Better Call Saul: Breaking Good

Este artículo NO contiene spoilers de la 2º temporada de Better Call Saul.

Breaking Bad ya se nos hace algo lejana, y este septiembre hará tres años desde que escuchamos ese ‘Baby Blue’ de Badfinger en la serie de Vince Gilligan. Pero los seguidores de dicha serie encontramos el año pasado en Better Call Saul la forma de llenar ese hueco que nos habían dejado Walter y Jesse. Y aquí estamos, con una nueva temporada de este spin-off precuela protagonizado por nuestro abogado favorito, del cual nos hemos encariñado tanto que desearíamos que nunca llegara a pronunciar la frase que da título a su serie.

La diferencia principal de Better Call Saul con su serie madre es que mientras que en aquella veíamos la evolución de un personaje desde un extremo a otro sin saber como acabaría, en esta tenemos la evolución de un personaje del que sabemos su futuro. Y, si me lo permitís, la evolución de Jimmy (Bob Odenkirk de nuevo espectacular) está mucho más llena de matices que la de Walter. Principalmente, porque Jimmy es una buena persona y siempre lo ha sido a mi juicio, pero su forma de hacer las cosas indica lo contrario. Y en esta segunda temporada hemos visto cómo Jimmy nunca dejará de ser así, para bien o para mal, pero que a su vez tiene un buen corazón y un espíritu esperanzador de cara a su futuro, especialmente con Kim Wexler, el personaje revelación de esta nueva hornada de capítulos.

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Kim, maravillosamente interpretada por una Rhea Seehorn por la que ya hay que empezar a hacer campaña para los Emmy de este año, es un personaje que en la primera temporada era algo plano y que tenía poco desarrollo. Pero en este temporada se le ha dado la vuelta totalmente hasta el punto de que casi podríamos considerarla co-protagonista en la mayoría de capítulos. Su destino nos importa, nos hemos encariñado de ella y queremos que tenga un buen futuro tanto con Jimmy como en lo profesional… No sé qué nos tienen preparados para la tercera temporada pero sabemos que en algún momento “algo” tiene que pasar entre los dos. Veremos. Por otro lado está Chuck, un personaje que me parece de lo más interesante y que en esta temporada se ha elevado a esa categoría de personajes odiados por sus seguidores. Se ha indagado en su pasado para ver de donde sale ese odio nato de ver triunfar a su hermano y en su presente para ver las consecuencias que le aguarda su condición. La interpretación de Michael Mckean me resulta muy destacable, de lo mejor de la serie.

Si en la primera temporada el fantástico episodio Five-O dedicado a Mike nos dejaba de lado completamente la trama de Jimmy mientras que en el resto de la temporada el abuelo del año hacía apariciones esporádicas en la vida del abogado, en esta temporada se ha equilibrado esto y prácticamente hemos tenido dos series en una. Por una parte la de Jimmy buscándose la vida como abogado y la protagonizada por Mike, más en el tono Breaking Bad con narcotráfico, sicarios y el clan Salamanca. Sobre todo en el tramo final de la serie (con una racha de capítulos de diez). Jonathan Banks lo vuelve a bordar y me gusta la idea de poder ver evolucionar más en profundidad a su personaje, al igual que disfruto mucho viendo una suerte de precuela directa de Breaking Bad y la posible llegada de uno de los personajes más importantes de aquella. Posible porque no sale en pantalla, pero en los títulos de los capítulos de esta temporada se escondía un anagrama que ha sido confirmado por el propio Vince Gilligan. Estamos hablando del dueño de cierta cadena de comida rápida…

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Como creo que ha quedado demostrado a lo largo de estos párrafos, el reparto en esta temporada ha subido el nivel, están sublimes. Pero no solo ellos están mejor que en la temporada anterior: si hay algo con lo que me quedo ante todo de Better Call Saul es su elevado nivel técnico, no exagero por ejemplo si digo que probablemente sea la serie de televisión en la actualidad con mejor montaje. La dirección y el guión van casi a la par en este aspecto, Vince Gilligan y Peter Gould saben muy bien lo que se hacen, y cómo hacerlo. No se me ocurre nada malo en este nivel, de hecho todo lo contrario, cuanto más pienso en detalles de la serie más me gusta. Hasta en los que pasan más desapercibidos, como alguna metáfora visual o el uso de la música (un repertorio por cierto, digno de aplauso). Pocas series como Better Call Saul se sienten tan bien realizadas. Y aunque estemos aún en la primera mitad del año, mucho tiene que pasar para que no acabe siendo una de las mejores temporadas de 2016, y es por ahora mi serie favorita de lo que llevamos de año.

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