Semana musical #3: El mal querer, Oxnard, Violética…

Quedan pocos días para que el año toque a su fin y antes de publicar un extenso artículo en el que expondré los que para mí han sido los mejores discos de 2018, toca lanzar otra entrega de esta joven sección llamada Semana musical. Antes de meterme al lío, tengo unas cuantas cosas que puntualizar. La primera es que esta es la última entrega en este año, lo cual, hasta cierto punto, podía ser predecible. La segunda, y más importante, es que probablemente la periodicidad cambie y no sea una vez a la semana, sino una cada dos semanas. No es una idea cerrada pero lo que sí tengo claro es que no saldrá domingo sí domingo también. Y la tercera cosa, que concierne a esta edición en concreto, es que los siguientes cinco álbumes que voy a recomendar funcionan a modo de complemento del mencionado artículo que saldrá en las próximas semanas; es decir, cinco discos de 2018 que no han entrado en ese top y sin embargo considero que vale la pena hablar de ellos.


El mal querer, de Rosalía

Año: 2018

Géneros: Flamenco Pop, Flamenco nuevo, Art Pop, Alternative R&B

Duración: 30 min

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Trá, trá. El mal querer, de Rosalía. O como mi dislexia ocasional lo llama: El mar querer. Os tengo que confesar que en la semana de su lanzamiento pensé en escribir un artículo hablando tanto de lo que me había parecido la media hora de música que contiene como de Rosalía en cuanto a su impacto cultural y estrategia comercial. No lo hice porque a ver quién era el gallo que se atrevía a cacarear en ese corral, tan lleno de desmedidos aplausos como de insultos avergonzantes, pero ahora, cuando parece que las cosas se han calmado, me lanzo a escribir este pequeño párrafo en el que aclaro que sí, a mí me gustó El mal querer. Algunas canciones mucho, otras no tanto; lo cual es un problema teniendo en cuenta que es un álbum bastante breve y que la irregularidad le perjudica en su percepción de conjunto. Rosalía no ha inventado nada ni es una diosa que ha bajado del cielo para salvar la música, y daba un poco de vergüenza ajena aquellos que la alababan por realizar un disco que contase una historia (los álbumes conceptuales son más viejos que las pesetas, illo), pero no por ello deja de contener algunas apuestas interesantes en su mezcla de géneros, del flamenco al pop, pasando por recursos habituales en el trap. Me entusiasma más su anterior trabajo, Los Ángeles, con una voz más desnuda, de un sonido más desprolijo a la par que bello, y aún así no puedo no entusiasmarme al pensar en qué camino tomará ahora Rosalía, si continuará por este que tan buenos resultados comerciales le(s) ha dado o abrirá una nueva senda. Dudo que le vaya mal en cualquiera de los dos. Malamente.


Wide Awake!, de Parquet Courts

Año: 2018

Géneros: Art Punk, Indie Rock, Post-Punk, Dance-Punk, New Wave

Duración: 38 min

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No descubrí a esta banda neoyorquina hasta hace un par de años cuando su recién lanzado álbum Human Performance se coló en bastantes de las listas de lo mejor de 2016. Personalmente no fue un disco que me cautivara, la verdad; encontré en él una valiosa ración de rock indie y post-punk, pero no se me quedó en la memoria ni para incluirlo entre mis lanzamientos favoritos de por entonces ni, obviamente, como para recordarlo a día de hoy. Por ello me acerqué a este nuevo Wide Awake! con precaución: de nuevo se estaban colocando en puestos altos de diversos tops, y no quería llevarme otra decepción. Por suerte no ha sido así. El nuevo trabajo de Parquet Courts es, ante todo, un álbum tremendamente compacto que a lo largo de sus casi cuarenta minutos de música te agarra y no te suelta. Y a pesar de no haber entrado (por muy poco) en mi lista de los 25 mejores discos del año, es un álbum que recomendaría a todo el mundo o, por lo menos, instaría a que nadie se perdiera una canción como Freebird II, quizá de las más festivas y pegadizas de cuantas hayan sido realizadas estos últimos doce meses. Y bueno, este año no hay muchas canciones de cierre mejores que Tenderness.


