Superstore: ¿La sucesora de Community?

Una de las series que más me llamó la atención de entre las que se presentaron en los Upfronts del año pasado fue Superstore, una comedia ambientada en un supermercado creada por Justin Spitzer y protagonizada por Ben Feldman (el cuqui de A to Z) y America Ferrera (AKA Ugly Betty). Se estrenó en la mid-season, convirtiéndose en el mayor éxito en comedia de los últimos años para NBC, pero las primeras opiniones que leí no eran muy entusiastas, así que me olvidé de ella. Hasta que cuando la serie llevaba media temporada leí la siguiente frase: “Superstore es la nueva Community“. Así fue como me entraron muchas ganas darle una oportunidad, cosa que tuvo que esperar hasta las vacaciones de Semana Santa cuando gracias a un maratón pude comprobar lo cierto (o erróneo) de tan osada afirmación.

No voy a andarme con rodeos y voy a despejar la incógnita: Superstore es una más que digna sucesora de Community. Sé que decir algo así es compararla con una de las mejores comedias de la última década (bajo mi humilde opinión), por eso voy a matizar estas palabras: Superstore es una más que digna sucesora de la primera temporda de Community. Muchos elementos de esta sitcom recuerdan en cierta medida aquél primer curso en el Greendale Community College, antes de que esta universidad comunitaria se convirtiera en el campo de juegos de Dan Harmon, donde dejaba volar su imaginación a base de parodia y meta-humor. Y aunque tiene el potencial de llegar a las cotas de metarreferencialidad de aquella, la NBC ya aprendió la lección con Community y no va a permitir que la comedia que mejor le funciona ahora mismo vaya por caminos que la encierren a un público demasiado minoritario.

Y ahora os preguntaréis: ¿Por qué crees que es una buena sucesora? Pues, principalmente, por los personajes. Lo que en Community era el Study Group aquí lo encontramos en ciertos empleados del supermercado Nº1217 de la cadena Cloud 9, un grupo de personajes de lo más variopinto y algo estereotipado en que encontramos desde el protagonista guaperas (Jeff) a la protagonista responsable (Annie) pasando por la adolescente embarazada o el jefe bobo e ingenuo (Dean Pelton). Pero más allá de los tópicos usados para su construcción, estos personajes consiguen romper con aquello que se esperaría habitualmente de ellos en determinadas ocasiones durante esta primera temporada. Por poner un par de ejemplos: el guaperas tendría que ser muy vanidoso y sin embargo acaba siendo de los más amables mientras que la “teen mom” es más responsable de lo que parece.

Photo from the episode "Secret Shopper"

Los personajes van aprendiendo y “creciendo” a medida que avanza la serie del mismo modo que aumenta el cariño que sientes por ellos, tanto individual como colectivamente. Porque al final del día, más allá de un grupo de compañeros de trabajo, todos ellos son amigos y se preocupan los unos por los otros, con el episodio 1×11 como máximo exponente de esta amistad/compañerismo. Además, más allá de grupo protagonista, trabajando en la tienda encontramos a unos cuantos empleados recurrentes que van apareciendo esporádicamente en algunas tramas y gags del mismo modo que algunos estudiantes míticos aparecían por Greendale (por ejemplo Leonard, Starburns o Magnitude).

Otro de los principales aciertos es situar la acción exclusivamente dentro de la tienda y cómo esto beneficia a su humor. Porque las tramas de la serie pueden ser bastante convencionales enfocándose en el día a día de los empleados, pero los productos allí vendidos suelen dar bastante juego y le añaden algo de originalidad a la comedia. En este contexto “supermercantil”, la serie también consigue tratar satisfactoriamente, además de con acierta ironía y crítica, temas de actualidad como el racismo, los estereotipos de género o la homosexualidad (todos ellos siempre a favor de la tolerancia).

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Entre los puntos cómicos de la serie también podemos encontrar algunos chistes recurrentes, como el nombre de Amy o la vanity card de Spitzer al final de cada episodio, pero si hay algo que me ha gustado especialmente del humor de Superstore esas son las pequeñas cápsulas cómicas, a veces también con temática recurrente, de dos o tres segundos de duración que suele haber entre escena y escena. En ellas vemos tanto situaciones cotidianas del supermercado como otros gags algo más surrealistas, siendo la gran mayoría de ellas bastante divertidas y otra fuente cómica más allá de los chistes habituales.

Superstore es una recomendable workplace comedy que bebe de anteriores series de la cadena como Community o The Office (serie en la que trabajó su creador) para crear un producto divertido, entretenido y bastante entrañable alrededor de un grupo de trabajadores de un supermercado. Esperemos que en la segunda temporada (ya confirmada) consigan resolver satisfactoriamente el cliffhanger (aunque curiosamente el final también pueda sirve como una amarga series finale) y sacarle aún más partido a esta peculiar ambientación para seguir provocando risas  en el espectador.

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