The Crown: Larga vida a la Reina

Este artículo NO contiene spoilers de la serie.

Más allá de algún que otro leve acercamiento nunca he seguido una serie de época. Y eso que siempre he tenido cierta curiosidad por ponerme con alguna, en especial con las que nos llegan de las Islas Británicas. Downton Abbey, por ejemplo, es una serie que siempre me ha llamado la atención, a pesar de no haber visto ni una sola secuencia de ella; y a nada estuve de ponerme el año pasado con Wolf Hall, la miniserie que encandiló a la crítica (cosa que intentaré arreglar lo más pronto que pueda, por otra parte). Con esto en perspectiva, cuando a principios de año se anunció con un extenso trailer la respuesta de Netflix ante la necesidad de una serie histórica de calidad en su catálogo, ya lo sabía: iba a verme The Crown.

Ya han pasado cerca de diez meses de aquello, The Crown se estrenó finalmente el pasado cuatro de noviembre y vengo aquí a hablaros de qué tal ha sido la experiencia. Antes de nada, para empezar, me gustaría comentar este hueco —o mejor dicho, este nicho de mercado inexplorado— que había dentro de la plataforma y que intenta suplir The Crown. No solo ya como serie histórica (que para bien o para mal ahí tenemos a Marco Polo) sino como pieza clave para aumentar el prestigio, aún más, de su catálogo. Es más, no me extrañaría que fuera el buque insignia de la compañía a la hora de afrontar la próxima temporada de premios, porque tiene madera para competir muy fuerte en los Emmy. Sí, aún no sabemos si se va a convertir a la larga en una de las caras conocidas de la familia como ya son House of Cards, Narcos o Orange is the New Black; y ni de lejos está siendo el fenómeno que supuso este verano Stranger Things. Pero el objetivo de Netflix no era hacer un blockbuster seriéfilo (si es que ese término tiene algún sentido) sino una serie de culto, de esas que tanto abundan en el catálogo de la ya veterana HBO. Y por eso será que The Crown parece que le habría quedado como un guante a la cadena de Juego de tronos. Pero no, es una serie creada por y para Netflix, y menos mal, que ver los capítulos en una o pocas sentadas sin esperar semanas es toda una ventaja.

thecrown_01

¿Pero qué es The Crown? Si a estas alturas aún no os habíais enterado, es un drama de época que ahonda en la familia real británica de la segunda mitad del siglo pasado, centrándose en especial sobre la figura de Isabel II. The Crown se basa en gran parte en la exitosa obra de teatro The Audience, de Peter Morgan, quien a su vez es el creador y guionista de toda la serie. Morgan ya tenía experiencia previa en esto de la monarquía británica pues también fue el autor del guión de La reina (The Queen, 2006), la película en la que Helen Mirren ganó su hasta ahora único Oscar interpretando, casualmente, a Isabel II. Si bien el tema principal de esta temporada ha sido el de que una princesa de veinticinco años de repente tenga que asumir el cargo de monarca y todo lo que esto conlleva, la serie, como la obra de teatro, juega bastante con la curiosa relación entre el gobierno y la corona británica. Que The Crown es un proyecto ambicioso se nota casi desde el primer minuto. Pero es que estamos ante la producción más cara de la historia de Netflix, y hay quien dice (ya que no hay estimaciones oficiales) que puede que sea una de las series más caras de la historia de la televisión. Estaría en todo caso entre los doscientos millones de The Pacific y los ciento veinte de The Get Down. Esta última, por cierto, había sido hasta ahora la producción más costosa de la plataforma, y a diferencia de The Crown, en ella no veía nada que me hiciera intuir adónde había ido a parar todo ese dinero. Pero es que aquí todo luce, el valor de producción es altísimo. Y si fuera poco todo esto, desde Netflix han confirmado que tienen intención de que esto sean seis temporadas en total, y que cada una tratará una década distinta del reinado de Isabel II.

Si hay algo que llama la atención de The Crown es su enfoque estilístico y el tono de la misma. Es una dirección sobria, pero alejada de los tonos oscuros y fríos que se podían intuir en un primer momento en dramas de este tipo, o en serie políticas como su ¿prima lejana? House of Cards. Es una serie muy de personajes, y establece suficientes conexiones sentimentales con el espectador como para hacer suya la serie, y no querer dejar de ver capítulos. Tiene momentos realmente emocionantes, y aunque a veces apela al melodrama, es en la potencia de sus interpretaciones, junto a la importancia de su delicado montaje y la nada austera fotografía, cuando realmente veo a esta serie como la joya que presupone ser. Por otro lado, en lo que se refiere a su estructura, no es del todo episódica, con lo que podríamos estar hablando de nuevo ante una “película de 10 horas”, pero hay algunas excepciones porque capítulos como el de la niebla (Act of God) o el del retrato de Churchill (The Assassins) cuentan historias con su propio arco argumental dentro del capítulo en sí, y que bien podrían funcionar por separado como largometrajes al uso de haber tenido unos minutos más.

