D’A Film Festival 2018 – Parte IV

 

Ahora sí, artículo final de esta errática cobertura que en La Pantalla Invisible dedicamos al D’A Film Fest 2018 de Barcelona. Esta cuarta y última entrega recopila las opiniones de algunas de las mejores cintas del festival y que, como cada vez que cubrimos un festival, concluirá con un párrafo que resumirá las impresiones de lo que ha dado de sí y un ranking con las mejores películas de la programación.

Hannah

Servidor conoció a Charlotte Rampling en 45 años (45 Years, 2015), una cinta en que la actriz británica debía enfrentarse a la inestabilidad de su longevo matrimonio cuando los recuerdos del primer amor de su marido salen a la luz. De forma similar, Hannah (íd., 2017) pone a la actriz de 72 años otra vez en el foco de una crisis que afecta de lleno su matrimonio, aunque en esta ocasión el problema al que ella debe hacer frente es la encarcelación de su marido. La película, escrita y dirigida por Andrea Pallaoro, abre con un primer acto que nos muestra el último día que el personaje titular pasa con su pareja, antes de que la vida de ambos sufra una reestructuración radical. A partir de ahí y a base de observar su rutina, —algo que ha hecho que se la compare con cierta obra de Chantal Akerman— somos testigos de la erosión que va sufriendo el interior de Hannah con el paso de los días ante la soledad y el fantasma de los crímenes cometidos por su marido. La gran virtud en la concepción que hace de esta obra se encuentra en la sutilidad y el minimalismo formal con los que construye la compleja debacle psicológica de la protagonista. La simple presencia de Hannah, a través de secuencias sin apenas diálogos, consigue llevar la historia y transmitir la tristeza y la desesperación del personaje, algo que dice maravillas de Pallaoro y, sobretodo, de la magistral interpretación de Rampling. [★★★½]

Oh Lucy!

Oh Lucy! (íd., 2017) se centra en Setsuko, una oficinista solitaria de Tokyo que añade algo de luz a su vida cuando conoce a John, un profesor de inglés al que da vida un sorprendentemente sólido John Harnett. Sin embargo, cuando su sobrina huya repentinamente a los Estados Unidos con ese mismo profesor, ella y su hermana —a quien no soporta— deberán volar a América para encontrarla. La vida de la directora de esta película, Atsuko Hirayanagi, es un híbrido entre la cultura japonesa, su país de origen, y la cultura americana, su país de residencia y donde estudió hasta llegar a ser directora de cine, de manera que no es raro que su ópera prima funcione en los mismos términos que su autora. Esta mezcla cultural sobre la que se sustenta esta cinta surge al colisionar la rigidez emocional japonesa con el espíritu abierto y festivo propio de Norteamérica. El principal exponente de ello es el personaje interpretado por Shinobu Terajima, pero también es algo representativo a nivel cinematográfico al combinar la comedia indie de moteles californianos con ese tipo de drama sobre personajes fracasados y miserables tan propio del archipiélago oriental —me viene a la mente Después de la tormenta (Umi yori mo mada fukaku, 2016) como ejemplo—. El resultado final de este híbrido cultural bascula constantemente entre lo cómico y lo trágico, a veces de manera demasiado brusca y con algunos altibajos, pero Oh Lucy! logra ser lo suficientemente divertida, emotiva y simpática como para dejar un buen sabor de boca y salir satisfecho del cine. [★★★]

