El humanismo de Rick y Morty

La segunda temporada de Rick and Morty concluyó hace apenas unos días, contando con tan solo ocho episodios que se han pasado volando. Y han sido absolutamente maravillosos. En una estela que parece seguir a la de la previa serie, Community, de uno de sus creadores (Dan Harmon, junto a Justin Roiland), Rick and Morty se ha entregado en su segunda temporada a todo aquello que ya podíamos advertir en la primera: referencias a la cultura pop, debates morales, dilemas espacio-temporales y sobre todo su humanismo.

Es muy interesante cómo Rick and Morty mantiene un humanismo tan fuerte teniendo en cuenta lo deprimente y nihilista que parece a priori. Sus protagonistas son un científico alcohólico que reniega de la existencia y su nieto, un niño del que se nos dan bastantes pistas de que no tiene precisamente muchas luces. A lo largo de esta temporada hemos podido reafirmarnos en la locura que es nuestra especie, nuestros complejos, como un capítulo en el que exploran el complejo de Dios o nuestro carácter animal así como un capítulo homenaje a The Purge: La noche de las bestias (The Purge, 2013). Hay muchos ejemplos de esta manera tan peculiar de representar a los seres humanos que tiene la serie y diréis… ¿humanismo?

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A pesar de todo esto, la serie nunca olvida de darnos (como ya hacía muchas veces Dan Harmon en Community) un ápice de esperanza y cordura dentro toda la locura que es la serie, que no es poca. Y esto sobre todo se ha visto en una temporada donde, a pesar de no haber habido una trama central, sí que se ha explorado la moral aparentemente nula de algunos de nuestros protagonistas. Y al final el mensaje siempre es el mismo: somos humanos. Somos complicados. Pero hay que querernos.

Para terminar me gustaría resaltar algo muy interesante de Rick and Morty, y es la posición en la que pone al espectador. Cuando te acostumbras a una serie, cada vez que empiezas un capítulo ya esperas algo concreto de ella, es fácil conocerla. Pero con esta es imposible. Sin haber una trama muy definida y con mentes tan creativas detrás ponerse a ver un capítulo es toda una aventura de la que no sabes que esperar. Y no os imagináis qué divertido es.

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