Semana musical #2: In the Aeroplane Over the Sea, Sound of Silver, La mandrágora…

Segundo domingo, segunda entrega de esta nueva sección en la que me propongo, con todo el cariño, recomendar cinco discos que haya estado escuchando la semana previa. Antes de comenzar me gustaría puntualizar un aspecto de la naturaleza de estas ediciones, y es que no están necesariamente encapsuladas a hablar de álbumes que haya escuchado por primera vez en los siete días anteriores, ni mucho menos, ya que pueden ser obras a las que haya vuelto y, por unas razones o por otras, me apetezca recomendar en esta ocasión. Llevar un ritmo que me permitiese descubrir cinco discos a la semana que no solo me gustasen mucho sino de los que me apeteciera escribir es una utopía en mi vida actual, así que eso, aquí entra de todo. Y de hecho todas las recomendaciones de esta segunda entrega ya eran conocidas por mi persona.


In the Aeroplane Over the Sea, de Neutral Milk Hotel

Año: 1998

Géneros: Indie Folk, Indie Rock, Psychedelic Folk, Singer/Songwriter, Lo-Fi Indie, Brass Band

Duración: 39 min

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Se ha escrito tanto sobre este álbum que intentar aportar un granito de arena, y más por mi parte, es un ejercicio evocado al fracaso, pero aún así no me he resistido a recomendar una de las obras que más han marcado mi vida en los últimos tiempos (tanto en la música como en todo lo demás). In the Aeroplane Over the Sea, disco con el que Neutral Milk Hotel cerraba su cortísima vida como banda, es un trabajo infinito, lleno de símbolos, referencias, una riqueza musical abrumadora y la continua sensación de que nunca vas a escuchar algo que se le parezca. Disco conceptual sobre Ana Frank, pero siempre esquivo y nunca evidente. Escuchar por primera vez el tema que abre el álbum, King of Carrot Flowers Pt. 1, fue un golpe del que siempre me acordaré, al igual que descubrir el tema que da nombre al disco, una verdadera obra de arte, o Holland, 1945, una canción que me tuvo (y me tiene) obsesionado tanto por su mezcla de elementos folk y rock como por el misterio que desprende cada frase. En serio, In the Aeroplane Over the Sea es una maravilla a tantos niveles que me deja sin palabras. Uno de mis álbumes favoritos de toda la historia.


Sound of Silver, de LCD Soundsystem

Año: 2007

Géneros: Dance-Punk, Indietronica, Alternative Dance, Electro-Disco

Duración: 56 min

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Y no voy a frenar el entusiasmo con la siguiente recomendación, porque para un servidor Sound of Silver no es solo el mejor disco de LCD Soundsystem, un grupo que me encanta, sino también uno de los mejores trabajos musicales que he escuchado este siglo. Me sumergí en la discografía de esta banda el año pasado con su extraordinario American Dream y descubrí la enorme constancia y complejidad que guardan cada uno de sus álbumes. En este Sound of Silver veo el punto más alto a nivel de mezclar géneros, de hacer que las canciones sean pegadizas y a la vez contengan una profundidad abismal, y sobre todo de sorprender: es un disco que no sé por dónde va a salir en la siguiente canción, y a su vez la cohesión es total. North American Scum es una maravilla, por ejemplo, o ese sorprendente New York, I Love You But You’re Bringing Me Down con el que bajan el telón, utilizando de manera más íntima los elementos electrónicos y juntándolos con la delicadeza de un piano. Es genial.


Brutalism, de IDLES

Año: 2017

Géneros: Post-Hardcore, Post-Punk, Noise Rock, Hardcore Punk

Duración: 41 min

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Claro, a ver: después de verlos en concierto hace un par de días me es difícil no recomendar a IDLES y su primer trabajo, Brutalism. El segundo disco que han sacado este año, Joy as an Act of Resistance, me parece muy superior a este pero, primero, ya habrá tiempo de hablar de él en el artículo de los mejores álbumes de 2018, y segundo, este debut (en cuanto a LPs, porque antes ya habían lanzado varios EPs) es bastante contundente y contiene un buen puñado de canciones que resumen muy bien la naturaleza de IDLES. Es un grupo punk con un sonido potente que se apoya mucho en la particular voz de su cantante y que sobresale, entre otras cosas, por sus letras y la capacidad de ser pegadizos dentro de un sonido a menudo oscuro. Y vamos, que solo por el tema Mother ya vale la pena (en directo fue increíble). No creo que sea un grupo para todo el mundo, pero vale mucho la pena darles una o varias oportunidades.


Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit, de Courtney Barnett

Año: 2015

Géneros: Indie Rock, Singer/Songwriter, Garage Rock

Duración: 43 min

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Recuerdo cómo, hace unos años ya, tanto Carlos Quiñones como un servidor iniciamos una sesión en Dubtrack (plataforma en la que escuchar música y ver vídeos en comunidad) y de forma improvisada elegimos este Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit de la por entonces desconocida para nosotros Courtney Barnett y nos llevamos una sorpresa enormemente agradable. Ya el primer tema, Elevator Operator, te atrapa por completo, y a partir de ahí inicias un viaje por un álbum muy completo dentro del panorama rock indie actual. Aunque si hay una canción que se me quedó grabada y me lleva acompañando a lo largo de los años (he perdido la cuenta de cuántas veces la he escuchado) esa es Depreston, de atmósfera íntima y que me enamora tanto por la melodía como por la letra. Es un disco redondo, en definitiva, sin demasiadas fisuras y que recomendaría fervientemente a todo aquel que le apetezca una obra de este género.


La mandrágora, de Javier Krahe, Joaquín Sabina y Alberto Pérez

Año: 1981

Géneros: Singer/Songwriter

Duración: 53 min

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Como ya ocurrió en la primera entrega de Semana musical, vuelvo a terminar las recomendaciones con un disco español, aunque esta vez viajo hasta principios de los años ochenta para hablar de un álbum mítico que, sinceramente, conocí hace bien poco: La mandrágora, con el trío Javier Krahe, Joaquín Sabina y Alberto Pérez. Se grabó en directo en un bar madrileño del mismo nombre y la verdad es que me parece una experiencia muy agradable. Mezcla de humor, canciones con una gran carga poética y, en general, buen rollo. Musicalmente Javier Krahe no me interesa en exceso (no de momento, al menos), pero es innegable su carisma; tengo una relación de amor/odio con Joaquín Sabina, aunque en general sus intervenciones están muy bien; y los temas que canta Alberto Pérez son, en general, los puntos más altos de un álbum que, ya digo, es un rato divertido que te invita a volver a menudo.

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