que no se me ha ocurrido mejor forma de plantear el tema: ¿es Netflix el futuro en lo que concierne a producción y distribución de contenido cinematográfico, o solo una pieza más en un complejo tablero de ajedrez? ¿Su modelo beneficia o perjudica a los espectadores? ¿Qué podemos esperar a corto plazo? A estas y más preguntas voy a intentar responder, siempre bajo mis propias predicciones, en las siguientes líneas.

Que Netflix se ha posicionado como un jugador más en lo que concierne a distribución y creación de películas es una realidad. Más allá de sus apuestas con las series, terreno que lleva sembrando y cosechando éxitos durante años ya, la gran pregunta que nos hacíamos hace relativamente poco era si la plataforma digital se lanzaría de una forma seria al cine. Beast of No Nation, dirigida por un Cary Fukunaga que venía de triunfar con True Detective, se quedó a medio camino: por un lado avisaba que Netflix tenía intención de apostar fuerte por contenido cinematográfico de calidad, pero su principal pretensión, que era llegar a los Oscar, pareció quedar muy lejos. Tampoco causó un gran revuelo en general, siendo un filme olvidado a las pocas semanas de estrenarse en la plataforma. Sin embargo, paso a paso y, como no podía ser de otra manera, poniendo mucho dinero encima de la mesa, Netflix se ha ido ganando un hueco en la actualidad del cine, tanto en lo que concierne a la creación como a la distribución.

Hablemos primero de la creación. ¿Por qué contenido está apostando Netflix? Está claro: por lo que llame la atención. Si uno entra en su catálogo de series, no tardará en darse cuenta de que no es una plataforma que se caracterice por un marcado estilo, sino por una variedad preponderante. No es una HBO que, aun con sus diferencias, te permite seguir un patrón en sus apuestas. En Netflix hay contenido para todo el mundo, desde dramas adultos hasta comedias ligeras, y ese es en parte el secreto de su éxito. Con la creación de películas todavía no podemos definir su estrategia pues no son demasiados los proyectos que se han completado o se están desarrollando, pero hace poco dieron un tremendo golpe sobre la mesa encargándose de la producción de la siguiente obra de Martin Scorsese. Le han dado muchísimo dinero para hacerla, han conseguido titulares y provocado algo impensable hace muy poco: que la nueva película de un director tan importante se vaya a poder ver directamente en nuestros salones. Es posible que hagan pases especiales para la gente que la quiera ver en pantalla grande, pero en principio va a estar disponible en Netflix desde el día de su estreno. Esto cambia muchas cosas y abre enormes debates.

El debate que más ríos de tinta está virtiendo es si una película se ve perjudicada por no tener un pase previo por salas, es decir, si no se da la posibilidad de que la gente la pueda ver en pantalla grande. Está claro que siempre es mejor ver una película en el cine, obvio, pero… ¿tan catastrófico es verla en casa? Es un modelo con luces y sombras, con pros y contras, pero en ningún caso me parece algo tan catastrófico como se ha venido diciendo. Que a lo mejor no podamos ver la nueva película de Scorsese en cines es una mala noticia (aunque viendo la taquilla que hizo Silencio es probable que muchos de los que se quejan no la fueran a ver), pero no el fin del mundo: de hecho, ahora que estoy sumergido en un ciclo del amigo Marty, las películas suyas que no había visto las estoy recuperando evidentemente en casa, y las condiciones son totalmente óptimas. Es que parece que se nos olvida, pero la mayoría de filmes que vemos en un año los tenemos que visionar, sí o sí, en nuestras casas, ya sea en la televisión o en el ordenador (móvil nunca, por dios); solo podemos ver en el cine los estrenos o acudir a la Filmoteca, y ya está. Que algunas películas estuvieran directamente disponibles para ver en formato doméstico no sería algo negativo, repito, además de que provocaría que nos llegaran más pronto a países como España, ya que Netflix, si nada cambia, estrena su contenido de forma simultánea en todo el mundo.

Este debate concierne también a la distribución, claro, y es que por ejemplo la nueva película de Noah Baumbach, The Meyerowitz Stories, ha sido comprada por Netflix y se podrá ver directamente en la plataforma cuando se estrene. Sin embargo, lo que me gustaría comentar es lo bien que les ha salido hacerse tanto con el filme de Baumbach como con lo próximo de Bong Joon-ho, Okja, ya que ambos han sido seleccionados para Cannes, nada más y nada menos que en competición. Antes he dicho que Netflix fracasó en su intento por llegar a los Oscar; en este caso han triunfado por todo lo alto, y a un nivel incluso mayor. Porque estar en los premios de la Academia seguramente sea más importante de cara a la industria y a la promoción más comercial, pero estar en Cannes da prestigio y coloca a Netflix (junto a Amazon) como un nuevo jugador con mucho que decir en el futuro.

Entonces, a la pregunta de si es Netflix el futuro del cine, apostaría por una respuesta prudente: en parte sí. Es un elemento más, uno importante, pero dudo que vaya a hacer desaparecer las salas de cine o que vaya a acaparar todos los proyectos de grandes directores. Personalmente me gustaría que, como están haciendo productoras como Annapurna o A24, apuesten por películas de presupuesto medio y den dinero no solo a nuevos talentos sino también a aquellos directores que, sobrepasados por una industria que cada vez aumenta más la brecha entre el bajo presupuesto y las grandes superproducciones, necesitan de gente que apueste por ellos. No me extraña que David Fincher vaya a estrenar “su” segunda serie con Netflix dentro de poco: le están dando dinero y libertad creativa para que haga lo que quiera hacer, no como un Hollywood cada vez más apático y falto de ideas. Solo el paso del tiempo nos dará las respuestas, así que lo mejor va a ser esperar y disfrutar de un momento tan apasionante como el que estamos viviendo.

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