Mis 25 discos favoritos de 2018

Mientras que componer la lista de mis películas favoritas de 2018 no ha sido una tarea excesivamente complicada como consecuencia de que, haciendo repaso, he descubierto que han sido pocas las obras que me han terminado de gustar, me ocurre lo opuesto con la música. Son tantos los discos estupendos que he escuchado a lo largo de estos doce meses y tan alta la calidad y el interés que no solo me ha costado elaborar este top de 25 álbumes, sino que me ha dolido dejar fuera a propuestas que en otro contexto no me cansaría de recomendar. Al final siempre hay que tomarse estas cosas con la filosofía adecuada: es una lista subjetiva impulsada por decisiones del momento y que premia, o eso he intentado, otorgar protagonismo a aquellos trabajos que más me han cautivado, impresionado o acompañado en este 2018 que expira.

Que voy a tener que aprender a escribir de música es una obviedad y, como ya me he encargado de aclarar en la sección Semana musical, los párrafos que he escrito de cada disco no son análisis de los mismos sino más bien unas cuantas pinceladas de por qué los recomiendo y por qué creo que merecen estar en el puesto que ocupan. A medida que aprendo, leo y comprendo más (en cualquier ámbito que toque esta página), menos cómodo me siento soltando opiniones que no siento totalmente fundadas y argumentadas; algo en lo que puedo haber pecado alguna vez y que, por lo tanto, me gustaría evitar. Esa es la principal razón por la que subrayo con especial ahínco mi poca experiencia en este campo: no es mi objetivo profundizar, pues no cuento con las herramientas necesarias, sino recomendar. Hay que ser honestos con lo que se escribe, sencillamente.

En cualquier caso, estos son mis 25 discos favoritos de 2018. La oferta musical es tan inabarcable que es probable que me haya dejado fuera algún álbum notable, pero al menos tengo la conciencia tranquila en cuanto a que he intentado, con el tiempo y motivación a mi alcance, cubrir el máximo espectro posible. Como complemento al artículo, también, he grabado un pequeño podcast en el que hablo de manera distendida y sin pretensión alguna de unos cuantos motivos que me han impulsado a crear todo esto. Un tipo hablando de cosas que le gustan mucho, en resumen. Lo podéis descargar aquí, o reproducirlo directamente en este tan apañado reproductor:


25. Be the Cowboy, de Mitski

Géneros: Art Pop, Indie Rock, Chamber Pop, Indie Rock

Duración: 32 min

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Esta lista se abre con la que fue una recomendación de mi buen amigo Carlos Quiñones, que por el mes de agosto me descubrió el nuevo disco de Mitski, Be the Cowboy, que ya desde un primer momento me dejó muy buenas sensaciones. Álbum mezcla de pop y rock, quizá no es el trabajo más complejo de todos los que se vayan a poder encontrar aquí (o incluso que otros que se han quedado fuera), pero sí es tremendamente consistente y cuenta con una primera mitad a la que siempre apetece volver. Es uno de los discos de pop del año, diría yo, y aunque he estado pensando hasta el último momento si otorgarle el puesto al nuevo lanzamiento de Kero Kero Bonito, me he decantado por Mitski.


24. CARE FOR ME,  de Saba

Géneros: Conscious Hip Hop, Jazz Rap, Cloud Rap, Neo-Soul, Trap Rap

Duración: 41 min

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Este disco me pilló desprevenido, sin esperar nada de él, y aquí se encuentra, dentro de la lista de lo mejor del año. Debo avisar, ya de primeras, que el rap es uno de mis géneros de cabecera y que este no será el único representante de ese mundillo dentro del top. Sí es, dentro de los lanzamientos de 2018, uno de los trabajos más completos dentro de ese sonido que no se queda solo en el rap clásico sino que va más allá, mezclándolo con jazz y con los nuevos sonidos provenientes del trap. CARE FOR ME, del hasta ahora desconocido para mí Saba, es un disco más que recomendable para los que disfruten de este tipo de propuestas tan vinculadas con la actualidad.


