El fenómeno de El Ministerio del Tiempo

Cuando me enteré de que estaban haciendo una serie española de viajes en el tiempo no me lo podía creer. El Ministerio del Tiempo en los meses previos a su estreno fue una serie a la que muchos apasionados de los viajes temporales le teníamos miedo, pero a la vez ganas de reencontrarnos con la ficción nacional. En mi caso, el acercamiento hacia las series españolas a lo largo de mi vida seriéfila ha sido nula, y en cualquier caso ninguna hasta ahora me había suscitado tanta ansia ni había percibido ningún atisbo de calidad como con la que aquí nos acontece. El 24 de febrero de este año se emitió en La 1 el piloto de la serie creada por los hermanos Olivares. Y todos descubrimos, para nuestro asombro, que estábamos ante una serie de un enorme potencial.

Dentro de la mitología de la serie, el Ministerio del Tiempo es una institución gubernamental independiente y secreta. Este ministerio es tan confidencial que solo saben de su existencia reyes, presidentes y un selecto y exclusivo número de personas. El viaje en el tiempo es posible gracias a las denominadas puertas del tiempo, por las que retroceder a una época pasada -nunca futura-, que se encuentran en las profundidades del propio ministerio. Estas puertas son vigiladas por las patrullas del ministerio cuyo objetivo es localizar y evitar que cualquier persona del pasado llegue hasta nuestros días con la intención de usar la Historia para su propio beneficio. La serie da inicio cuando tres personas de distintas épocas son reunidas por el ministerio para formar una nueva patrulla.

Estos tres son Amelia Folch, una estudiante de finales del siglo XIX; Julián Martínez, un enfermero del SAMUR del siglo XXI; y Alonso de Entrerríos, un soldado de los Tercios de Flandes del siglo XVI. Uno de los puntos fuertes de la serie es la química entre los tres personajes y cómo se adapta cada uno en la época a la que van dependiendo de sus costumbres culturales, que suele desencadenar situaciones bastante cómicas. Pero su universo de personajes no se limita a este trío, es mucho más rico y conforme van avanzando los capítulos van profundizando también en ellos. Como es el caso de los misteriosos Ernesto e Irene, la ex-agente Lola Mendienta, el enigmático subsecretario Salvador, su secretaria Angustias e incluso Velázquez, entre otros.

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Recuerdo que el capítulo piloto me dejó patidifuso y con ganas de saber más de los personajes y más aún de la propia mitología de la serie. Además me tranquilizó saber que tenía una factura técnica y visual amoldada a nuestros tiempos, no como otras series españolas de cuyo nombre no quiero acordarme. Hay bastante croma, es cierto, pero bien empleado y disimulado. El tono de la serie, por otra parte, me parece quizás lo mejor de la misma. Y de hecho veo más similitudes con Doctor Who en su tono que en los evidentes viajes en el tiempo, no comparádmela más, por favor. El Ministerio del Tiempo es una serie de aventuras que se sustenta en el drama pero que a su vez sabe encajar a la perfección la comedia. Y para esto último no hay nadie mejor para ello que Rodolfo Sancho, el actor que interpreta a nuestro contemporáneo Julián cuyo personaje se ve como un reflejo de los espectadores de la serie.

Esta primera temporada ha tenido sus altibajos pero siempre con resultados positivos. Las aventuras episódicas han sido originales, frescas y entretenidas, y no voy a negar que es un plus ver representadas grandes figuras históricas de nuestro país. Quizás el problema que más le pese a la serie son las tramas de cada personaje, ya sea el enigma de Amelia -con el que culmina el final de temporada por cierto- o el pesadísimo conflicto del personaje de Julián con su fallecida mujer. Han sabido mover a distintos personajes por el tablero por el que hemos ido descubriendo más detalles de este ministerio, sin embargo me da la sensación ahora en frío que pocos personajes han evolucionado desde el primer capítulo, uno o dos a lo sumo. Me evito nombrarlos para no spoilear a nadie. Otro gran problema que le achacan muchos fans es que no juega con sus propias reglas, y se las salta cuando el guión lo requiere. Cosa que me parece criticable, y es cierto que es algo negativo, pero no por eso pasa a ser un producto inferior.

Concluyo diciendo que el final de temporada ha sido aceptable pero que podía haber dado más de sí. El cliffhanger con el que cierra el último capítulo no me ha generado mucho interés porque se ha limitado a confirmar algo que se veía venir desde hace kilómetros pero me habría sentado muchísimo peor si esto fuera un final de serie. Menos mal que tendremos segunda temporada, porque los seguidores de la serie lo necesitamos, yo al menos que quiero saber más de este ministerio. La serie ha hecho mucho ruido por las redes sociales, quizá demasiado, pero me alegra ver que por una vez los españoles confiamos en los productos de calidad que producimos dentro de nuestras fronteras.

0 thoughts on “El fenómeno de El Ministerio del Tiempo

  1. Me alegra saber que va a haber una nueva temporada, no me quedo muy claro al ver tan predecible el final.
    Soy seguidor de algunas series españolas y he de decir que esta me ha gustado no solo porque me ha entretenido si no que también me ha recordado situaciones históricas que tenia en mi “disco duro” y gracias a ella he refrescado.
    La serie, como todo, tiene sus luces y sus sombras, pero en general el muy aceptable y con unos actores buenos, comparada con alguna que otra serie que circula por televisión y que deja mucho que desear, yo la calificaría de bastante buena.
    Totalmente de acuerdo en resaltar que han sido muy reiterativos en presentar el drama de la muerte de la mujer de Julián hasta el cansancio supremo! Pero, a pesar de esa parte dramática señalo también que los guiños que les hace el personaje a situaciones presentes en el pasado les da a la serie una chispa que viene bien.

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