Reseña | The Leftovers: Certified (3×06)

Todas las reseñas de la temporada tendrán SPOILERS, tanto de la serie en general como del capítulo en cuestión.

El otro día pensaba que si esta temporada estaba siguiendo al pie de la letra la estructura de capítulo por personaje el único realmente importante que quedaba por tener episodio propio era Laurie (obviando a Jill y Tom, que en esta temporada apenas han aparecido). Y claro, tenía mis dudas respecto a esto porque tras los últimos acontecimientos de la serie poco o nada veía a Laurie como un personaje crucial en todo el asunto, y más a dos capítulos de acabar definitivamente la serie. Como suele sucederme aquí, The Leftovers ha necesitado de solo unos pocos segundos para demostrar que me equivocaba. Laurie no es solo la opción obvia sino la necesaria para cargar este capítulo sobre sus hombros. Ya no solo por cómo se las han ingeniado para que sea el vinculo ideal entre las dos tramas que se ramificaron tras la angustiosa separación de Nora y Kevin, sino porque ha puesto definitivamente sobre la mesa un tema fundamental de The Leftovers: el suicidio como evasión a la pérdida. Este último, la pérdida, junto a la fe, son los dos grandes temas de la serie y negar que el suicidio va ligado a ambos sería una tontería. Curiosamente cuando más nos hemos acercado al suicidio en la serie ha sido a través de Kevin: los coqueteos con la muerte en la segunda temporada y las secuelas de aquello en la actual, como lo de intentar asfixiarse con una bolsa, además de que es algo que siempre he visto arraigado a Nora. Aunque apenas se haya verbalizado, es algo que está ahí.

La verdad es que este Certified me ha parecido un capítulo magnífico. Aún así, he de reconocer que su inicio ha sido algo desconcertante. Pero no por algo negativo realmente sino porque no me esperaba en absoluto volver a aquellos días de Mappleton. Jamás hubiera apostado que veríamos alguna vez como realmente Laurie ingresó en la secta de “los de blanco”, ese hueco lo llenamos ya los espectadores en nuestras cabezas a lo largo de la primera temporada. Y la verdad es que haciendo retrospectiva del capítulo, sin esos primeros minutos no podríamos entender del todo las motivaciones de Laurie como personaje y comprender exactamente cuál es su arco argumental, que da un cierre tremendo aquí. El personaje interpretado por Amy Brenneman me parece tan complejo (como cualquiera de los importantes en esta serie por otra parte), y su evolución emocional respecto al espectador desde el piloto de la serie ha sido tan bestia, que aún no me lo creo. Hablando del piloto, me ha parecido todo un detalle traer de vuelta a Natalie Gold, la actriz que interpretó a aquella madre que protagonizó los primeros minutos de la serie. 

Como he dicho antes, el capítulo se divide en dos, como dos es el número de tramas troncales en las que ahora se estructura la serie: todo lo que pasa con Kevin y todo lo que pasa con Nora. Me gustaría empezar por lo de esta última. Si bien es cierto que la de Kevin es algo más “importante” a niveles generales, la trama de Nora me ha llenado mucho como espectador. Vemos que Nora no se ha rendido en su misión de ir tras las físicas que le prometieron llevarla ante la hipotética máquina que hace ir a la gente a donde quiera que esté el 2% de la población que desapareció. A su misión se ha unido su hermano, un Matt despojado ya de toda fe hacia Kevin (como se demostraba al final del capítulo anterior) y la más que mencionada Laurie. Todas las conversaciones del capítulo en general son oro puro, pero es que el diálogo que tienen entre sí las dos ex de Kevin me parece que lo eleva a un nivel estratosférico. Toda la conversación en la furgoneta dice mucho del estado de ambas y rompe al final, cuando descubren donde se encuentra la supuesta máquina. Esa despedida me ha hecho reventar por dentro y no he podido evitar derrumbarme emocionalmente como no lo había hecho hasta ahora en toda la temporada.  Qué monumentales interpretaciones, qué capacidad para manejar los silencios, qué bien queda siempre una partitura de Max Richter en una escena dramática y qué buen guion, capaz de definirnos el estado actual de sus personajes sin decírtelo a la cara: esa anécdota de Nora y el partido es bastante definitoria de esto (Laurie es aquí cuando creo que se convence a sí misma de lo que va a acabar haciendo al final del capítulo: ella se siente como si fuera el seguridad que rompió la pelota de aquella anécdota). En el próximo capítulo espero que veamos con Matt y Nora más de estas instalaciones, que parece bastante interesante, aunque tenga toda la pinta de que se van a centrar plenamente en Kevin. Ya veremos.

Y con Kevin nos vamos nosotros ahora. Aunque quizás sea el personaje que menos ha salido en lo todo el capítulo, toda la trama del rancho australiano ha girado sobre él. Ese convencimiento de los Murphy y sobre todo de Kevin Padre y Grace de que el diluvio universal va a volver a ocurrir en el séptimo aniversario del 14 de octubre sigue ahí, y ahora con Kevin Hijo en la ecuación quieren volverlo a matar para que pueda localizar a Christopher Sunday, aquel líder espiritual que es el único que sabe la última canción que necesitan para impedir que pase algo, o eso se cree Kevin Padre. Laurie va a hasta allí, pero no llega echa una furia ni con un intento de intentar detenerlos, todo lo contrario. Los escucha y atiende, pero no se interpone en su camino. El momento “última cena” es la esencia de toda esa parte del capítulo. Pero, como no podía ser menos, The Leftovers vuelve a elevarse con una conversación final que tanto Kevin como Laurie se merecían el uno con el otro. No me ha afectado tanto anímicamente como la despedida entre Nora y ésta, pero el gancho dramático aquí es incluso más fuerte en realidad. Repasando la conversación me doy cuenta de detalles importantes que se me habían pasado a la primera, como que cuando Laurie le responde “Yo tampoco tengo miedo” a Kevin tras él haber dicho que no tenía miedo a morir; en ese momento lo entendía como a Laurie apoyando a su ex, pero no, literalmente estaba afirmando que tampoco tenía miedo a morir. Bastante bueno esto. Y la remata la despedida final con ese “We’re all gone”, que bien podría ser el lema de toda la serie perfectamente.

El final del capítulo también es bastante descorazonador: triste, bonito y “elegante” a partes iguales. Creo que Laurie ha tenido el capítulo que se merecía. Y ya solo quedan dos para acabar todo esto. Poco más de una semana para descubrir cuál será el final de The Leftovers. El obvio sería hacer que todos los que se fueron el 14 de octubre volvieran a aparecer, siete años después. Pero me parece un final demasiado fácil, aunque depende de cómo lo traten puede quedar algo bastante interesante (para la mayoría de los protagonistas que volvieran los desaparecidos solo traería más desgracias). No lo sé, no sé que final puede ser el adecuado. Quizás vaya más acorde con el espíritu de la serie acabar con algo parecido a lo que vimos al principio de la temporada, con esa mujer desesperada porque algo divino ocurriese. En cualquier caso aún queda uno más antes del ansiado final de esta obra. Y los penúltimos capítulos en The Leftovers nunca decepcionan, y teniendo en cuenta el nivel de esta temporada puede ser algo glorioso.

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