1478129162-thecrown1052631r

El equipo que hay detrás de las cámaras en la serie es realmente de lo más competente que hemos podido ver este año en televisión. A lo largo de los diez capítulos, la serie cuenta con cuatro directores, tres de ellos curtidos en la televisión británica, mientras que el otro es Stephen Daldry (director de películas como Billy Elliot, Las horas o El lector), y que realiza en los dos primeros episodios toda una clase de dirección de actores y de buen gusto a la hora de situar la cámara, siendo el que más destaca de los cuatro. Sí que puedo decir que se ha echado en falta la mano de una realizadora en este proyecto, a ver si para la próxima temporada se les ocurre. Hay una infinidad de nombres que prefiero ahorrarme, porque esto no es IMDb, pero me gustaría destacar el trabajo de diseño de producción, dirección de arte y sobre todo de diseño de vestuario (con el mismo diseñador que el de Juego de tronos), y que no dudo que irán seguro en la papeleta de Netflix de cara a los Emmy. De todos estos nombres me gustaría destacar al menos uno más, que ha sido toda una sorpresa ver aquí, pero que no me sorprende viendo el resultado: Nina Gold, una de las directoras de casting más relevantes de la industria hoy en día, sino la que más, que ha sido la responsable de ensamblar los repartos de algunas de las películas y series más importantes de los últimos años.

Un reparto como el de The Crown. Dentro de él se encuentran muchas de mis interpretaciones favoritas del año, y como conjunto creo que es lo mejor de la serie, que no es decir poco. Como la joven Isabel II tenemos a la casi desconocida Claire Foy, que espero que de aquí salga convertida en una estrella, y que nada tiene que envidiar a la Helen Mirren de La reina. Quizás el actor más reconocido de todo el reparto sea Matt Smith que, aunque su carrera en el cine no haya llegado aún a buen puerto, todavía lo recordamos por Doctor Who, y aquí se mimetiza totalmente con el ambiente interpretando al antipático príncipe Philip. No se quedan lejos actrices como Vanessa Kirby y Victoria Hamilton, interpretando a la hermana y a la madre de la Reina, respectivamente. Y Alex Jennings como el duque de Windsor, que a pesar de no tener excesivo protagonismo, consigue dar justo en el clavo con un personaje tan complejo. También hay actores que, sin ser la bomba, ofrecen interpretaciones que merecen ser destacadas como las de el entrometido secretario privado de la corona (Pip Torrens), el político Anthony Eden (Jeremy Northam) o el “soso” de Peter Townsend (Ben Miles). Pero he dejado lo mejor para el final, porque hay dos interpretaciones que a titulo personal creo que son la joya de la corona —valga la redundancia—: Jared Harris y John Lithgow. Muchos seriéfilos conocerán a Harris como “el británico de Mad Men”, que aquí interpreta al Rey Jorge VI —el mismo Jorge que Colin Firth interpretaba en una edad más temprana en El discurso del Rey (The King’s Speech, 2010)—, y en los dos primeros capítulos de la serie, dirigido por Daldry, el actor realiza un tour de force maravilloso que lo consagran como una de las interpretaciones más memorables de este 2016. Vaya, creía que iba a ser mi favorita de la serie, pero poco a poco me fue ganando John Lithgow y su emblemático Wiston Churchill. Su forma de andar, respirar, farfullar, pensar, dialogar y un infinito etcétera dan un sentido a una transformación interpretativa perfecta. Lithgow transmite mucho con sus silencios y su experimentada mirada, y las conversaciones de su personaje con la Reina Isabel son oro puro. Que los Emmy estén preparados.

the_crown_s01e07_still

Entiendo que se pueda tener prejuicios respecto al género que toca e incluso pereza por el tema que abarca, pero si has llegado hasta aquí creo que he dado motivos de sobra para ir corriendo a Netflix y darle a The Crown a ver qué pasa. La cabecera, por cierto, la realizan los magos de Elastic (Westworld, True Detective…) sobre una efectiva composición del señor Hans Zimmer. Es una serie necesaria, que al menos en mi caso me ha suplido un hueco que tenía entre las obras televisivas que sigo anualmente. Además, no es mi caso pero creo que toda persona que quiera ganarse la vida en el mundo de la interpretación debería ver esta serie sí o sí. Le he cogido mucho cariño a The Crown y es sin duda —como habréis intuido por todo lo que he soltado por aquí— una de mis series favoritas del año, y probablemente el mejor estreno seriéfilo de mi 2016. ¿Es normal que de una serie que acaba de empezar tenga ya hype por la quinta temporada? En la década de los noventa se divorciaron tres de los cuatro hijos de la reina y está todo el asunto de Lady Di… *se frota las manos*

Comentarios