First Reformed

Paul Schrader es una figura importante en el cine norteamericano, especialmente cuando hablamos de los guiones de Taxi Driver (íd., 1976) y Toro salvaje (Raging Bull, 1980) que escribió para Martin Scorsese. Muy distinta es su suerte detrás de las cámaras en la función de director, ya que pocas obras han quedado para ser reivindicables por parte de los círculos cinéfilos. Aunque parece que esto va cambiar con First Reformed (íd., 2017), en la que Ethan Hawke se pone en la piel de un cura atormentado por su pasado que intenta evitar que el suicidio del marido de una joven de su congregación. Así de primeras cuesta bastante entrar en los caminos entrelazados de la crisis de fe ante la corporativización de la iglesia y la crisis ecológica del cambio climático que Schrader propone durante buena parte de la película.  Sin embargo, paralelamente hace avanzar una introspección hacia el interior del personaje de Hawke que atrapa y asfixia a medida que la atmósfera se va enrareciendo y el film se vuelve cada vez más oscuro. A ello también contribuye una relación de aspecto de 4:3 que aprisiona a los personajes y una dirección sobria sin salidas de tono excepto en momentos puntuales como cuando donde Schrader, en uno de los momentos álgidos, recurre a una secuencia onírica que descoloca por completo al espectador sin que lograr eliminar su coherencia dentro de la obra. Aunque si hay un momento que seguro dará que hablar es el desenlace, cuyo desarrollo resulta inquietante, tenso y hasta enfermizo, dejando una sensación agria que continúa hasta mucho después de los créditos finales, logrando que First Reformed se una al selecto club de películas que crecen y crecen en la memoria tras su visionado. [★★★½]

Claire’s Camera

La clausura del festival para el que escribe estas lineas consistió en la proyección de La cámara de Claire (Keul-le-eo-ui ka-me-la, 2017). Con su tercer film de 2017, Hong Sang-Soo nos transporta a la ciudad costera de Cannes, lugar donde precisamente hace un año presentó la película fuera de competición. La localización no es trivial ya que, siguiendo la tendencia de introducir elementos metarreferenciales, la historia está ambientada en el festival galo y por ello está protagonizada por personajes que trabajan de la industria cinematográfica —un par de agentes de ventas y un director—. Otra de las constantes del coreano que se mantiene es la exploración de los sentimientos y las relaciones adultas a partir de sencillos diálogos y una narrativa crónológicamente desordenada, aunque en esta ocasión esto queda a un segundo plano ante las posibilidades que introduce Claire, una profesora de visita por Cannes a la que interpreta Isabelle Huppert. La cámara que acompaña a Claire a todas partes sirve para jugar con la idea de que capturar fragmentos del pasado mediante fotografías —o imágenes en general— nos permite reflexionar y apreciar los cambios de uno mismo, de manera que después . La manera en que se construye esta tesis hace que entremos inesperadamente en el terreno del realismo mágico e incluso dudemos de la «existencia» de Claire, ya que su principal propósito, junto con las fotos que ella toma con su cámara, es servir como un dispositivo narrativo con el que provocar una evolución —o un aprendizaje, ya que es, simbólicamente, una profesora— en el resto de personajes. Todo esto convierte La cámara de Claire en una obra fascinante, aunque casi tan interesante es que esta complejidad esté escondida a primera vista de una agradecida ligereza por la vía de inocentes y espontáneos instantes cómicos que son principalmente fruto del choque cultural entre Huppert y Kim Min-Hee. Una pequeña joya perfecta para dar por cerrado el D’A 2018. [★★★½]

CONCLUSIONES

Este es el primer año que disfruto de las propuestas cinematográficas de autor que ofrece el D’A Film Fest desde la posición de acreditado de prensa, lo que ha propiciado que haya visto una cantidad de películas superior a ediciones anteriores. A nivel logístico apenas ha habido retrasos, el festival ha transcurrido sin incidentes más allá de un par de problemas con las proyecciones del primer día y ha habido una buena organización a la hora de recoger las entradas. En cuanto al nivel de las cintas, aunque este año siento que el nivel medio de la programación ha sido ligeramente mejor que en la pasada edición sí he echado de menos películas que me atraparan y fascinaran al nivel de Nocturama (íd., 2016) o Estiu 1993 (íd., 2017). Esto es algo que he sentido más intensamente durante los primeros días de festival ya que muy pocas películas del primer fin de semana han logrado entusiasmarme. Aun así todo se ha visto solventado en la segunda mitad, con unas cuantas sorpresas muy agradables. Sin más dilación, aquí os dejo el TOP 10 de películas del D’A 2018, lo que también incluye filmes de la programación vistos antes o después del festival.

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