Louis C.K. 2017: Humor sin límites

El humor no debería tener barreras. Empecemos por ahí.

Lo que ha venido pasando en nuestro país estas últimas semanas, con una twittera condenada por hacer chistes sobre Carrero Blanco y denuncias a programas de televisión por comentarios supuestamente ofensivos hacia un monumento religioso del Valle de los Caídos, deja claro que ahora, más que nunca incluso, hay que agarrarse a la comedia para luchar contra un sistema que se cree justificado para eliminar el humor que pueda sentar mal a alguien. Es lamentable que esté ocurriendo esto; resulta irónico, pues España es un país de chiste. Los límites se hacen cada vez más reducidos, y el sentirse ofendido por un chiste se está convirtiendo en un argumento más que sólido no solo para exigir una disculpa del emisor, sino también una condena.

Sin embargo, en otras partes del mundo, como los también agitados Estados Unidos que acaban de colocar a otro chiste en la Casa Blanca (uno sin demasiada gracia), la figura del cómico y el concepto de la comedia se veneran muchísimo más que en estos lares. Mientras que en España se siguen planteando programas de monólogos clónicos en los que la mitad de los chistes versan sobre lo mismo y los cómicos se perciben como personas con una retalía de chistes efectivos que harán pasar un buen rato al público, en Estados Unidos la situación es muy diferente: el abanico es mucho más grande, es casi otra forma de arte, y la figura del cómico es cada vez más importante. Estamos hablando de gente que atrae a mucha gente a los teatros para ver sus espectáculos; caras muy conocidas con el prestigio que puede tener un actor o un cantante. Y se puede decir sin miedo que, actualmente, la estrella que más brilla en el mundo de la comedia es Louis C.K., al menos en cuanto a shows se refiere.

Su nuevo espectáculo se titula directamente 2017, para qué darle más vueltas, y consiste en un monólogo de hora y cuarto en el que nos habla de temas como el aborto, la religión, el terrorismo o su orientación sexual. Así de primeras puede parecer un poco lo mismo de siempre, terreno conocido para todo aquel que haya visto especiales de este tipo, pero nada más lejos de la realidad: lo grande de Louis C.K. es el cómo. Apoyado en unos chistes que, evidentemente, también tienen gracia por sí mismos, el factor que le diferencia de tantos otros cómicos es que… es Louis C.K. Su carisma, su forma de decir las cosas, de expresarse, le hace completamente único. Hay algo de una brillantez sobrecogedora en su forma de organizar las frases, decidiendo el orden adecuado y el timing preciso para que haga la mayor gracia posible; hasta los silencios o las frases cortadas parecen estar miticulosamente calculadas para que encajen a la perfección en ese ritmo que va creando encima del escenario. Esto provoca que hasta las partes que no me parecen tan graciosas (porque, al fin y al cabo, es una hora y cuarto, y no todo me va a parecer brillante) me resulten tremendamente interesantes, ya solo por la forma en la que las cuenta. Parafraseando a casi todo el mundo que ha visto este especial: qué bueno es el cabrón.

Al humor hay que dejarle volar libre. Si vas a hacerle chistes a la cara a una madre que ha tenido un aborto involuntario pocas horas después de que le haya ocurrido seguramente estés siendo insensible y tengas un mal gusto tremendo; pero eso no quiere decir que no se puedan hacer chistes sobre abortos involuntarios o mujeres legitimadas para abortar, y no tendría que ofender a nadie. Louis C.K. se mete en mil huertos en este especial: desde la muerte al cristianismo, pasando por temas más escatológicos. Porque hay que reírse de estas cosas, por favor. Si no, tendremos una sociedad compuesta por miedo e incomprensión, por gente incapaz de tolerar la ironía y que se ofende por cualquier mierda. Iba a terminar el artículo con un chiste sobre Carrero Blanco, para concluir por todo lo alto, pero qué va, no estoy a la altura. Vivan los cómicos como Louis C.K., Bo Burnham o Tim Minchin. Viva la comedia.

One thought on “Louis C.K. 2017: Humor sin límites

Comentarios