23. Safe in the Hands of Love, de Yves Tumor

Géneros: Neo-Psychedelia, Post-Industrial, Art Pop, Hypnagogic Pop, Trip Hop, Experimental Rock

Duración: 42 min

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Hay tipos de música, composiciones y sonidos que no se pueden explicar a través de las palabras; quizá sí analizarlos y explicarlos, pero nunca transmitir lo que se siente cuando uno se sumerge en ellos. Precisamente de esos sonidos está compuesto Safe in the Hands of Love, de Yves Tumor, un disco que parece empeñado en esquivar todas las etiquetas y que propone un viaje hipnótico y fascinante a través de distintos géneros, desde el pop hasta el rock, entendidos desde un prisma psicodélico y tremendamente experimental. Como no se puede explicar, os lo dejo para que lo escuchéis. Se defiende solo.


22. Avantdale Bowling Club, de Avantdale Bowling Club

Géneros: Jazz Rap, Modal Rap, Conscious Hip Hop

Duración: 53 min

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La consistencia es uno de los adjetivos más positivos que se le pueden otorgar a un disco, o al menos a un disco que propone lo que este Avantdlae Bowling Club. Para mí es otra de esas sorpresas del año, un trabajo que no conocía en absoluto y que se ha colado en la lista de los mejores lanzamientos por ser, en lo suyo, de las propuestas más sólidas que he podido escuchar. Es un álbum de rap, sí, pero el jazz es tremendamente importante aquí y consigue alcanzar unos sonidos que si bien puede que no sean nuevos, sí que están pulidos de una manera tremenda. Un disco para noches frías y para aquellos que no quieren que el rap siga sonando a lo mismo.


21. Dionysus, de Dead Can Dance

Géneros: Tribal Ambient, Neoclassical New Age, Turkish Folk Music, Balkan Folk Music, Iranian Folk Music, Greek Folk Music

Duración: 36 min

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No había escuchado nada del dúo Dead Can Dance y la verdad es que este Dionysus ha sido entrar por la puerta grande. Dividido en dos actos, el disco consigue crear una atmósfera fascinante a través de la mezcla de diferentes géneros, con influencias de distintos países y con fuertes temas del imaginario griego. Es un trabajo muy agradable que, si bien es verdad que brilla más en su primera mitad, en general ofrece 36 minutos de una música única y peculiar.


20. Double Negative, de Low

Géneros: Glitch Pop, Ambient Pop, Noise Pop, Post-Industrial, Drone, Slowcore

Duración: 48 min

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Uno de los discos que más han crecido a lo largo de las escuchas, y también, para bastante gente, uno de los lanzamientos más brillantes del año. Me estreno en la discografía de Low con este Double Negative que, además de una de las carátulas más bonitas de 2018, nos deja 48 minutos de un pop que no se parece a casi nada de lo que puedas escuchar. Mezcla de géneros, también, y de una complejidad total que hace que enfrentarse a él a veces pueda ser complicado. He leído a más de uno decir que no es la puerta de entrada más sencilla al estilo de Low, pero aún así es difícil escucharlo y no disfrutar de su propuesta.


19. The Choice, de Kamasi Washington

Géneros: Spiritual Jazz, Post-Bop

Duración: 38 min

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Me veo obligado a empezar con la curiosidad principal que envuelve a este lanzamiento: Kamasi Washington lanzó este año su álbum Heaven and Earth, y en la edición física había una parte que era necesario cortar para acceder a este The Choice. Es decir, en cierto sentido estamos hablando de un «extra»… pero que va mucho más allá, al menos en su calidad como obra individual. Una de las voces más estimulantes del jazz actual demuestra aquí su músculo musical y nos regala 38 minutos de una calidad tremenda. Mientras que su disco «principal» se alarga más allá de las dos horas y divaga a lo largo y ancho de un terreno más amplio, The Choice juega en una liga más comedida pero, aún así, brillante.


