Scream (o Pretty Little Ghostface)

Hace ya más de dos meses que empezamos a poder “disfrutar” de los capítulos semanales de Scream: The TV Series. Exacto, una adaptación (bastante libre) de la célebre saga de películas de terror dirigidas por Wes Craven. Cuando se estrenó os hablamos del piloto y ahora que ya hemos podido catar los diez episodios que componen la primera temporada es hora de valorar como ha ido esta primera entrega de capítulos.

Para los que no estén familiarizados con la premisa de la serie, Scream está ambientada en Lakewood en vez de Woodsboro (sí, todos los pueblos americanos tienen la palabra “wood”), donde una serie de muertes pone en peligro la vida de Emma Duval (Willa Fitzgerald) y toda la gente que le rodea. Además hace resurgir los recuerdos de una masacre sucedida veinte años atrás, cuando el joven Brandon James asesinó a varios adolescentes antes de ser abatido por la policía, unos eventos con los que Emma está íntimamente relacionada.

Scream EMMA

En el desarrollo argumental es donde creo que Scream saca peor nota. Por un lado tenemos tramas poco interesantes que han servido como relleno y para dar relevancia a otros personajes, como la del alcalde o las webcams de Will (Connor Weil) y Jake (Tom Maden). Por el otro, la manera que los creadores han ido mostrando pistas sobre el asesino al espectador ha resultado algo aburrida en algunos tramos y ha recordado bastante a las mismísimas Pretty Little Liars, con los jóvenes haciendo de zorrupias buscando información y los policías haciendo el tonto, lo cual ha resultado algo decepcionante (si quiero ver algo como PLL veré PLL). Tampoco han faltado las tramas amorosas, abundantes y muy lógicas cuando mueren tus amigos y te persigue un psicópata. Al menos nos han brindado escenas muy especiales, como la doble cita madre-hija.

Aun así, la principal baza que ha tenido Scream para mantener la atención de los espectadores es descubrir quién es el asesino, algo que daba pie a muchísimas teorías (bueno, puede que no tantas) y apuestas sobre quién era el nuevo Brandon James. Al final, como prometían los responsables, la identidad se revela en el último episodio, un capítulo que recupera la esencia de la primera película, Scream (íd., 1996), tanto por escenario como por la tensión que crea y que acaba con la gran revelación. Una revelación que, personalmente, no me ha decepcionado, ya que pese a haber ciertas pistas que puedes identificar en retrospectiva, la serie hace que te inclines a culpar a otros personajes antes que al verdadero asesino (ahora es cuando todo el mundo lo tenía clarísimo).  Además, el enfrentamiento final recuerda mucho a las míticas peleas entre Sidney Prescott y Ghostface tras revelarse su identidad, lo cual ha sido bastante satisfactorio. Eso sí, la serie ya tiene segunda temporada, así que esperad un nuevo asesino para el año que viene.

Scream FOUR

Los personajes han seguido siendo estereotipos durante estos diez capítulos, aunque ha habido ciertas sorpresas, especialmente en un personaje: Brooke Maddox (Carlson Young). Su apariencia de niña rica y divina hace que podamos pensar que es una “total bitch”, pero el desarrollo que tiene hace que acabes cogiéndole algo de cariño y sufras cuando está en peligro (en casi cada capítulo). Algo parecido ocurre con Jake, pero él pasa de insoportable a tolerable. Entre los demás personajes también destacan Virgin & Bi-Curious, es decir, Noah (John Karna) y Aubrey (Bex Taylor-Klaus), quienes tienen mucha química y añaden toques cómicos a la serie, aunque están ligeramente desaprovechados, especialmente el primero. La culpa de esto último lo tiene, en parte, Emma, ya que al ser la protagonista sus tramas ocupan buena parte de la serie, restando así minutos a otros adolescentes más interesantes. Si no fuera el típico personaje de niña buena bastante sosa, podría tener un pase. Y bien así sin más está Piper (Amelia Rose Blaire), la podcaster que investiga el caso. Los demás personajes o no han destacado mucho o son muy secundarios.

Otro punto positivo han sido las muertes, o al menos la forma como algunas de ellas han sido ejecutadas (especialmente la del capítulo siete), porque lo que es el número de cadáveres ha sido más bien reducido. Al estar acostumbrados a películas con mayor densidad de muertes (más de cinco en hora y media), el hecho de tener menos de una por episodio hace que uno de los elementos más esperados acabe sabiendo a poco, muy poco. Casualmente los capítulos que más he disfrutado son aquellos en los que ha habido sangre fluyendo, es decir, el primero, el tercero, el séptimo y el último. Aun así, puedo entender esta escasez de muertes como consecuencia del nuevo formato, ya que no quedarían personajes para una segunda temporada. Veremos si la inminente Scream Queens, el otro slasher de la temporada, está a la altura en cuanto a sangre se refiere.

Scream BOWLING

Durante el mismísimo piloto, Noah ya dijo que “no puedes hacer un slasher como una serie de televisión”. Tras ver los diez primeros episodios podemos decir que tenía bastante razón, ya que excepto algunas escenas sangrientas y algunos capítulos muy tensos, el balance de Scream es algo negativo, al nivel de la ya mencionada Pretty Little Liars. Ha tenido suerte de estrenarse en época estival, ya que como entretenimiento veraniego muy ligero puede cumplir su función, pero por desgracia no se convierte en un producto altamente disfrutable como sí lo fueron las cuatro películas.

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