Nosotros | We are americans

Llega la noche y es tras un corte de luz cuando el niño pequeño avisa a sus padres de que hay una familia delante de la casa a la que han ido a pasar unos días de vacaciones. Figuras inmóviles, impasibles ante las amenazas que un padre cada vez más asustado les grita para que se marchen de su jardín. Las siluetas, agarradas de la mano, no se mueven ni un centímetro. ¿Quiénes son? ¿Qué están haciendo allí? ¿Por qué, en la lejanía, parecen componer el mismo retrato que la familia dentro de la casa?

Existen muchas películas que tratan el miedo a que tu hogar, pretendido lugar seguro, se vea invadido por una amenaza externa que no solo te inhabilita sino que también juega a profanar los elementos que conforman tu cotidianeidad. El miedo se multiplica, claro, cuando esos invasores son una versión físicamente calcada pero moralmente irreconocible de uno mismo. Este es el punto con el que arranca Nosotros (Us, 2019), la segunda película de Jordan Peele.

Tras la aclamada Déjame salir (Get Out, 2017), filme de terror con un marcado comentario social alrededor del racismo arraigado en Estados Unidos, Jordan Peele da un paso adelante con una obra que se siente, por encima de todo, como el campo de juego de un director no solo conocedor sino también amante del género. Sin dejar de lado la carga política, Nosotros se centra en su construcción como película de terror, alejándose de otros éxitos recientes como Hereditary a través de su planteamiento a varias velocidades: desde la inquietud interminable de las mencionadas figuras paradas en la sombra hasta el cuchillazo directo a la yugular a gloria de los charcos de sangre. Nunca pierde el pulso de una narración llena de ideas dentro de un género en el que no es fácil tenerlas, no significando esto que sea un trabajo novedoso a nivel de propuesta visual, pero sí repleto del buen gusto y saber hacer de un director con una mirada clara sobre lo que quiere conseguir, sin numerosos alardes innecesarios.

 

En muchos sentidos Nosotros se siente como el reverso de Déjame salir, lo cual es de por sí interesante a la hora de afrontar la segunda película de un director tan bien recibido. Mientras que aquella utilizaba el código del terror para hablar de sus temas principales pero viéndose encorsetada por el camino argumental a seguir, en Nosotros es el subtexto el que se va amoldando a las necesidades de lo que, por encima de todo, nos encontramos aquí: una carta de amor al género. El comentario político (tan vinculado a la situación actual de Estados Unidos, hablando de los olvidados y de las consecuencias del intento de manipular) no parece limitar la exploración puramente formal de lo terrorífico; es más, lo alimenta de tal manera que se vuelven inseparables.

El problema reside, porque Nosotros está lejos de ser una película redonda, en el miedo que tiene Jordan Peele de que su discurso, más ambicioso y complejo, no sea captado por los espectadores. Que señale a la luna y la gente mire al dedo. En Déjame salir era difícil no sacar las conclusiones que él quería, porque todo estaba muy claro, pero aquí la cosa se empieza a volver más gris… y por ello la película, tan enigmática en sus dos primeros tercios, nos conduce a unas didácticas explicaciones finales que se sienten innecesarias. Esto provoca, pues, que el subtexto salga a la superficie de manera abrupta y que la naturaleza de la protagonista (estupenda Lupita Nyong’o), su origen y trauma, se vean expustos de tal manera que cualquier duda se esfume. Es una pena que nos den tantas respuestas en los compases finales cuando el resto había estado jugando a otra cosa (incluso desde su propio título, Us, que conforma las iniciales de United States). Los tropiezos no quitan que Nosotros sea una estupenda película de terror que, como esa niña atemorizada por su reflejo que no se da la vuelta, emprende un viaje hacia los túneles ocultos que también constituyen un país que debería mirarse al espejo.

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