18. Rausch, de GAS

Géneros: Ambient Techno, Ambient, Drone

Duración: 60 min

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Hay algunos discos en esta lista que han necesitado tiempo para cautivarme, y quizá uno de los máximos representantes de eso sea el último trabajo de GAS, de nombre Rausch. La primera vez que lo escuché, tras verlo en puestos altos de listas de otra gente de la que me fío bastante, no acabé de entrar en su propuesta, en ese ambiente oscuro y lineal que proponía a lo largo de sus extensos 60 minutos. Puede que no fuera un plato de mi gusto, llegué a pensar, pero tras un tiempo volví a él y la sorpresa fue mayúscula: lo que antes me había parecido anodino, ahora me absorbía y me trasladaba a un ambiente casi lynchiano. Era, por lo tanto, cuestión de elegir el momento adecuado para disfrutar de uno de los álbumes más fascinantes del año.


17. A Laughing Death in Meatspace, de Tropical Fuck Storm

Géneros: Art Punk, Punk Blues, Noise Rock, Psychedelic Rock, Post-Punk, Experimental Rock

Duración: 47 min

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Os lo voy a confesar: cuando me puse este A Laughing Death in Meatspace (vaya título y vaya carátula) y lo escuché varias veces del tirón llegué a pensar que había dado con mi disco del año. O, al menos, que de los primeros cinco puestos era difícil que se moviera. Otros trabajos se han abierto camino y quizá en las últimas escuchas no he encontrado esa chispa indiscutible que me encandiló al principio, pero es innegable que el álbum del «súper grupo» Tropical Fuck Storm contiene algunos temas que se quedarán para siempre entre lo más destacable de 2018. Es un disco de punk y de rock, principalmente, y como no podría ser de otra manera viendo a sus integrantes, supone una cita imprescindible para todos aquellos que disfruten de la música de The Drones y similares.


16. Think: Peace, de Clarence Clarity

Géneros: Glitch Pop, Alternative R&B, Art Pop, Electropop, Synth Pop, Noise Pop

Duración: 39 min

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Fue escuchar por primera vez este Think: Peace de Clarence Clarity y supe que me había topado con uno de mis discos favoritos del año. Mezcla de muchos géneros, desde el pop hasta la electrónica, es ante todo un álbum imaginativo y muy compacto que va añadiendo propuestas a medida que van avanzando unas canciones que, líricamente, guardan relaciones y bucles entre sí. Aunque si hay un motivo por el que Think: Peace está en este tan notable puesto e incluso podría haber alcanzado cotas más altas es que se trata de uno de los trabajos más adictivos y pegadizos del año. Una fiesta, vamos.


15. ye, de Kanye West

Géneros: Pop Rap, Contemporary R&B, Neo-Soul, Art Pop

Duración: 23 min

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No es que haya sido un año tranquilo para Kanye West, y la verdad es que todas las críticas que le han caído por su apoyo a Donald Trump y por la cantidad de declaraciones ridículas que han salido de su boca se las tiene más que merecidas. Parece una persona inestable cuyo ego está encontrando problemas para entrar en este planeta, pero más allá de polémicas, este tipo es un genio de la música. Lo lleva demostrando muchísimo tiempo, con álbumes distintos y arriesgados como, precisamente, el que ocupa este puesto número 15: ye. «Odio ser bipolar, me encanta», reza una portada que resume bastante bien el personaje público en el que se ha convertido Kanye West. Y detrás de ese personaje, otro trabajo musical tremendo, tanto por su concisión como por explorar sus miedos y dudas a través de la que quizá sea la apuesta sonora más arriesgada y complicada de su carrera.


14. You Won’t Get What You Want, de Daughters

Géneros: Noise Rock, Industrial Rock, No Wave, Art Punk, Post-Hardcore

Duración: 48 min

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Para algunos, el disco del año. Daughters regresa tras mucho tiempo con un trabajo oscuro y exigente que apenas da concesiones para aquellos no acostumbrados al género. Quizá fuera por eso que mi acercamiento a este You Won’t Get What You Want no fue del todo satisfactorio, y que haya sido con posteriores escuchas cuando he conseguido descifrar la tremenda calidad que atesora este trabajo. Es muy tétrico y duro, uno de esos discos que no apetece escuchar en cualquier momento, pero que en el ambiente adecuado puede convertirse en toda una experiencia. Y bueno, creo que la portada transmite dicho ambiente.


