Sobre la gris segunda temporada de Daredevil

Este artículo NO contiene spoilers de la 2º temporada de Daredevil.

Mis expectativas de cara a la segunda temporada de Daredevil eran muy altas, principalmente por el hecho de que la primera me pareció un debut espectacular que componía trece de los mejores capítulos que pude ver el año pasado, y porque este regreso prometía ser un más y mejor. Una vez asentada y sin la presión de tener que presentar no solo al superhéroe protagonista y a su universo, sino también abrir la colaboración entre Marvel y Netflix, Daredevil vuelve con ganas de seguir demostrando que es uno de los mejores productos audiovisuales que ha creado la Casa de las Ideas.

Es una segunda temporada, y son dos las incorporaciones que se introducen en esta tanda de capítulos, dos personajes icónicos con un potencial enorme: The Punisher (conocido aquí como el Castigador) y Elektra. Tras un gran villano como fue Kingpin, había miedo de si estarían a la altura con los nuevos némesis, y no solo han conseguido que sean interesantes, sino que le han añadido un factor que ha dado mucho juego: la línea entre el bien y el mal, esa zona gris. Kingpin, aun siendo un personaje muy humano, era un malo más convencional, era el tipo que había que derrotar y ya. Sin embargo, The Punisher y Elektra son tan grises que hasta cuesta a veces llamarlos ni siquiera villanos.

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Sin el peso de tener que presentar Hell’s Kitchen (La Cocina del Infierno) ni el tono de la serie, esta segunda temporada se siente, de primeras, mucho más libre para jugar con los elementos que sabíamos que iban a estar ahí: la explícita violencia de las escenas de acción, el drama entre los personajes y los misterios que rodean tramas que se van desarrollando poco a poco. Primero, decir que hace mucho que no veo unas escenas de acción tan buenas como las que me he encontrado aquí, y no hablo solo de en la televisión. Han subido el ya buen nivel que tuvieron en la primera entrega, y han realizado coreografías más elaboradas y contundentes, con algunos momentos memorables (como lo que ocurre en el episodio 2×03, probablemente el mejor de la temporada). Segundo, la relación entre los personajes, ya establecida, ha evolucionado de forma eficiente durante los capítulos, a pesar de notarse cierta dispersión entre ellos: al abrirse dos líneas tan potentes con The Punisher y Elektra, personajes que por otro lado también tienen su desarrollo y evolución, se ha provocado que Matt Murdock (aka Daredevil), Karen Page y Foggy no pasen tanto tiempo juntos. Tiene una explicación y sus consecuencias dramáticas, pero quizá se echa un poco de menos algo de tranquilidad en una temporada que no para ni un segundo de ir de un lado a otro.

Pero hablemos de los flamantes fichajes, que es una parte clave de esta season. Por un lado tenemos a The Punisher, el personaje al que más ganas tenía de ver, y que se presenta durante los tres primeros capítulos de una forma espectacular. Me gusta, como he dicho antes, que sea alguien gris, que se acerque más al antihéroe que a un villano como tal, y han sabido jugar esa carta con bastante inteligencia. Ahora bien, también he sentido que se ha ido desinflando hacia el tramo final: sus conflictos me seguían atrapando, y la interpretación del intenso Jon Bernthal (movimientos de cabeza a parte) siempre ha estado al servicio de lo que este tipo requería, pero quizá sea la estructura de la trama, que le hace tener menos minutos en pantalla en la resolución, lo que me hizo estar más interesado en las aventuras de Daredevil (que sigue siendo, sin lugar a dudas, el centro del pifostio) o de Elektra.

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Y hablando de ella: ¿Qué tal Elektra? Pues muy bien, la verdad. Al principio tuve mis reticencias por la manera tan brusca en la que aparece, que casi detiene la historia que se estaba desarrollando para ir en otra dirección, pero a medida que la he ido viendo me ha convencido más y más. Es cierto que es una de las culpables de que esta segunda temporada tenga una estructura tan dividida, que provoca alguna que otra señal de irregularidad, pero lo compensa al ser un personaje muy interesante, con una tremenda química con Matt Murdock (apoyada por unas geniales interpretaciones por parte de Elodie Yung y Charlie Cox) y con un desarrollo que, a diferencia de The Punisher, se nota más constante. Y decir que ambas incorporaciones, en lo que concierne a la acción, funcionan a las mil maravillas.

Es posible que no haya sido una temporada tan redonda como la primera, pero también es cierto que Daredevil ha regresado con mayores aspiraciones, y la jugada les ha salido muy bien. Esta segunda entrega es más compleja, más oscura, visualmente más espectacular, tiene más cosas que contar y en cierta medida lo hace mejor; hecho algo de menos la redondez del debut, en el que nada parecía sobrar y muy poco parecía faltar, pero quizá es el precio a pagar por tener más fichas en el tablero. No ha sido una temporada perfecta, y algunas flaquezas (tanto narrativas, con momentos poco creíbles, como de planificación, con algunos fallos de raccord casi inexplicables) demuestran que esta serie está lejos de tocar techo, y eso también es positivo: ya tiene un nivel enorme, y esperemos que en la más que posible tercera temporada vaya aún más hacia arriba. De momento me quedo con lo muchísimo que la disfruto, y que me parece, junto a Los vengadores y Guardianes de la galaxia, lo mejor que ha hecho Marvel audiovisualmente hablando hasta la fecha.

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