Atlanta, la serie más importante del año

Este artículo NO contiene ningún spoiler de Atlanta.

FX, en su recorrido para confirmarse como una de las cadenas de cable de referencia, se ha apuntado otro tanto en este año que se termina. Lo ha hecho con Atlanta, una serie creada por Donald Glover, más conocido en el mundo televisivo por ser Troy en Community y en el mundo de la música por su carrera como rapero bajo el nombre de Childish Gambino. Se ha estado gestando bastante tiempo, desde 2013, siendo al año siguiente cuando le encargaron un piloto, y ya a finales de 2015 le dieron definitivamente luz verde a una temporada completa de diez capítulos. Podríamos meterla en el grupo de las dramedias, cada vez más frecuentes en televisión, con el típico formato de veinte minutos y tocando unos temas a menudo peligudos a través del humor incómodo y la mala leche.

Hay series que dominan la conversación durante el tiempo que se están emitiendo, y Atlanta ha sido una de ellas. Quizá por su importancia, quizá por su forma única de tocar ciertos temas, quizá simplemente porque podemos hablar ya de una de las mejores ficciones que nos ha dejado esta cosecha. Situémonos: Atlanta es el marco, y a la vez un personaje más, en el que se desarrollan las diferentes vivencias, vicisitudes y, en general, movidas que le ocurren a Earn (Donald Glover), un joven negro que empieza a ejercer de mánager de un conocido rapero, que además es su primo (o precisamente por eso), de nombre artístico Paper Boi (Brian Tyree Henry). No es casualidad, sabiendo que Glover conoce el mundo del rap, que haya elegido este camino, aunque lo que al final nos encontramos no es tanto un reflejo de dicha música, que también lo hay, sino una mirada a temas más globales y que están, por desgracia, de rabiosa actualidad. El racismo es uno de los principales, y por ello Atlanta es una serie tan valiosa: nos introduce en ese mundo para hablar cara a cara de lo que está ocurriendo en Estados Unidos ahora mismo, y Glover (y los guionistas) tienen el suficiente talento como para construir un discurso a lo largo de los diez episodios haciendo que cada uno de ellos sea absolutamente diferente y que dicho mensaje se desarrolle mediante el humor. El humor negro, claro.

Aunque se ha hablado mucho al respecto, Atlanta es una serie difícil de analizar. Cuando te pones a escribir sobre ella, como estoy haciendo ahora mismo, te da la sensación de que se te escurre entre los dedos. Esto se debe, apuesto, a una estructura que convierte cada episodio en una historia, que a la vez encaja en un todo. No es que sea una ficción procedimental con una situación a resolver en cada caso, pues resulta mucho más compleja que eso, pero es evidente el ánimo de hacer de cada entrega un viaje único y, a menudo, con su propia conclusión; algo que refleja bien el hecho de que muchos de los capítulos se centren en un solo espacio, como una comisaría, una discoteca o una fiesta de gente adinerada. Esto permite a Glover y compañía centrarse en unos pocos conflictos, que se van sumando a lo largo de la temporada, y construir con más detalle a unos personajes que, a pesar del humor que destilan sus conversaciones, son gente bastante puteada y triste; para ejemplo está Earn, que hace lo que puede para salir adelante siendo consciente de la cantidad de veces que mete la pata. Van (Zazie Beetz), Darius (Keith Stanfield, conocido por su memorable papel en Short Term 12) y el propio Paper Boi son otros personajes con mucho peso que ayudan a componer uno de los mejores elencos de la temporada.

Cuando se va acercando el final del año y uno empieza a pensar en las series que más le han gustado durante estos meses, va poniendo a cada cosa en su lugar y a comparar, aunque a veces no tenga demasiado sentido, unas ficciones con otras. Desde que terminé Atlanta llevo considerando si realmente ha habido otra serie que me haya gustado más esta temporada. La respuesta la encontraré al cerrar el top, imagino, pero lo que no puedo negar es el impacto que ha supuesto esta serie tanto en mí como en muchísima gente que la ha visto. Porque no solo tiene unos guiones prodigiosos, con algunas de las mejores escenas de los últimos años (el coche invisible, por dios); no solo tiene unos actores geniales con un carisma arrollador; no solo es constante, nunca baja el nivel; lo que de verdad hace que no te la quites de la cabeza y que te entren ganas de volver a verla es su relevancia, su forma de tocar ciertos temas, de meterte en ese mundo y de hacerte reflexionar sobre lo que está ocurriendo, dentro y, sobre todo, fuera de la serie. Es, bajo mi punto de vista, la serie más importante de 2016. Ahora Donald Glover va a viajar a una galaxia muy, muy lejana para acompañar a Han Solo en su película en solitario, pero esperemos que vuelva con fuerza en la ya confirmada segunda temporada de Atlanta. Lo necesitamos.

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