13. Orpheus vs the Sirens, de Hermit and the Recluse

Géneros: Abstract Hip Hop, East Coast Hip Hop, Experimental Hip Hop

Duración: 32 min

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Orpheus vs the Sirens no solo me parece uno de los discos de rap más fascinantes del año, sino uno de los más originales y memorables de lo que llevamos de década. ¿Por qué? Más allá de su sonido, contundente y conciso, lo que me fascina es el propio concepto del proyecto: escribir canciones de rap sobre la mitología griega. A partir de esos temas y de referencias constantes se construye un álbum no muy extenso pero sí redondo, que quizá no aporta grandes novedades al hip hop en cuanto a su sonido (tampoco es que lo necesite) pero sí brilla con luz propia por la calidad y complejidad de sus letras. Una rareza maravillosa.


12. Both Directions at Once, de John Coltrane

Géneros: Modal Jazz, Post-Bop, Hard Bop

Duración: 47 min

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He escuchado muchos menos discos de John Coltrane de lo que me gustaría, teniendo en cuenta, claro, que los que sí he catado me han parecido espectaculares. Este Both Directions at Once, también conocido como «el álbum perdido», pone sobre la mesa otro trabajo estupendo de una de las más grandes figuras de la historia del jazz. No tengo el conocimiento suficiente del género como para resumir los elementos que hacen de este disco una obra compacta e inspirada, pero solo con oírlo uno se da cuenta de que está, como mínimo, ante otra gran pieza del legado que dejó Coltrane. Habría sido uno de los mejores discos de cualquier año, vaya.


11. iridescence, de BROCKHAMPTON

Géneros: Experimental Hip Hop, Hardcore Hip Hop, Alternative R&B, Industrial Hip Hop, Pop Rap, Conscious Hip Hop, Art Pop

Duración: 48 min

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La irrupción de BROCKHAMPTON en 2017 fue espectacular, con una trilogía de discos que se situaron ya de entrada entre lo mejor que se había podido escuchar en el género en muchos, muchos años. Por ello, tras un año tan prolífico al que siguió problemas en el grupo con la expulsión de Ameer, había dudas de cuál iba a ser el siguiente paso que iban a dar estos chicos. La respuesta ha sido iridescence, que si bien puedo estar de acuerdo en que tiene un ligero sabor a álbum de transición, no por ello me deja de parecer uno de los trabajos más estimulantes y completos que he escuchado en este 2018. Firman aquí algunas de las mejores canciones de su aún corta vida, y eso no es moco de pavo.


10. Kids See Ghosts, de Kids See Ghosts

Géneros: Pop Rap, Experimental Hip Hop, Alternative R&B, Art Pop, Neo-Psychedelia

Duración: 23 min

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La fantasía del año, el proyecto que me pilló con el pie cambiado y que me sorprendió a niveles estratosféricos. Kanye West, de nuevo, colabora con Kid Cudi para firmar uno de los trabajos más fascinantes y contundentes que ha dejado 2018. A lo largo de sus escasos pero intensos 23 minutos, el dúo (acompañado por gente como Pusha T o Yasiin Bey) se embarca en un viaje musical de una enorme complejidad que arranca arriba y no se permite bajar en ningún momento. Para muchos es el disco del año, y aunque yo he encontrado otros trabajos que me han impresionado más, no puedo negar que he escuchado este Kids See Ghosts más de una, dos y veinte veces.


9. Heaven and Earth, de Kamasi Washington

Géneros: Spiritual Jazz, Jazz Fusion, Soul Jazz, Post-Bop

Duración: 144 min

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Para mí, de lo que he podido escuchar del género, el disco de jazz del año. Segundo trabajo de estudio de Kamasi Washington y segundo álbum suyo que hay en el top, lo cual no es poco. Es una obra mayor, más grande y ambiciosa, que se divide en dos mitades (cielo y tierra, precisamente) que varían el estilo y le permiten a Kamasi experimentar ya no solo en las amplias fronteras del jazz sino un poco más allá. Quizá es cierto, también, que sus extensos 144 minutos provocan cierta irregularidad, sobre todo en la segunda parte, pero el resultado general es tan espectacular que no me queda otra que aplaudir a esta cada vez más consagrada nueva figura del género.


