22.11.63: El pasado es obstinado

Este artículo NO contiene spoilers de 22.11.63.

Hace un par de meses leí 22.11.63, la aclamada novela de 2011 escrita por Stephen King, y me maravilló. Es una de las novelas más adictivas que he leído nunca, y no es un libro precisamente corto. Llevaba algún tiempo detrás de la obra pero no me puse con ella hasta que se anunció la fecha de la adaptación homónima a serie de televisión. Hoy es el día en que me dispongo a contar que me ha parecido esta miniserie de Hulu que acabó este pasado domingo por la noche.

Jake Epping, un profesor de lengua en la actualidad, se ve envuelto en una peculiar misión: Debe viajar al pasado para evitar el asesinato de Kennedy. Esto es a grandes rasgos el motivo de ser de 22.11.63. Pero es mucho más que eso, al menos así lo creo. En el libro lo que más se disfrutaba era la estancia de Jake en el pasado, lleno de detalles, a lo que se le sumaba una de las mejores relaciones que he visto en una obra de ficción últimamente. En la serie, sin embargo, van bastante más directos al tema de JFK y Harvey Lee Oswald. Si en la novela Jake se pasaba cinco años en el pasado, en la serie estará tres, pues han decidido comenzar la trama ya en 1960 en vez de en 1958. Y para colmo, en uno de los primeros capítulos de la temporada hacen una elipsis de dos años en una escena de diez segundos, y claro, pues el enfado vino solo. Esto hará que gran parte de los hechos de la obra sucedan en la serie en un solo año, 1963, y a veces se siente apresurada a la hora de contar cosas. Por otra parte, la trama amorosa la han conservado en la serie, y aunque no profundiza mucho en ella es cierto que está bastante bien, pero los que hemos leído el libro sabemos realmente cómo es esa relación.

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No lo voy a negar, en la primera mitad de la serie era un cabreo tras otro. Luego me la tomé con otra filosofía y la disfruté más. Pero es que, entendedlo, han hecho cambios que son ilógicos, hasta el punto, por ejemplo, de que a un pueblo (importante en la historia) al que va Jake tanto en la serie como en el libro le han cambiado el nombre, porque sí, porque pueden. Pero eso es lo de menos. Han cambiado comportamientos de personajes, interacciones de Jake con algunos de éstos, incluso han modificado la raza a unos de los secundarios más importantes (aunque el libro no lo especifica, si no recuerdo mal) para meter en la serie algo de contexto del problema racial que había en esos años. Hay cambios, por otro lado, que puedo entender, para hacerlo más televisivo. El libro tiene una narración en primera persona que es una maravilla, casi de lo mejor de todo el libro, y Jake pasa mucho tiempo solo con sus pensamientos en él. Para solventar esto y evitar la voz en off (que no creo que hubiera quedado del todo mal, todo sea dicho), han hecho que uno de los personajes, que en el libro no tiene mucha más relevancia que en cierto momento, sea co-protagonista, para que Jake pueda hablar con alguien de lo que piensa, sus planes, etc.

Vale, ahora olvidemos por un segundo toda la bilis que he soltado (que he intentado que sea la menos posible), y hablemos de lo que realmente importa. Y es que si no has leído el libro, te va a resultar una serie disfrutable, bastante buena. De hecho hay mucha gente que ha salido encatandísima con ella, diciendo que es de lo mejor que ha visto en mucho tiempo. Yo no creo que sea para tanto, pero es una serie que cumple y que tiene la suerte de que todos los departamentos que la componen están a la altura. Por otra parte, si los que hemos leído el libro nos la tomamos como una versión distinta de la historia que cuenta King en su libro, tampoco pasa nada. Al fin y al cabo, en ambas historias se llegan a las mismas situaciones, lo diferente es cómo se llega a ellas. La elección de casting, sobre todo de los personajes históricos, me parece acertadísima, a destacar la interpretación de Daniel Webber como Harvey Lee Oswald. James Franco sorprendentemente cumple como Jake Epping (¿o debería decir Amberson?) y la actriz que hace de Sadie Dunhill, Sarah Gadon —que muchos la descubrimos en Enemy (íd, 2014)—, está brillante en su papel, y puede que fuera el más difícil a la hora de buscar a la actriz adecuada.

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22.11.63 es una producción de Bad Robot, es decir, está producida por J.J. Abrams y eso le ha dado mucha más visibilidad a la serie, porque su nombre vende. Los valores de producción son dignos de admirar, me sorprende el minucioso trabajo que han dedicado a los pequeños detalles. Y no negaré que el trabajo de dirección en cada capítulo es muy notable. Técnica y visualmente, 22.11.63 no podía estar en mejor forma, y más contando que es una miniserie. Una alegría ver cómo Hulu va creciendo como plataforma y va haciendo contenido interesante. Con la adquisición de esta serie se ha marcado un tanto. Veremos en el futuro que nueva ficción nos ofrece el competidor directo de Netflix en plataformas digitales.

No quería terminar el artículo sin destacar dos cosas: la primera, que al menos han respetado en esta adaptación las interesantes reglas del viaje en el tiempo de la novela, cambiando parcialmente algunos detalles, eso sí; y la segunda, su cabecera, poco o nada se habla de las cabeceras de las series cuando hablamos de ellas y la de 22.11.63 me parece casi lo mejor de toda la serie. Tengo metida la melodía en la cabeza aún. En definitiva, 22.11.63 no me ha convencido como una buena adaptación, pero si nos la tomamos como serie sin más es un producto notable que puede incluso meterse dentro de lo mejor del año del mundo seriéfilo para mucha gente. Y recuerden: el pasado es obstinado.

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