Todo puede mejorar en un Flash

Este pasado 2014 ha sido el año del estreno de varias series basadas en cómics: como Gotham o Constantine, que me llamaban mucho la atención pero a les tenía miedo por el planteamiento de ambas, especialmente a Gotham, aunque esta parece haber salido bien parada. Sin embargo, la serie que más esperaba de este género es la que llegaba de manos de la cadena The CW para hacer compañía al bueno de Arrow en su lucha contra el crimen: The Flash.

The Flash se nos presentaba, en primer lugar, como una forma de expandir el universo que ya habían comenzado con Arrow añadiendo nuevos personajes que podrían compartir ambas series y, en segundo lugar, como una perfecta forma de añadir superpoderes a este universo y la gran variedad que ello conlleva. Esto podría dar lugar a que mi hype se encontrase por las nubes, pero ese no fue el caso: ya había aprendido de Arrow a no esperar más que entretenimiento y no pretendía volver a desilusionarme como con la última y desastrosa temporada de esta misma. Y, sinceramente, doy gracias por ello.

La primera impresión que da The Flash es la de otra serie procedimental más, en este caso con superpoderes y supertortazos de por medio, con nuevo villano por episodio. Si bien está la triste historia de Barry Allen y sus padres, no parece que sea algo que de primeras vayan a desarrollar plenamente. Estos primeros capítulos se pueden hacer algo pesados, lo entiendo, pero los aguanté con ganas ya que soy particularmente fan de las historias de superhéroes y, gracias a ello, me llevé una grata sorpresa cuando la serie comenzó a cambiar.

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Tal y como la serie va avanzando, la trama principal, que en primer lugar se mostraba en breves pinceladas cada capítulo, se va dejando ver y su desarrollo convierte la historia en algo totalmente diferente y muy superior al planteamiento inicial de supervillano por capítulo. Aunque sí que es cierto que luego aparecen nuevos enemigos en los episodios, estos servirán simplemente para avanzar la trama principal o quedaran relevados a segundo plano. Esto hace que la segunda mitad de la temporada sea bastante superior a la primera y, en mi opinión, mucho más enfocada a lo que una buena serie de este género debería ser. Que aprendan de Daredevil, que se limitaba a una trama con unos enemigos ya predeterminados y sin la necesidad de ir mostrando nuevos a cada entrega.

The Flash tiene algunos momentos bastante buenos y que distan de la cutrez que en principio esperaba al ver el planteamiento inicial: una serie en la que en cada capítulo muestran un poder nuevo tiene que salir bastante cara en cuanto a efectos especiales y esperaba que recortasen bastante en este apartado. Aunque sí que es cierto que se nota en todo momento que estamos ante un producto televisivo y no en el cine, como es totalmente lógico. Por otro lado, tiene unos personajes que pueden dar mucho juego, incluso aquellos que han decidido dejar como simples secundarios en esta temporada –aquellos que conozcan algo del universo DC probablemente sepan de que hablo-. Y no quiero entrar en spoilers, pero el final de temporada parece dejar caer aquellos personajes que van a dar juego, además de ser un final muy loco, que no esperaba y que me ha parecido bastante bueno. En este caso nadie podrá decir que no se han arriesgado tocando ciertos temas extraños -hasta para este género- y que, si bien esperaba que tocasen ya que hablamos de Flash, no esperaba ver en esta primera temporada.

Finalmente, después de una decepcionante temporada de Arrow, puedo decir que parece que la CW si conoce el camino correcto a seguir por sus series (aunque parece que solo les apetece seguirlo con algunas). Mejor no me precipito, no vaya a ser que lo de Flash sea algo temporal y la segunda temporada esté llena de los altibajos a los que Arrow nos tiene acostumbrados, aunque no parece ser así. Habrá que ver que pasa con Flash, Arrow y Legends of Tomorrow el año que viene, esperemos que logren dar con la tecla y acabar por sentar las bases que el universo DC se merece en televisión, aunque ya adelanto que la selección de protagonistas para esta última me parece algo rara. Pero claro está, raro no significa malo.