8. The Light is Leaving Us All, de Current 93

Géneros: Neofolk, Avant-Folk, Poetry, Psychedelic Folk, Birdsong

Duración: 46 min

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Hay pocas frases en este 2018 que me hayan cautivado tanto como el «The light is leaving us all» que va sonando a lo largo de todas las canciones del nuevo álbum de Current 93. Esa frase, que sirve para compactar el trabajo temáticamente a la par que como elemento para variar en lo musical, es una de las principales culpables de que este disco sea tan fascinante, atmosférico y peculiar. El folk es el género principal, claro, pero alejado de los sonidos más característicos y reconocibles, adentrándose así en el campo de la experimentación, de la psicodelia y, en definitiva, de la vanguardia. Una pieza única dentro del panorama actual.


7. Joy as an Act of Resistance, de IDLES

Géneros: Post-Punk, Post-Hardcore, Punk Rock, Art Punk, Noise Rock

Duración: 42 min

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«I kissed a boy and I liked it», canta el vocalista de IDLES para dejar claro, en esa y en tantas otras frases, que este es un disco post-punk alejado de estereotipos y de una mirada denunciadora y, en cierta medida, alegre. No sé qué puedo decir a estas alturas de un grupo que se ha convertido, para mí, en uno de los mayores descubrimientos musicales del año. Joy as an Act of Resistance, título aclaratorio donde los haya, es una de las obras que más he escuchado en estos meses, en ocasiones en verdadero bucle, y la oportunidad de ver a la banda en directo en el concierto que dieron en Madrid me confirmó que estos tipos van muy, muy en serio. Disco festivo, adictivo, realmente genial.


6. TA13OO, de Denzel Curry

Géneros: Southern Hip Hop, Trap Rap, Conscious Hip Hop, Hardcore Hip Hop, Pop Rap

Duración: 43 min

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El anterior disco de Denzel Curry, Imperial, era muy bueno; a ratos excelente, incluso. Pero este TA13OO es un claro paso adelante en su sonido, pretensiones y versatilidades varias a la hora de destacar en un género tan competido como es el rap. Si hay una palabra que defina este álbum seguramente sea consistente; quizá no a nivel temático (todavía está lejos de la brillantez que tiene, por ejemplo, Kendrick Lamar a la hora de perfilar y presentar sus conceptos), pero sí musical. Canciones pegadizas, rap contundente y, de nuevo, la muestra de que en cuanto a esto de fluir sobre una base no hay muchos como el señor Curry.


5. 7, de Beach House

Géneros: Dream Pop, Neo-Psychedelia, Shoegaze, Ethereal Wave, Ambient Pop

Duración: 47 min

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Recuerdo cuando escuché este 7 por primera vez, hace ya unos cuantos meses. Me estrenaba con Beach House, un grupo muy conocido dentro de su género pero al que no me había acercado todavía, y la experiencia fue un tanto contradictoria: por un lado disfruté de ese sonido etéreo y muy bello que desarrollan a lo largo de los 47 minutos que dura el álbum, pero por el otro sentía que no acababa de entrar en su propuesta, que caía en lo anodino. Pasó el tiempo y, tras escuchar otros trabajos de la banda, volví a 7 para descubrir una obra maravillosa, de una belleza muy delicada y que crea una atmósfera que parece reservada a los días lluviosos. Han pulido tanto su sonido que, en lo suyo, hay pocos grupos que puedan alcanzarles.


4. DAYTONA, de Pusha T

Géneros: Hardcore Hip Hop, Southern Hip Hop, Gangsta Rap, Boom Bap

Duración: 21 min

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Para un servidor, el disco de rap del año. Porque quizá el de Denzel Curry sea más completo y quizá el de Kids See Ghosts tenga más canciones pegadizas, pero en cuanto a cohesión, a coherencia y a pura adicción, lo que ha creado Pusha T con DAYTONA es una verdadera barbaridad. Es una barbaridad la forma de utilizar los samples, de sonar al hip hop clásico pero llevándolo más allá, experimentando, haciendo crecer un género al que precisamente no le faltan voces. Son 21 minutos en tu cara, de principio a final, sin descanso. Y cuando termina, lo vuelves a poner. Y cuando vuelve a terminar, lo pones de nuevo porque, de verdad, hay pocos discos más adictivos que este en 2018. Y si los hay, como diría aquel señor: dónde están que yo no los veo.