Oxnard, de Anderson .Paak

Año: 2018

Géneros: Neo-Soul, West Coast Hip Hop, Funk, Jazz Rap, Synth Funk, Contemporary R&B

Duración: 56 min

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Tenía bastante curiosidad por escuchar lo nuevo de Anderson .Paak, y eso que no soy un gran seguidor de su música. De hecho hasta la fecha el único álbum suyo al que le había dado un tiento era Malibu, que me gustó sin entusiasmarme, pero quería comprobar si este Oxnard iba a ser más ambicioso y, sobre todo, más redondo. Para mi alegría así ha sido, y es que la mezcla de géneros funciona de forma notable en pos de la creación de un álbum repleto de ideas y, hablando de forma superficial, temazos. No vuela a la misma altura que otros discos de hip hop de este año porque a pesar de ser bastante compacto, esa casi hora de duración me parece un tanto excesiva y provoca ciertos bajones, pero con todo y con ello siempre es agradable encontrarse con un trabajo como este Oxnard y con canciones como la que firma con Kendrick Lamar. ¿Te va a cambiar la vida? En absoluto. ¿Lo vas a disfrutar? Es más que probable.


Lost & Found, de Jorja Smith

Año: 2018

Géneros: Contemporary R&B, Neo-Soul, Pop Soul, Trip Hop

Duración: 46 min

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Lo digo ya al principio: Lost & Found está muy lejos de la excelencia o incluso de ser un disco que se acerque a un resultado redondo y compacto. El primer LP de Jorja Smith es eso, un primer álbum, con sus inseguridades y la sensación de que quizá le sobran algunas canciones. Sin embargo… los temas que brillan, lo hacen con una luz cegadora. La voz de Jorja es de esas que te hipnotizan y maravillan por su potencia y por su habilidad para utilizarla con una delicadeza impresionante. Y si bien recomiendo todo el disco porque, quieras que no, me parece de los más destacables del año en su género, el motivo principal por el que lo traigo a colación es su cierre, esa canción titulada Don’t Watch Me Cry que está en la parte alta de la lista de mis canciones favoritas de 2018 y de las que más me han afectado emocionalmente en mucho, muchísimo tiempo. Se me ponen los pelos de punta al escucharla. No os la perdáis, en serio.


Violética, de Nacho Vegas

Año: 2018

Géneros: Singer/Songwriter, Folk Pop, Folk Rock

Duración: 90 min

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Hace mucho que perdí la cuenta de las horas que llevo acompañado por la música de Nacho Vegas. O, como diría mi madre, «el que canta triste». Probablemente sea, en el panorama nacional, mi artista favorito, y de los más especiales para mí en general. Me interesa mucho su evolución musical a la par que ha mantenido, del primer disco hasta la fecha, un nivel poético impresionante en sus letras. Violética era uno de los trabajos que más anticipaba de este 2018 y, aún con algunos peros, puedo decir que no estoy decepcionado. Es un álbum doble de hora y media en el que Nacho va dango giros por distintos géneros musicales, provocando la sensación de que no es una obra redonda (y que dure tanto, con tantas canciones, agraba la percepción) pero sí estimulante, rica y arriesgada. Algunos temas, como Ser árbol, Todos contra el cielo, Desborde (mi favorita; «aquello era antes Madrid«) o la genial historia de A Ver la ballena, se encuentran entre las mejores composiciones que haya firmado jamás Nacho Vegas, lo cual no es decir poco. Prefiero otros discos suyos, pero eso no quita que Violética sea un trabajo estimulante que ha estado a punto de entrar en la parte alta de mi top de lo mejor del año.

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