La política según la comedia

Decía Godard que un travelling es una cuestión moral. Para el propósito de este artículo, voy a cambiar un poquito la frase para decir que “una broma es una cuestión moral”. Con esto quiero decir que en una comedia, cualquier broma que hagas va a tener una ideología detrás. Y esto es pertinente en un día como hoy, con la resaca de pactos, alegrías y tristezas, porque quiero comentar la representación de  la política en las comedias. Y es que, como es comúnmente señalado por los teóricos de la comicidad, la risa puede ser una forma de liberar angustia reprimida. ¿Y cuál es una de las cosas que causan más angustia hoy en día en nuestra sociedad? La política. Y al igual que haría Arrested Development con los ricos, el representar políticos de forma satírica puede hacer liberar nuestros peores deseos hacia ellos.

Por orden cronológico, la primera serie de la que deberíamos hablar es de la simpática comedia noventera Spin City (1996-2002) en la que un joven Bill Lawrence (que después crearía las geniales Scrubs y Cougar Town) trabajaría, y que protagonizaría el genial Michael J. Fox. La serie tenía un concepto simple: seguir la vida personal y profesional de los funcionarios del ayuntamiento de Nueva York, un grupo compuesto por personas peculiares y liderados por Mike Flaherty (nuestro Marty McFly). Como toda comedia de los 90, los personajes tampoco son retratados con malicia y tienen un corazón, aunque siempre rodeados de gags exagerados. La serie fue muy apreciada en su día gracias a retratar la primera amistad entre un blanco heterosexual bastante mujeriego y una persona negra y homosexual (y ojo, que no fue hace tanto), “bromance” que anticiparía a JD y Turk en Scrubs.

The Thick of it … reflecting the dark claustorphobic world of modern politics.

La siguiente comedia viene de parte de los ingleses. Contando con el actual Doctor Peter Capaldi, The Thick of It (2005-2012) sí que se acerca más a ese concepto de comedia como liberación de malicia del que hablaba. La serie nos relata los engaños, desastres y mentiras por lo que pasan unos políticos en el Ministerio de Asuntos Sociales y Ciudadanía. Solo por el personaje de Capaldi, que dice un insulto cada tres palabras con ese acento escocés, merece la pena verla. Lo más interesante de esta comedia es cómo integra el estilo cámara al hombro que hereda de The Office, y que dota a la serie de un realismo que aporta más crudeza a la sátira.

Lo curioso es que la siguiente serie de la que voy a hablar, a pesar de estar producida por la HBO, viene de la mano de el mismo creador de The Thick of It, Armando Iannucci, que se aventuraría con la de sobra conocida Veep (2012-Actualidad), en la que se cuenta la vida de Seline Meyer (Julia Louis-Dreyfus) cuando ésta es ascendida a vicepresidenta de los EEUU. La serie, a pesar de estar muy de moda en los círculos seriéfilos, a los políticos no suele gustarles pues da una representación de éstos muy exagerada, de incompetencia. De hecho, muchas críticas hacia la serie señalan que cómo una incompetente como Selina Meyer puede llegar a Vicepresidenta, que no es realista. Y es que el objetivo de la serie, no es ser realista. Es casi una caricatura que, como hacía el Esperpento, exagera tanto la realidad para el propósito de la risa que al final resulta ser realista. Aunque personalmente no me gustó, muy recomendada para los fans del humor inglés.

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Y finalmente, vamos con la joya de la corona: Parks and Recreation (2009-2015), inicialmente spin-off de The Office, y finalmente una serie con estilo propio de Michael Schur que nos relata los devenires del equipo de Leslie Knope (Amy Poehler), la política más idealista que jamás ha gobernado, y su equipo en el departamento de Parques y Tiempo libre de la ciudad de Pawnee. Lo interesante de esta serie es la ideología de la que hablaba al principio de este artículo. En esta serie jamás se utilizan las palabras “demócrata” ni “republicano”, pero sí que se ocupa de reflejar dos corrientes bastantes generales en la política: primero, la idealista, aquellos políticos que creen en las instituciones y que dan su vida por el pueblo, encarnados en Leslie Knope; y por el otro lado, la corriente pesimista, los políticos que dan por perdida la lucha y prefieren mandar las instituciones al garete, encarnados por el jefe de Leslie, Ron Swanson (Nick Offerman). La ideología que transmite la serie, después de ver varias temporadas queda muy clara: la buena política nace de la colaboración entre estas dos ramas. Mediante el idealismo de Leslie y el pesimismo de Ron, que pone los pies en la tierra a Leslie, es cuando mejor salen las cosas en las tramas que presenta la serie. Al final da un mensaje muy optimista, en contraposición al pesimismo de Veep.

En resumen, la manera en la que se representa la política en una comedia tiene un significado, una ideología detrás, nos demos cuenta o no, y no es solo el reírnos por reír. Hoy en día vivimos en  un mundo donde la política está de moda. De sobra son conocidas por todos series como House of Cards, El ala oeste de la casa blanca, The Good Wife, The Wire… Pero eso son dramas. Como hemos visto en este artículo, también tenemos comedias para disfrutar de este tema. Y para terminar lanzo la pregunta que todos se hacen: en un país tan politizado como es España… ¿cuánto tendremos que esperar para una comedia sobre política? Al menos de momento tenemos a Esperanza Aguirre.

0 thoughts on “La política según la comedia

  1. Curioso que cuando la política era algo menos importante en nuestro país fue cuando existió una comedia relacionada con la política (Moncloa, ¿digame?).
    Ahora mismo lo único que tenemos es Polònia, pero es más una parodia de nuestros políticos en particular y no sobre la política en general.

    Buen artículo. ^^

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