3. Aviary, de Julia Holter

Géneros: Progressive Pop, Art Pop, Ambient Pop, Experimental, Chamber Jazz, Modern Classical, Free Improvisation

Duración: 89 min

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Cuando lo escuché lo primero que se me pasó por la cabeza es que había encontrado mi disco favorito de 2018. Y bueno, aunque no se haya cumplido ese pensamiento, no andaba demasiado desencaminado. La nueva obra de Julia Holter es una cosa tremenda, inabarcable y que, al menos a mí, transmite mucho respeto. En 2015 la buena de Julia lanzó Have You in My Wilderness, uno de los trabajos más bellos que he escuchado en toda esta década, y tres años después vuelve con este Aviary, un disco diferente y más ambicioso, al menos en su mezcla de géneros y en su longitud. Hora y media de una música que te pasa por encima. Quizá no es el disco ideal para ponerse en cualquier momento, pero cuando estás en el mood adecuado… lo que transmite Julia Holter es inexplicable.


2. Now Only, de Mount Eerie

Géneros: Indie Folk, Singer/Songwriter, Avant-Folk, Indie Rock

Duración: 43 min

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La mujer de Phil Elverum, el principal miembro de Mount Eerie, murió en 2016. El año pasado Phil lanzó un álbum, A Crow Looked at Me, hablando sobre esa experiencia, de cómo se sentía al haber perdido a su ser más querido por culpa de una enfermedad salida de la nada. En 2018, con este Now Only, Phil continúa su duelo personal a través de la música en un disco desolador, muy doloroso y repleto de una verdad que quita el aliento. Voy a ser sincero: hasta cierto punto creo que este es mi álbum del año, o al menos el que más me ha conmovido e impactado de todos los que he escuchado. Es tan duro y tan real que me resulta imposible no escucharlo con el corazón compungido. Y además, musicalmente propone cosas espectaculares que lo convierten, de por sí, en un disco de folk de lo más interesante. No lo sé, de verdad: hay obras que a uno le sobrepasan, que son como mirar en la vida privada de alguien que ha decidido compartir su pena a través de su talento, y ante ellas solo hay que callar y escuchar.


1. Twin Fantasy, de Car Seat Headrest

Géneros: Indie Rock, Singer/Songwriter, Power Pop

Duración: 71 min

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Y al final, la coherencia se abrió camino hasta la cima. A lo largo de los meses, mientras componía esta lista poco a poco, han habido varios discos que se han instalado en lo más alto. El de Julia Holter estuvo un tiempo, el de Mount Eerie obviamente también; incluso llegué a pensar en darle el máximo galardón al trabajo de Pusha T. Sin embargo, a la hora de la verdad, he decidido decantarme por la opción más lógica, la opción surgida de las siguientes preguntas: ¿Cuál es el disco que más he disfrutado en 2018? ¿Cuál he escuchado más veces? ¿Cuál es el que más he recomendado y del que más cosas he sacado? Twin Fantasy, de Car Seat Headrest, era siempre la respuesta.

Me flipa Car Seat Headrest, de arriba a abajo, del centro y para dentro. Los anteriores trabajos de Will Toledo y compañía, especialmente Teens of Denial, me parecen fantásticos, y en este Twin Fantasy han dado un paso adelante a la vez que han vuelto a un material ya existente. Este álbum ya existía, las letras ya estaban escritas y de hecho el proyecto original se puede escuchar sin mayor problema pues fue lanzado en 2011. Pero mientras aquel estaba bautizado con el subtítulo (Mirror to Mirror), aquí lo convierten en (Face to Face), y regresan a las canciones con una producción superior y, en definitiva, revisitan y reformulan lo que antes ya funcionaba bien a un nivel primitivo. Con esta obra, indiscutible y contundente, Car Seat Headrest se convierte, si no lo era ya, en una de las bandas más interesantes de la actualidad.

Cambio y corto.

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