Sense8: La infinita conectividad

Todos estamos conectados. De una forma u otra todos lo estamos. Si en el futuro hubiera que ponerle nombre a está etapa de la humanidad sería el de la globalización, al fin y al cabo, las personas nunca hemos estados tan “unidas” en toda nuestra historia como ahora. Pero sospecho que esto va a ir a más, aunque ya creamos que no podemos estar más comunicados. En Sense8, el concepto, siendo algo complejo, es bastante más primario, resumiendo toda la población en ocho personas de distintas partes del mundo sin mucho que ver una de otra que sin embargo están conectadas de alguna manera.

La nueva serie original de Netflix parte de una premisa que ya habíamos visto antes, sobre todo si nos adentramos por terrenos seriéfilos. Estamos ante una obra coral donde cada personaje pertenece a un mundo, en definitiva, a una cultura diferente, tanto es así que cada historia es un género distinto. Esto me recuerda bastante a Perdidosuna de las grandes series de personajes por excelencia. Y me atrevo a decir que eso que se destiló durante muchos años al etiquetar a las series con alguna premisa curiosa de “La nueva Perdidos” no acabó en nada pues lo importante de la obra de Abrams, Lindelof y compañía no eran los misterios, eran sus personajes. Con esto quiero decir que, de haber una serie que al menos se acerque al aroma lostiano de sus personajes, esa es Sense8.

Un ladrón de cajas fuertes alemán, una DJ de Islandia residente en Londres con un pasado traumático, un actor español-mexicano que oculta su homosexualidad, una mujer de negocios coreana, un policía de Chicago, una devota hindú de Bombay que debe casarse con alguien que no ama, un conductor de autobús en Kenia que es un gran fan de Van Damme y una californiana bloguera política a la par que hacker que tiene que lidiar con una familia que no acepta su transexualidad. Estos son los ocho dispares protagonistas, interpretados por actores no muy conocidos por el público general. A nosotros nos pilla de cerca Miguel Ángel Silvestre por cuestiones obvias, pero el resto exceptuando un par que ya conocía previamente, los he descubierto aquí y no voy a negar que me parece todo un acierto. De hecho las únicas caras conocidas son de secundarios, como Naveen Andrews (Sayid Jarrah para los amigos), una desatada Freema Agyeman (Who?) o Daryl Hannah, que se le notan los años le pese a quien le pese.

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No voy a negarlo, Sense8 me llamaba muchísimo la atención desde el primer momento que leí sobre ella, pero el hecho de que fuera un proyecto propio de los hermanos Wachowski me echaba para atrás y puede que justo eso os esté pasando a muchos de vosotros. Personalmente el último largometraje de ambos, El destino de Júpiter (Jupiter Ascending, 2015), es de lo más soporífero que se ha estrenado de lo que llevamos de año y sin exagerar. No voy a comentar toda la filmografía de los conocidos hermanos porque no soy ningún experto ni he visto todas sus películas pero no es todo lo notable que quisiera. Lo que sí que puedo asegurar es que Sense8 es de las mejores obras que han realizado de toda su carrera, así que animaros los que aún no os hayáis puesto a ella, olvidaros de los prejuicios. 

Realmente es de aplauso el guión que han escrito los citados hermanos junto a Michael Straczynski (creador de Babylon 5). Muchas son las series que prometen alejarse de la estructura seriada para ofrecer un solo relato en cada temporada y pocos o ninguna lo consigue cayendo tarde o temprano en tramas episódicas. Sense8 es de las pocas que esto lo lleva bastante bien, dando aún más juego al binge-watching propio de Netflix, es decir, que es ideal para darte auténticos maratones. Por otro lado, no diría que es una serie complicada pero sí que no te lo da todo mascadito, cosa que se agradece y aumenta los motivos para verla de seguido para no perderte del todo. El montaje es un pilar fundamental en Sense8, siendo todo un portento, en parte forzado por el guión, ya que en muchas situaciones los personajes deben estar en las mismas posiciones en dos lugares distintos, así como saber racionar adecuadamente las ocho tramas dando igual protagonismo a todos. 

A nivel de producción me parece una locura. Ha tenido que ser un verdadero reto, ya que los Wachowski han querido rodar en todas las localizaciones reales donde sucede cada historia dotando así a la obra de un veracidad innegable. Una de las críticas más sonadas hacia la serie ha sido que a pesar de que todo ha sido rodado en su respectivo país, todos los personajes hablasen en ingles y no en su idioma original, lo que puede sacar al espectador en los primeros compases de la temporada. Aunque creo que por cuestiones ajenas a la trama de la serie puede que haya sido una decisión correcta. Sobre todo a la hora de exportarla a otros países, porque admitámoslo, en España, por ejemplo, no todos van a querer leer subtítulos quieren que todo este en el idioma que ellos mismos hablan y punto.

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No me puedo creer que a estas alturas del artículo aún no haya mencionado siquiera de que va realmente Sense8. Uno de los mayores motivos que la hace tan buena. Es una serie que trata los sentimientos, todos los sentimientos. Y sabe trasmitirlos a la perfección en todos sus protagonistas, demostrando que tanto la felicidad, la vergüenza, el enfado, la tristeza y un largo etcétera de emociones son idiomas universales. Vivas donde vivas y seas quien seas, una sonrisa es lo mismo en cualquier parte del planeta. A la par de esto hace que en la serie se creen momentazos que de largo, cuando mire en la lejanía a 2015, me acordaré aún de ellos. Ese momento Bollywood lo he visto ya más de veinte veces por youtube o la memorable escena de What’s Going On? son dos grandes momentos de muchos de los que hay entre sus doce capítulos. Porque sí, el uso de la música es genial, ojalá todas las series tuvieran un apartado sonoro que al menos igualara al de Sense8.

Esta primera temporada ha sido todo un sorpresón, no me la esperaba tan buena ni por asomo. Para que os hagáis una idea -aunque poco tienen que ver- aparte de a Perdidos me ha recordado a la magnífica primera temporada de Héroes. De lo bien que están reflejadas las relaciones en pareja y de como trata de forma tan natural temas tan banalizados en la industria como la homosexualidad o la transexualidad hablamos otro día, que da para todo un artículo. Concluyo ya, no sin antes dejar claro que estamos -al menos para mí- ante el mejor estreno del año en el mundo seriéfilo y esperando fervientemente su prometedora segunda temporada.

0 thoughts on “Sense8: La infinita conectividad

    1. Es otro rollo totalmente distinto y depende mucho de la persona, que sé de gente que Sense8 no le ha gustado una mierda. Pero sin duda BCS y esta (junto a Daredevil quizás) sean los mejores estrenos de la primera mitad del año. De acuerdo a mis gustos probablemente me quede con Sense8 pero vaya nivel llevamos con las series nuevas estos meses, así da gusto. Ya contarás que te parece cuando te pongas con ella, que espero que sea pronto.

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