Glee (2009-2015): Don’t Stop Believin’

Glee. Sinceramente no me acuerdo de como llegué a ella, sé que la empecé cuando aún iba por la primera temporada y que por aquel entonces empezaba más enserio en este mundillo seriéfilo. Me gustan los musicales, empecemos por ahí. Y, en cierta medida también las ficciones que suceden en institutos. Glee juntaba estos dos conceptos presentándonos a todo un grupo de verdaderos losers cantarines. Disfrutaba con ella pero la acabé aparcando allá por principios de la tercera temporada al haber perdido el interés. Y como yo, mucha más gente lo hizo, incluso antes. Sin embargo, el año pasado la volví a retomar hasta ir viendo semana tras semana está última temporada. Es una serie que es muy fácil odiar, pero cuando entras en su juego he de admitir se me hace bastante entretenida.

Ryan Murphy, conocido entre otras cosas por ser el showrunner y creador de American Horror Story, creó una nueva comedia para Fox que nadie sabía qué iba a pasar con ella. La trama nos trasladaba a un instituto de Ohio, el McKinley High School, donde Will Schuester, un profesor de español, toma las riendas del coro del instituto rebautizándolo New Directions. A lo largo de la serie seguiríamos los días de instituto de los integrantes de este Glee Club. No lo voy a negar, la premisa es muy simple. Mucha gente no se atrevió a entrar en ella por que se comparaba erróneamente con la por entonces reciente infame High School Musical. Lo que Murphy consiguió fue una serie musical de instituto en clave de comedia soft mezclada con un pequeño toque melodrámatico.

La serie es coral, y como tal hay demasiados personajes como para hablar de todos. El corazón de Glee es Rachel Berry, se nos presenta como una repelente con aires de superioridad y wannabe de Barbra Streisand. Es un personaje del que sin darte cuenta a lo largo de la serie le coges cariño, y aunque odies al personaje no puedes negar que cante bien. De hecho es la mejor voz femenina que ha habido en las seis temporadas. Luego iría Finn Hudson que era el otro gran pilar del grupo. Interpretado por Cory Monteith, el cual falleció ya hace unos dos años y su episodio tributo en la quinta temporada es de los mejores de toda la serie. Hay otros personajes interesantes: Kurt, Blaine -mi personaje y voz favorita de la serie-, el citado previamente Mr. Shue, etc. Pero quien sobresale y se crece en cada temporada sin ninguna duda es Sue Silvester. Es la “mala” de la serie y el punto cómico más fuerte de la misma, además podemos ver reflejado en su personaje la personificación de los haters de la serie, algo a lo que los guionistas realmente le han sabido sacar partido y reírse de sí mismos.

El punto fuerte de Glee es la música. ¿Alguien me lo discute? No lo creo. Una de las cosas más atrayentes en este apartado es que no vamos a escuchar canciones creadas específicamente para la serie y todas del mismo tono, no es ese tipo de musical. Aquí utilizan canciones ya existentes y las versionan. En cada temporada cuelan un número importante de canciones del momento por lo que quien se vea la serie ahora podrá ver la música que se iba estilando cada año, sobre todo en lo referente al Pop y las radiofórmulas. Pero no todo es eso, en Glee han cantado de todo desde Rock hasta Rap pasado por Reggae, Soul, Disco o RnB. Otro detalle a destacar son los episodios en los que se homenajean a algún artista en concreto o a musicales de culto. Esto a algunos les ha servido para defenestrar la serie argumentando que arruinaban míticas canciones, y en algunos casos les tengo que dar la razón pero la mayoría de versiones son bastante decentes e incluso otras veces las versiones son mejores que el material original.

La serie empezó con muy buen pie, de hecho las primeras temporadas son las mejores sin duda. Supuso un subidón de audiencia para Fox pues se había convertido en todo un fenómeno y en crítica tampoco le fue nada mal durante sus dos primeros años. Por la primera temporada ganó tres Globos de Oro incluyendo mejor serie de comedia-musical y en sus dos años siguientes acumuló seis Emmys. Sin contar las estrellas invitadas de la talla de Neil Patrick HarrisGwyneth PaltrowIdina Menzel o Britney Spears, entre otros. Pero tras la tercera temporada tuvieron que tomar una decisión. La mayoría de los protagonistas se graduaban y se irían del instituto por lo tanto Ryan Murphy tenía dos opciones: seguir en el instituto viendo lo que pasaba con el Glee Club con nuevos protagonistas o seguir con la vida de los personajes tras el instituto con los que la audiencia ya se había encariñado. ¿Sabéis que hizo? Efectivamente, las dos opciones. Y eso supuso todo un caos que haría bajar calidad a la serie debido a que constantemente no sabía ponerse de acuerdo en qué trama prestar más atención. Yo hubiera propuesto una tercera opción y es el de haber acabado la historia con la graduación de los protagonistas originales y ya, pero claro, la serie por entonces seguía dando unos datos bastante buenos de audiencia.

Glee me ha dado momentos emotivos a la par que momentos de vergüenza ajena de lo ridículo que eran algunas situaciones, personajes con los que encariñarse, covers geniales -soy muy fan de Los Warblers- y en definitiva una serie con la que disfrutar sin muchas pretensiones: escuchar la música, sentirla y vivirla. Tengo que decir que esta última temporada ha sido un poco incoherente  y loca pero debía de ser así para dar sentido a todo, no había otra. La audiencia no ha acompañado en absoluto, y con lo que fue la serie da pena que haya pasado desapercibida en su desenlace. El final ha cumplido aunque no lo tenían muy difícil para contentarnos y el penúltimo capítulo es de aplauso para quien se le ocurriera. Mirad, a estas alturas no voy a intentar convenceros de verla, vosotros sabréis qué veis. Los que hayan llegado hasta aquí leyendo y sean seguidores de la serie saben lo que es Glee y lo mucho que puedes sentir con ella. Aún así no es una de esas grandes series, no está ni entre mis favoritas pero entiendo que lo esté para algunas personas. La conclusión de todo esto sería que necesito ya otra serie como Glee en mi vida.

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